Los detalles del sumario judicial no han hecho sino empeorar la situación procesal del expresidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, quien en una semana tiene que sentarse ante el juez José Luis Calama para intentar convencerle de que todo lo afirmado por él mismo, la UDEF y la Fiscalía Anticorrupción es un cúmulo de errores o interpretaciones malintencionadas. Una treintena de joyas guardadas en la caja fuerte de su despacho oficial fueron incautadas por la Policía, que ahora deberá valorar.Su secretaria, también investigada como miembro de la red liderada por el exmandatario, se resistió a entregar las llaves cuando los agentes irrumpieron en su despacho de la calle Ferraz (Madrid), justo en frente de la sede del PSOE. Gertrudis Alcaraz alegó que eran de Sonsoles Espinosa, mujer de Zapatero, provenientes de una herencia. Como detalle, dentro de la caja fuerte también apareció una bolsa con la inscripción de “Presidencia de Gobierno”, en cuyo interior había pendientes de oro, brazaletes, sortijas, varios relojes, uno Omega, o un colgante con el número 13, entre otras pertenencias de lujo.Uno de los objetivos del exlíder socialista será exonerar a su familia de cualquier ilegalidadA la espera de tasar las alhajas y comprobar la realidad del relato de la herencia, lo que más valor tiene para la investigación son las dos decenas de agendas requisadas, discos duros y pen drives . Ese despacho registrado por la Policía era, según las investigaciones, uno de los centros neurálgicos de las operaciones realizadas por Zapatero. Había otro: el propio domicilio particular del expresidente. Según un informe de la unidad de delitos económicos y financieros (UDEF) de la Policía contenido en el sumario, el exmandatario habría utilizado su casa “para gestiones sensibles y recepción de envíos”. Esta dualidad de centros operativos tendría como objetivo, de acuerdo con las investigaciones, “mantener la opacidad”.Para los agentes, la oficina de Zapatero “no constituía un mero espacio administrativo, sino que desde allí se opera como un núcleo de emisión de instrucciones que serían canalizadas a través de soportes informáticos desde los equipos del personal a su disposición”. La Policía indica que la persona que ejecutaba esas instrucciones era la secretaria “a través de la cuenta de correo electrónico de presidentezapatero . Eso sí, el domicilio del exjefe del ejecutivo se habría convertido en una especie de refugio, “un espacio idóneo para la canalización y custodia de la planificación estratégica de las instrucciones que conllevan mayor sensibilidad”.El origen de la causa es una investigación en Suiza y Francia contra varios empresariosLos investigadores ya están analizando esta documentación. Es clave porque, por ahora, lo que tienen son mensajes de personas de confianza de Zapatero hablando de él, movimientos bancarios con destino a sus cuentas o a las de la sociedad de sus hijas, Whathefav, y una serie de facturas que en diciembre fueron incautadas a otros investigados durante la primera fase de la operación, entre ellos su amigo Julio Martínez Martínez.Martínez no era solo un amigo. Es la persona que le ha estado suministrando grandes cantidades de dinero por informes o asesorías a través de su empresa Análisis Relevante. Concretamente, habría recibido 490.000 euros en cuatro años. Además, este empresario, que aprovechó las relaciones de Zapatero labradas durante sus años en el gobierno, también ayudó a la familia del expresidente, contratando a sus hijas para maquetar informes por una sustanciosa cantidad. El contrato, que consta en la causa, fue firmado el 1 de junio del 2020.Los investigadores aseguran que usaba su domicilio “para planificar estrategias sensibles”Con los documentos incautados ahora, tanto en el despacho de Zapatero como en la oficina de sus hijas, así como del análisis de sus correos electrónicos, el juez buscará relacionar estas facturas con la red de influencias presuntamente dirigida y liderada por el exlíder socialista.Cuando el día 2 de junio declare en calidad de investigado por dirigir esta trama, Zapatero tiene una misión prioritaria que será desvincular a sus hijas Laura y Alba de cualquier operativa irregular. La UDEF sostiene que las facturas emitidas por Whathefav estuvieron elaboradas ad hoc para justificar unos ingresos que nada tenían que ver con su trabajo de maquetadoras. Las sospechas son que Zapatero utilizó a la empresa de sus hijas para ocultar el cobro de la comisión que se llevó por parte de Plus Ultra a cambio de intervenir en su nombre para lograr que el Gobierno, presidido por Pedro Sánchez, le concediera 53 millones de euros, además de otras labores para otros empresarios, sobre todo venezolanos.Una red de blanqueo con ramificaciones en España hizo saltar las alarmas por el fraude de Plus UltraEl Ejecutivo siempre defendió la legalidad de esta ayuda al considerar que esta compañía era estratégica y no podía cerrar en plena pandemia por el coronavirus. Sin embargo, el trasfondo de ello es que sus directivos tenían vínculos con magnates venezolanos, que