Mi catedral, el nuevo disco de Triángulo de Amor Bizarro, es una cápsula de emociones que se expanden una vez lo escuchas. Hay crítica sobre las jerarquías establecidas y cómo ejercen el poder quienes lo ostentan. Hay letras que inoculan ganas de salir a las calles a protestar y a la vez hacer autocrítica para mejorar –o al menos no entorpecer– el día a día de quienes nos rodean. También hay sensación de refugio, abrazo y empujes a la diversión, a valorar lo que sí está. El álbum reivindica los logros generacionales sin eludir las decadencias; y propone reflexiones incómodas o menos complacientes en torno a cuestiones como si deberíamos matar a los reyes o CEO de las grandes compañías.
“La idea de banda se está perdiendo porque la industria discográfica está potenciando más a los artistas solistas”, valoran a su vez, tras publicar un álbum que tiene por bandera precisamente lo contrario. Un canto a lo colaborativo, al poder de lo colectivo y su pertinencia dentro del universo que siguen conquistando con sus composiciones: “No es un disco enfadado, pero sí de sobrevivir en una época que claramente es jodida”.
Lo político lleva atravesando su música desde sus inicios y se mantiene en Mi catedral, ¿cómo eligen de qué quieren hablar en sus canciones?









