Tras los cambios en la jubilación parcial, demorada y activa en vigor desde hace unos meses, el Gobierno está ultimando una reforma de la denominada “jubilación flexible”. Es la fórmula por la que una persona que se ha jubilado vuelve a trabajar a tiempo parcial, cobrando el salario y parte de la pensión, y que el Ejecutivo pretende incentivar más para hacerla más atractiva. Aún en la mesa de negociación con patronal y sindicatos, se debaten varias medidas, como las horas que se pueden trabajar con esta modalidad mixta, así como una posible mejora de las pensiones de quienes se jubilaron de manera anticipada forzosamente.

La reunión del diálogo social de esta semana entre la Seguridad Social y los agentes sociales fue determinante por varios motivos. Por un lado, el Ministerio que dirige la ministra Elma Saiz confirmó que la jubilación flexible seguirá denominándose como tal y no “jubilación reversible” como había propuesto, un término que no había gustado en los sindicatos ni en otros departamentos del Gobierno. Por otro, el Ejecutivo se abrió a analizar algunas propuestas de los agentes sociales a las que se había negado hasta el momento, explican fuentes de la mesa negociadora.

La nueva regulación de la jubilación flexible, comprometida en el último acuerdo de pensiones, no requiere pasar por el Parlamento, ya que se desarrollará en un real decreto. La intención del Gobierno es ampliar el número de personas que acuden a esta fórmula de manera voluntaria, que en la actualidad es residual: ronda las 3.200 personas de un total de más de 6,5 millones de pensiones de jubilación.