La guerra de Irán languidece día a día al tiempo que desaparece de las primeras planas de los medios europeos. Sus víctimas —que, como las meigas gallegas, haberlas haylas— ya no tienen que temer a los sofisticados misiles de largo alcance, sino que sufren bajo la dura represión del régimen de Teherán o caen a consecuencia del fuego cruzado entre Hezbolá e Israel. Ninguna de las dos cosas es, por desgracia, una novedad y el ciudadano medio, que siempre tiene la razón, traslada su atención a otros sucesos que condicionan más su vida diaria.Con todo, el presidente Trump siempre se las arregla para encontrar un hueco en los telediarios. Hoy lo hace avivando las esperanzas de un acuerdo con el régimen iraní que, si fuera cierto lo que el magnate nos cuenta en Truth Social, permitiría en breve plazo reabrir el codiciado estrecho de Ormuz.¿Debemos creer al presidente norteamericano? El republicano, quizá también una víctima pero de sí mismo y de su megalomanía, acaba de publicar una imagen de esas que, a falta de talento para dibujar, algunos encargan a la mal llamada inteligencia artificial. En ella se ve un par de buques de guerra iraníes atacados por drones norteamericanos. Alrededor de las espectaculares explosiones hay marinos torpemente dibujados, saltando por los aires en una escena tan falsa como macabra, muestra del mal gusto que caracteriza al magnate. Una única palabra, "Adiós", escrita en castellano, rotula la escena, sugiriendo quizá que él se va, sí, pero después de haber terminado su tarea.Al presidente Trump no hay que creerle, pero sí al jefe de la US Navy, el almirante Daryl Caudle, que nunca se atrevería a mentir al Senado de los EE.UU. Es una buena práctica esa de que comparezcan ante las cámaras los jefes de las Fuerzas Armadas para contestar con honestidad a las preguntas de los representantes del pueblo y permitir a estos que valoren la actuación de su Gobierno. Una práctica, por cierto, impensable en nuestro país, lo que demuestra que los Estados Unidos son algo más que el presidente Trump. Pero disculpe el lector la digresión —solo estaba pensando en alto— y permita que retome el hilo. Lo que el almirante Caudle ha declarado, y cito textualmente, es que "dar servicios de escolta en un estrecho disputado, en mi opinión militar, excede la capacidad de la US Navy".Tiene mérito el bravo oficial. Conociendo a Trump, no debe de haber sido fácil asegurar que algo que su presidente ha anunciado públicamente varias veces no se puede hacer. Que aquél "Proyecto Libertad" que puso en marcha sin consultar a nadie, y que canceló porque dijo que se lo habían pedido los pakistaníes, no tenía sentido desde el minuto uno. Que cuando el magnate pidió a sus aliados que fueran ellos los que abrieran el estrecho porque "sus militares ya habían hecho lo más difícil" estaba intentando trasladarles la responsabilidad de una tarea imposible, quizá solo para poder echarles la culpa de su propio fracaso.Pero el ejercicio de responsabilidad del almirante Caudle no ha sido solo un acto de valor. Aunque en el resto del mundo hayan pasado desapercibidas, sus palabras habrán contribuido a convencer al presidente de los EE.UU. de que, a estas alturas, no hay más salida que la negociada. Y sí, esta vez creo que Trump es sincero cuando anuncia un memorándum de entendimiento que permitiría abrir hoy el estrecho de Ormuz… y ya veremos mañana qué pasa con todo lo demás.Si el lector quiere alguna prueba de que las cosas empiezan a moverse, la encontrará en la prensa israelí, donde son muchos los que se rasgan las vestiduras por lo que allí se considera un final de la guerra precipitado, antes de haber alcanzado los objetivos de la campaña. Los encontrará también en los medios de los EE.UU., en los que significados halcones del partido republicano empiezan a criticar a Trump por no terminar la tarea autoimpuesta. Pero si una virtud tiene el presidente de los EE.UU. es que está tan convencido de que puede hacer lo que le dé la gana sin perder el apoyo de sus bases que es virtualmente inmune a la crítica.Trump seguirá adelante en su esfuerzo por poner fin a la guerra porque ya no tiene alternativas. Otra cosa es que consiga llevar las negociaciones a buen puerto, porque todavía más difícil que abrir por las bravas el estrecho de Ormuz es encontrar la manera de envolver el acuerdo de manera que parezca una victoria… a ambos lados del golfo Pérsico.
Vientos de pacto en el estrecho de Ormuz
'El presidente Trump siempre se las arregla para encontrar un hueco en los telediarios. Hoy lo hace avivando las esperanzas de un acuerdo con el régimen iraní que, si fuera cierto, permitiría en breve plazo reabrir el codiciado estrecho de Ormuz'.













