En la foto que se produjo el 9 de enero del año 2019 está Francisco Serrano, sonriente. A su izquierda se encuentra Javier Ortega Smith, el que fuera uno de los fundadores de Vox y hoy enfrentado a Santiago Abascal. Serrano tiene su brazo derecho alargado. Al otro lado le estrecha la mano el hoy presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, flanqueado por el entonces secretario general del PP, Teodoro García Egea. Ese momento inmortalizó el primero de los pactos entre Vox y PP en España, que desde entonces se han replicado por toda la geografía, en diversas comunidades autónomas. PublicidadFue el gran momento en la política de Serrano. El partido que lideraba entonces y lidera hoy Santiago Abascal había obtenido en las elecciones autonómicas de 2018 por sorpresa y contra todo pronóstico doce diputados absolutamente decisivos: en 2015, tres años antes, con el mismo candidato se habían quedado en el 0,4%, con testimoniales 18.000 votos y sin representación. Vox irrumpía por primera vez en un Parlamento y lo hacía con Serrano, un fichaje estrella, en los carteles electorales. Se afilió al partido en 2014, pocos meses después de que Abascal lo fundara. Aunque al hacerlo, dijo que no quería entrar en política, a los meses lo hizo de lleno.Serrano se había señalado ya como un exponente del antifeminismo que caracteriza al partido de ultraderecha, era uno de los adalides de la cruzada contra lo que dieron en llamar la "ideología de género". También había sido inhabilitado para ejercer como magistrado, tras ser condenado por el TSJA por prevaricación, al haber favorecido a un padre frente a su madre en un régimen de visitas para que el niño saliera en la Semana Santa de Sevilla. Luego, el Supremo elevó su inhabilitación a diez años, que fueron de nuevo reducidos a dos por el Constitucional, tras anular esta última sentencia. Hacia él apuntaron todos los focos, habida cuenta de que Vox era decisivo para la gobernabilidad de la comunidad más poblada. La luz no le sentó bien. Meses después, el exjuez había caído en desgracia en el partido de Abascal y había sido sustituido en las tareas parlamentarias y de dirección del grupo de ultraderecha. Una salvaje publicación en un tono completamente impropio en su cuenta de Facebook sobre el caso de La Manada provocó que fuera relegado definitivamente —que ya venía sucediendo— en las tareas del grupo parlamentario .Luego, saltó el escándalo que le llevó finalmente, primero a dejar Vox, el 1 de julio de 2020, y luego a dejar el escaño, el 1 de septiembre de 2020. Lo hizo entre fuertes reproches al partido de Abascal, al que acusó de "ingratitud, desdén y desprecio desde el día siguiente" a su elección como diputado. Su retirada de la política se produjo después de una querella presentada por la Fiscalía contra él, una vez que infoLibre hubiera destapado el caso, una presunta estafa en una subvención pública de 2,4 millones, por el que en marzo de 2027 se le va a juzgar y que Rubén Sánchez, portavoz de Facua, lo hubiera denunciado a los tribunales. "Estoy cansado de tanta persecución mediática y política, incluida la del que había sido mi partido, pese a la primera versión oficial de respeto y comprensión a una decisión consensuada y que tenía por fin no perjudicar a la imagen de Vox", dijo entonces.PublicidadPara Vox y para Abascal, este es un asunto a olvidar. Hace mucho tiempo que no hablan de este caso y prácticamente actúan como si no fuera con ellos. Es un caso complejo para el partido porque afecta a algunas de las obsesiones de la formación, como las ayudas públicas, uno de los temas con los que lograron conectar con una parte de la sociedad. El asunto por el que será juzgado Serrano es una presunta estafa en una subvención del Estado, por la que la Fiscalía le pide seis años de cárcel. Subsidiariamente, si el tribunal calificara los hechos como fraude, serán ocho años, que Sánchez eleva a diez.Según los fiscales, Serrano y sus socios recibieron una subvención de 2,48 millones de euros que solicitaron para formar una empresa en Niebla (Huelva) que jamás llegó a ponerse en marcha. Para recibir el crédito la empresa debía aportar un capital social en consonancia con el proyecto a desarrollar. Sin embargo, "la sociedad se constituyó realizándose por los socios aportaciones no dinerarias consistentes en maquinaria diversa que se afirmaba como de su respectiva propiedad, cuando ello indiciariamente no se ajustaba a la verdad", afirma la Fiscalía.Añaden los fiscales que "en el desarrollo de la actividad sufragada parcialmente con fondos del Ministerio de Industria, no consta la realización del proyecto comprometido de fabricación de pellets –combustible de biomasa– y no se ha llevado a cabo el reintegro de la deuda". Además, una parte de la subvención, 438.000 euros, según el Ministerio Público, se desvió para "préstamos a terceros, retiradas en efectivo, pago de facturas y gastos varios, ninguno de ellos relacionados con la finalidad para la que fue concedido".PublicidadLa vista oral se producirá, si no hay nuevos retrasos, nada menos que tres años después —en marzo y abril de 2027— de que se dictara el auto de apertura de juicio oral. En principio estaba previsto que se produjera este mes de mayo, pero la Audiencia lo dejó sin fecha sin explicación alguna más allá de "razones de reordenación de la agenda de señalamientos". Este martes, se conoció el nuevo señalamiento. Serrano, que ahora se dedica a la abogacía —tiene un despacho en Sevilla—, viene exponiendo desde hace tiempo en su cuenta de X las obsesiones con las que llegó a la política. Sus posiciones antifeministas siguen siendo las mismas. De la acusación que pesa contra él por estafa se ha venido defendiendo con el argumento fundamental de que fue engañado por sus socios, también acusados en el caso, en el negocio de los pellets. Este periódico trató de saber cómo afronta el juicio, ahora que tiene fecha, y también conocer más detalles de su línea de defensa, mediante un correo electrónico enviado a su despacho, pero este no había sido respondido en el momento de publicación de esta información. En unas declaraciones recientes al diario El País, Serrano manifestó que tiene ganas de que se le juzgue porque podrá demostrar su "carencia de responsabilidad". "La dilación me está causando gravísimos perjuicios reputacionales debido al juicio mediático paralelo".