Cuando EXPANSI�N public� su primer n�mero, en 1986, Internet era para la mayor�a apenas un rumor, el Muro de Berl�n segu�a en pie y Espa�a acababa de incorporarse a la Comunidad Europea. Quiz� sea poco tiempo en t�rminos hist�ricos, pero estos �ltimos cuarenta a�os han cambiado el mundo de forma radical.De entre sus muchas transformaciones, hay tres especialmente rese�ables. La globalizaci�n integr� mercados y cre� nuevos polos de crecimiento en un camino que, aunque en constante redefinici�n, no tiene vuelta atr�s. La revoluci�n digital ha reorganizado industrias enteras. Y, en el sector energ�tico, la electrificaci�n se ha convertido en el modo m�s eficiente de satisfacer una demanda creciente en condiciones �ptimas de seguridad, autosuficiencia y competitividad.Estos cuarenta a�os han significado tambi�n una transformaci�n notable para Espa�a. Si en 1986 �ramos una econom�a reci�n abierta a Europa, hoy contamos con empresas l�deres en sectores diversos que est�n presentes en decenas de pa�ses y sirven de impulso a otros miles de compa��as espa�olas. Iberdrola es un ejemplo vivo de ese proceso: en 1986 faltaban a�n 15 a�os para que inici�ramos un camino que nos ha consolidado, ahora que celebramos tambi�n nuestro 125 aniversario, como la mayor el�ctrica de Europa y una de las dos mayores del mundo, con m�s de 138.000 millones de euros de capitalizaci�n burs�til y una poblaci�n servida de 100 millones de personas en todo el mundo.Pero, como en 1986, hoy vivimos tambi�n un punto de inflexi�n, quiz� m�s profundo que el de entonces. El contexto geopol�tico est� dando forma a un nuevo concepto de globalizaci�n, la inteligencia artificial est� demostrando ser al menos tan transformadora como Internet y la demanda de electricidad crece con un impulso renovado gracias a m�ltiples avances tecnol�gicos que comparten un rasgo com�n: nutrirse de electricidad.Se trata, adem�s, de procesos �ntimamente ligados: la inteligencia artificial se est� convirtiendo ya en uno de los principales vectores de consumo de electricidad. Y, en el plano geopol�tico, la autonom�a energ�tica se ha convertido en un objetivo estrat�gico de primer orden, hasta el punto de poder afirmar que la seguridad energ�tica es seguridad nacional. Alcanzarla y preservarla exigir� un enfoque pragm�tico que pasa, en primer lugar, por aprovechar los recursos propios. Para Europa, tal y como viene recordando la presidenta de la Comisi�n, eso significa reducir la dependencia de los combustibles f�siles importados, que supone un coste de 400.000 millones de euros cada a�o, para entrar en una nueva etapa que la Agencia Internacional de la Energ�a ya define como la era de la electrificaci�n.Afrontamos, pues, un cambio que no solo tiene connotaciones energ�ticas. Es tambi�n una oportunidad de primer orden para impulsar la industria y la competitividad, crear empleo, reforzar la cohesi�n territorial y avanzar hacia un modelo de desarrollo m�s sostenible. Y por ello asistimos ya a una carrera internacional en la que triunfar�n los pa�ses que creen entornos favorables para la inversi�n y marcos estables, predecibles e incentivadores.Espa�a puede ser uno de ellos: disponemos de recursos naturales, talento, empresas y capacidad tecnol�gica para liderar esta transformaci�n. Y tenemos innumerables ejemplos de industrias que quieren invertir en nueva capacidad productiva y necesitan, para ello, conectarse al sistema el�ctrico.Estoy seguro de que, como en estos �ltimos 40 a�os, EXPANSI�N seguir� siendo testigo directo de esas nuevas transformaciones. Gracias al trabajo de sus profesionales, el peri�dico ha sabido siempre reflejar la realidad con rigor, esp�ritu cr�tico independencia y calidad. Quiero, por ello, transmitir a todo su equipo mi felicitaci�n y mis mejores deseos para que sigan gui�ndose siempre por la anticipaci�n, el buen criterio y la altura de miras.