a su vez se habían enriquecido con la corrupción en Venezuela, y que utilizaron el dinero de las arcas españolas para blanquear e invertir en un negocio de oro.Rodríguez Zapatero ha caído por varias circunstancias, pero él no era la presa a seguir cuando en el 2024 se inició esta investigación. La realidad es que todo empezó con el empresario peruano Felipe Baca y Simon Leendert, perseguidos por la justicia suiza y francesa por blanquear fondos en sus países. Detectaron que parte del dinero provenía de España y pidieron ayuda a la Fiscalía española. Hicieron para ellos entradas y registros y salieron nuevos nombres, como el de Rodolfo Reyes, accionista de Plus Ultra, a su vez investigado por Estados Unidos. Pronto se descubrió que a través de sus sociedades se había transferido dinero público. Tirando del hilo, Reyes llevó al presidente de la compañía, y de él se saltó a Julio Martínez Martínez, a su empresa Análisis Relevante y a otro conglomerado de sociedades, presumiblemente sin actividad real. Cuando los investigadores entraron más al detalle de este empresario vieron que entre sus socios se encontraba una persona antiguamente vinculada al Centro Nacional de Inteligencia en la época de Zapatero o un alto cargo aupado en el gobierno del socialista.El exmandatario ve meras “conjeturas disparatadas”De boca de su portavoz autorizado, Luis Arroyo, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero consideró ayer los indicios recogidos en los informes de la unidad de delincuencia económica y fiscal (UDEF) de la Policía Nacional como meras “conjeturas disparatadas”. Arroyo, actual presidente del Ateneo de Madrid, que trabajó en Moncloa cuando Zapatero era presidente del gobierno como jefe de gabinete de los secretarios de Estado de Comunicación Miguel Barroso y Fernando Moraleda, explicó que el expresidente está “muy sorprendido” por las “suposiciones” que recoge el auto de imputación del juez José Luis Calama y cuestionó que se le atribuya ser “la cabeza” de una organización jerarquizada “que controlaba los flujos financieros”. En su intervención en el programa Mañaneros 360 de TVE, Arroyo aseguró que el expresidente tiene “ganas” de defender su reputación y su verdad en la comparecencia prevista para el 2 de junio en la Audiencia Nacional. El portavoz atribuyó las acusaciones “al contexto político” del 2023, cuando Zapatero empezó, “de manera muy destacada, a defender al Gobierno de Sánchez”. Además, Arroyo también remarcó que el dirigente socialista trabaja desde el 2012 “en multitud de causas, algunas remuneradas y otras no”, y que “tiene acceso a determinadas personas” por el hecho de haber sido presidente, si bien sus actividades han sido “perfectamente legales” y declaradas a Hacienda.El cerco contra Zapatero se iba estrechando, pero todavía no había pruebas suficientes hasta que en marzo de este año, tal y como consta en un auto firmado por el juez Calama, pidió ayuda a la unidad central operativa (UCO) de la Guardia Civil. Se habían descubierto conversaciones del comisionista Víctor de Aldama en las que hablaba del cobro de comisiones por parte de Zapatero por el rescate de Plus Ultra. El juez pidió a los investigadores del caso Mascarillas –causa contra el exministro José Luis Ábalos– para que le aportaran todas las referencias sobre el expresidente del gobierno, y ahí es cuando empezó el acelerador. Dos meses después, se procedía al registro de su despacho. Todavía a principios de marzo de este año el instructor no mencionaba a Zapatero en sus resoluciones. A principios de marzo, el instructor ya sostenía que en el 2020 Plus Ultra activó una línea de contactos “a nivel gubernamental y otra a un nivel influyente menos expuestos públicamente” que pone de manifiesto la existencia de una “organización criminal de carácter transnacional, estructurada de forma estable y con reparto de funciones, cuya finalidad principal es el blanqueo de capitales procedentes de actividades ilícitas cometidas tanto en territorio nacional como en el extranjero”. En aquel momento, el magistrado ya deslizaba que esta organización utilizaría dinero en efectivo con la finalidad de “cuidar a jueces, policías y funcionarios” y de su intención de “tocar a Ábalos”. Por lo que se desprende, la aerolínea también llegó al entonces ministro de Transportes, pero prefirió a Rodríguez Zapatero como caballo ganador.Para entonces, en el 2020, el expresidente se había introducido ya en la política y en el mundo empresarial venezolano, sus influencias ya se habían desplegado. Ahora tendrá que explicar si es casualidad que alguno de los investigados venezolanos en la causa inicial de la operación de blanqueo hayan pagado ciertas transferencias a sus hijas por trabajos de maquetación. Para el juez y la Fiscalía no es casualidad, sino que existe una red de influencias detrás. El día 2 dará las oportunas explicaciones.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusos
El sumario y el registro de su despacho estrechan el cerco sobre Zapatero
El expresidente del gobierno guardaba numerosas joyas y agendas en su oficina












