El expiloto Niki Lauda“Este desastre es mucho más traumático para mí que el accidente de Nürburgring. Allí estuvo en juego mi propia vida, pero ahora 223 personas perdieron las suyas en uno de mis aviones. Sé que jamás podré superarlo del todo”, dijo Niki Lauda casi con lágrimas en los ojos frente los periodistas que lo esperaban en el aeropuerto de Bangkok. El excampeón del mundo de Fórmula 1 seguía impactado por la caída del Boeing 767-300 de su compañía aérea que había despegado el domingo 26 de mayo de 1991 a las 22:45 del Aeropuerto Internacional de Don Muang, con diez tripulantes y 213 pasajeros a bordo. La aeronave estaba a 112 kilómetros de su punto de partida cuando se estrelló en una región boscosa y de difícil acceso, cerca de la frontera de Tailandia con Birmania.Niki Lauda era un hombre acostumbrado a las tragedias, y también a superarlas. Quince años antes, la muerte lo había tocado de cerca cuando estaba al volante de un Fórmula 1 en el circuito alemán de Nürburgring, en Alemania. Allí, a bordo del auto número 1 de Ferrari, pisó un charco de agua en la difícil curva de Kesselchen disparado a 242 kilómetros por hora y perdió el control del auto. La Ferrari patinó, rebotó contra una valla de contención y volvió hacia el centro de la pista, donde comenzó a incendiarse. Dos pilotos que venían detrás chocaron con él y otro pudo detenerse evitando la colisión. Entre los tres rescataron a Lauda del auto en llamas.PUBLICIDADUna ambulancia lo trasladó de inmediato al hospital, con el cuerpo quemado en un 75 por ciento. Sin embargo, sobrevivió y dos semanas después estaba en su casa. Al reponerse del todo comenzó a someterse a una serie de operaciones para reconstruir los tejidos quemados. Nadie creyó que volvería a correr, pero al año siguiente ya estaba de nuevo en las pistas. Recién se retiró en 1979, pero por poco tiempo: volvió a correr otras tres temporadas, entre 1982 y 1984, cuando se coronó de nuevo campeón a bordo de un McLaren-Porsche como años antes lo había hecho al volante de la Ferrari.Para entonces ya había fundado Lauda Air, su compañía aérea, con la que comenzó a cubrir rutas entre Europa y Asia. En 1989, gracias a la gran demanda de pasajes, engrosó su flota con cuatro Boeing 767 de última generación. Dos años después, uno de esos aviones ultramodernos era el que se acababa de estrellar cerca de la frontera de Tailandia con Birmania, en el primer accidente aéreo protagonizado por ese tipo de aeronave. Las llamas volvían a ser una pesadilla para Niki Lauda. “Estoy consternado, la tragedia humana es lo que predomina en este momento, pero si llegamos a comprobar que ocurrió una falla en el avión o un error del piloto no descarto dejar la actividad aérea”, les confesó a los periodistas.PUBLICIDADNiki Lauda frente a los restos del avión de su línea aérea que se estrelló (airlive.net)
La caída del Boeing 767 de Niki Lauda en Tailandia: 223 muertos, la sospecha de una bomba narco y las revelaciones de la caja negra
Campeón indiscutido y sobreviviente de uno de los accidentes más espectaculares de la historia de la Fórmula 1, antes de terminar su carrera automovilística ya había montado su propia línea aérea comercial, con una flota de aviones ultramodernos. Era todo un éxito hasta que en 1991 uno de sus Boeing 767 se estrelló en Tailandia, en la primera catástrofe protagonizada por este tipo de aeronave. Su caída generó todo tipo de teorías que iban desde un atentado por equivocación y el choque contra una montaña hasta un incendio y un error del piloto








