En cuestión de unas horas, el complejo conflicto judicial en el que El Rosco de Pasapalabra lleva sumido desde el año 2010 ha experimentado un doble giro de guion. Y sus consecuencias dejan en jaque a las principales cadenas de televisión privadas de España. Primero llegó, en la tarde del jueves, la sentencia del Tribunal Supremo que confirmaba que Antena 3 tenía que dejar de emitir El Rosco. Pocas horas después, se anunció que Mediaset, a través de una maniobra de su consejero delegado Alessandro Salem, había comprado los derechos de emisión de la prueba año y medio antes, esperando a que esta sentencia en contra de su competidor se materializara. Pero el giro definitivo llegaba con la confirmación de que la Audiencia Provincial de Madrid obliga a Mediaset, en una sentencia del 16 de abril que se conoció el viernes, a pagar 73,2 millones de euros por haber emitido Pasapalabra sin autorización durante varios años. Aunque el conflicto se genera entre dos empresas extranjeras, la cadena de televisión británica ITV y la compañía neerlandesa MC&F, son Atresmedia y Mediaset las que han visto en los últimos años cómo perdían un contenido estrella, El Rosco, que les ha ayudado a ambas a lograr el codiciado y lucrativo liderazgo de las audiencias en distintas etapas. Este contencioso ha sumido a ambos grupos de comunicación en largas batallas judiciales que siguen activas. Ante tal torrente de novedades jurídicas, tanto Atresmedia como Mediaset España pasaron la jornada del viernes intentando reorganizar sus estrategias legales y televisivas. La primera reacción llegó a lo largo de este fin de semana. La empresa matriz de Mediaset, MFE-MediaForEurope, anunció en un comunicado firmado desde Ámsterdam (su oficina legal) y Cologno Monzese (su sede administrativa) que pedirá anular su multa millonaria del mes pasado aferrándose, precisamente, a la sentencia del Supremo de este jueves contra Atresmedia. En estos momentos, Atresmedia es dueña de Pasapalabra, el concurso que estrenó en 1996 ITV bajo el nombre The Alphabet Game. Mientras que Mediaset España lo es de El Rosco, una prueba que crearon en 1998 Reto Luigi Pianta y René Mauricio Loeb bajo el nombre 21x100 y cuyos derechos entregaron a la neerlandesa MC&F. Cuando el concurso llegó a España como Pasapalabra en el verano del 2000, a través de Antena 3, lo hizo como una fusión de dos contenidos televisivos distintos y de autoría y propiedad diferente, como había hecho poco antes la televisión italiana con Passaparola. En otras palabras, tanto italianos como luego españoles sumaban a The Alphabet Game una prueba final, 21x100, para otorgarle al formato la emoción que le faltaba hasta ese momento.Fuentes cercanas a la versión española de Pasapalabra confirman a EL PAÍS que tienen constancia de que ITV y MC&F se encuentran actualmente en conversaciones en torno al conflicto de sus dos contenidos. Pero la solución no parece sencilla. Cada una de las partes extranjeras tienen acuerdos comerciales opuestos, los británicos con Atresmedia y los neerlandeses con Mediaset España. Además, ambos grupos de comunicación españoles apoyan sus defensas en la sentencia condenatoria del otro.Mientras, Atresmedia se mantiene en su decisión inicial tras conocer la sentencia del Supremo. Tiene pensado seguir emitiendo durante las próximas semanas Pasapalabra con El Rosco incluido, ya que “cuentan con entre 10 y 15 programas grabados”, explican desde el seno de Pasapalabra, y la sentencia debe ser ratificada y notificada de forma oficial a Atresmedia, para que se estipule una fecha concreta en la que debe acatar esta decisión judicial. El grupo de comunicación “contempla ya varios escenarios”. Uno de ellos sería, por lógica, buscar alternativas de prueba final para su concurso estrella. Se trataría de un contenido que no viole los derechos de propiedad intelectual de El Rosco y que su cadena, Antena 3, solo utilizaría como última solución, si ninguna otra vía les permite recuperar los derechos de emisión de Pasapalabra tal y como lo conocemos. Desde