Coge aire, que el párrafo es largo.
La policía no fue a la oficina de Zapatero buscando joyas, pero se encontró unas joyas, que empaquetó y fotografió como si hubiese caído una banda internacional de atracadores. El juez autorizó el registro no porque sospechase que hubiese joyas, pero la UDEF se las encontró, y el juez las incorporó a la investigación por si tienen relación. El PP no sabe si hay algo ilegal en las joyas, pero le sirven para insinuar delitos mayores y poner en duda la ética de Zapatero, del PSOE y de la izquierda toda: “¿socialistas con joyas? ¡Ja!”. Ana Rosa no sabe nada de las joyas, pero le dan para llenar media hora de programa con maledicencias sobre su valor, su origen y jijí-jajá. Periódicos y televisiones no tienen más que fotos de las joyas, pero encargan a expertos para que las valoren a ojo y tirando por lo alto: mínimo dos millones. Tu primo solo ha visto las joyas en lo de Ana Rosa, suficiente para lanzar bulos en todos sus grupos de WhatsApp. Los usuarios de redes sociales solo vieron las fotos, pero dan para meme. Y a ti, que sigues en shock por la imputación del ex presidente, te llegan las joyas después de pasar por la policía, el juez, el PP, Ana Rosa, expertos de periódicos y televisiones, tu primo y las redes sociales, y acabas pensando que sí, que alguien que guarda joyas en una caja fuerte solo puede ser un delincuente.










