En 2019, una sentencia obligó a Telecinco a dejar de emitir Pasapalabra. El concurso completo desapareció de cuajo de la programación. En 2026, otra resolución judicial verifica que los derechos de Pasapalabra no contienen El Rosco. Antena 3 puede continuar con el programa en su parrilla, pero si El Rosco. Es la diferencia principal de un lío de derechos de autor, surgido principalmente porque el éxito de este concurso nace de la suma de elementos de dos programas con propiedades intelectuales distintas. Por un lado, la fórmula original de Pasapalabra. Dos concursantes jugando a las palabras con dos padrinos famosos a cada lado. Y, por otro lado, el colofón de El Rosco. La reconocible y efectista prueba final. Pero que, a la vez, necesita un recorrido previo de juegos para sembrar el interés del show. Vale menos sola. Igual sucede con la mesa que la precede, que reproduce una reunión de amigos intentando adivinar canciones y descubrir palabras. Esta, también requiere del impulso del final feliz del abecedario circular. Se trata del colofón que da el toque épico al show. El duelo decisivo, donde la audiencia acude en masa: donde la tele recupera su gran influencia social porque reúne públicos más transversales. La curva de audiencia de Pasapalabra es como subir el Everest. Y El Rosco es la cumbre. Telecinco se quedó sin el programa reconocible al completo. Antena 3 puede seguir con la marca Pasapalabra. De esta forma, mantiene la inercia del público fiel. Lo que hace más fácil incorporar otra prueba final que intente que olvidemos a El Rosco. A veces, hay debilidades que pueden ser una renovación para coger impulso de nuevo. El problema es que El Rosco cuenta con muchas características que no se pueden plagiar: la rosquilla de letras es muy visual, trepidante y emocionante. Encima, a un solo golpe de vista, ves los aciertos y los fallos. Una imagen muy característica que contagia la adrenalina de un concursante cada vez más cerca de completar las letras verdes de la rueda y llevarse el bote millonario.Tampoco Antena 3 vive la misma situación de Telecinco. Mediaset enfocó su programación en una tipología predominante de programa. Una tipología única: el reality show de sus personajes propios. Pasapalabra aireaba el canal e incorpora otros públicos que no eran los fieles a la frecuencia y que, después, ya se quedaban al informativo de Pedro Piqueras. El Rosco se alargaba más allá de las nueve de la noche. Así, al acabar la prueba, la audiencia no caía en la tentación del zapping al sentir que el resto de 'Telediarios' ya habían empezado y, como consecuencia, no llegarían a tiempo de las noticias principales de apertura. Antena 3, en cambio, ahora mismo cuenta con una cadena de producción más variada. A diferencia de la homogeneidad de temáticas de Telecinco, la programación de Antena 3 se va encontrando con disparidad de espectadores a lo largo del día. El color de su parrilla va caminando con las tonalidades del día: las recetas de Karlos Arguiñano, La ruleta de la Sortuna, las noticias de Sandra Golpe, el serial Sueños de Libertad…Telecinco sufrió la pérdida de Pasapalabra al mismo tiempo que empezaba el desgaste del corazón y el reality show en televisión. Porque ya hay una amplia parte de la audiencia que siente que protagoniza su propio reality con su propio móvil. Incluso piensa que conoce a determinadas celebrities porque comenta en sus publicaciones en Instagram. Se juntó este declive de su oferta, con el adiós a un concurso que traída a otros públicos. Incluso a los espectadores más hostiles con el canal.Antena 3 no sufre ese problema. Ha puesto los huevos en más cestas, que se dice. Pero, en un momento de bajada general del consumo televisivo, El Rosco pone a su programación en el mapa de la rutina social a las nueve de la noche. De hecho, su éxito también va unido a lo que espera la audiencia generalista de la tele de hoy (y mañana): programas más concretos, diversos y que concilian con los hábitos de la audiencia. Una audiencia que, a veces, castiga los cambios. Pero, al mismo tiempo, castiga que nunca nada cambie. Y se va marchando, silenciosamente. En esta contradicción, se puede convertir la fragilidad de Pasapalabra en oportunidad. El Rosco también empezaba un agotamiento paulatino, tras 26 años desde que lo descubrimos por primera vez. Toca arriesgar en ideas. Porque, en la tele como en la vida, hay una palabra que siempre nos permite avanzar hacia delante. No digamos nunca pasapalabra a la C de Creatividad.
La diferencia entre la pérdida de ‘Pasapalabra’ por Telecinco y de ‘El Rosco’ por Antena 3
El escenario televisivo tras el lío por los derechos de emisión del concurso de más éxito.