el grupo de comunicación explican que, en principio, “no hay intención de iniciar un proceso judicial de ningún tipo”, ya que consideran que son ITV y MC&F los que deben hacerlo en caso de que lo consideren necesario. Al mismo tiempo, se muestran optimistas ya que ven “un escenario complicado en el que exista El Rosco fuera de Pasapalabra”.Mediaset España no ha confirmado de forma oficial que haya empezado a diseñar un concurso que sirva de telonero diario para El Rosco, pero a varias fuentes cercanas al grupo de comunicación les resulta “la consecuencia más obvia” tras esta adquisición, mucho más que la opción de dejarlo en un cajón para arrebatárselo a su principal competidor. Ahorrar costes, el origen del conflictoDe hecho, el cambio de estrategia de Mediaset España con respecto a Pasapalabra es evidente. Cuando se hizo con los derechos de emisión del concurso, en el año 2007, para programarlo en Telecinco, tomando el relevo de Antena 3, su jefe máximo era Paolo Vasile, conocido por lograr los contenidos más vistos con los presupuestos más ajustados, como ocurría con Sálvame. Tres años después, Vasile decidió ahorrar costes también en Pasapalabra y se deshizo de BocaBoca, la productora que había adaptado el programa desde su llegada a España. Pasapalabra se convirtió en una producción propia de Telecinco en colaboración con ITV, la propietaria del formato. Pero a Vasile esta opción le seguía pareciendo cara. No le importó que se tratara del concurso cuyos picos de audiencia millonarios favorecieran con su efecto arrastre al informativo nocturno de Pedro Piqueras, líder indiscutible en aquella época, y al posterior prime time. Al descubrir que El Rosco no era propiedad de ITV sino de MC&F, el directivo se buscó un resquicio legal para prescindir también de ITV y emitir el espacio por su cuenta. De ahí la sentencia que ahora condena al grupo a pagar 73,2 millones de euros por haber tenido Pasapalabra una década en su parrilla sin autorización de ITV. Una sentencia anterior, la de 2019, fue la que le obligó a dejar de emitir el concurso, que en ese momento presentaba Christian Gálvez. En ese momento, Atresmedia aprovechó para recuperar el formato para las tardes de Antena 3, con Roberto Leal al frente. Al hacerlo, se buscó un enemigo distinto al de Mediaset. Esta vez era MC&F, que se había mantenido al margen de la disputa legal entre ITV y Mediaset, la que denunciaba a Atresmedia por la misma razón: emitir Pasapalabra con El Rosco sin su consentimiento. El grupo español argumentaba que la sentencia de 2019 contra Mediaset defendía que El Rosco y Pasapalabra era un contenido indivisible, pero el Supremo no ha tenido en cuenta ese argumento en la sentencia de este jueves.Esta decisión de reducir costes de Vasile, junto a las de su sucesor Alessandro Salem de cancelar Sálvame y entregar su parrilla a la productora de Ana Rosa Quintana para que diera un giro a la derecha en la linea editorial de la cadena, provocó una grave crisis de audiencias en Telecinco. Pasó de ser la más vista a ocupar la tercera posición, también por detrás de La 1. Las posteriores medidas de Salem no han sacado al canal de ese tercer puesto y su política de recortes presupuestarios ha sido similar a la de su antecesor excepto en una cosa. Su estrategia en torno a Pasapalabra ha sido la opuesta: ha preferido llegar a un acuerdo con los dueños de El Rosco, MC&F. Una medida que, de haber ocurrido en 2009, cuando el grupo también mantenía una alianza comercial con ITV, habría evitado todo este complejo y cruzado entramado judicial y, muy probablemente, que el liderazgo de audiencias pasara a manos de Antena 3.
Las horas posteriores al doble giro de guion de ‘El Rosco’ de ‘Pasapalabra’: Atresmedia y Mediaset se preparan para varios escenarios posibles
Los grupos de comunicación enfrentados intentan reorganizar sus estrategias legales y televisivas. Mientras, la británica ITV y la neerlandesa MC&F, dueñas de los derechos del programa y la prueba, respectivamente, mantienen conversaciones












