Prometieron múltiples récords mundiales. Redefinir de lo que es capaz el cuerpo humano con sustancias dopantes. Incluso cambiar el deporte para siempre. Pero al término de la primera edición de los Enhanced Games —Juegos Mejorados, la competición en los que los atletas pueden participar dopados— en Las Vegas, a los organizadores solo les quedó un sentimiento: el alivio.

Solo en la última prueba de la noche, tras más de cinco horas de competición, pudieron presumir de haber superado un récord mundial oficial, cuando el nadador griego Kristian Gkolomeev nadó los 50m libres masculinos en 20,81 segundos, 0,07 segundos más rápido que el australiano Cameron McEvoy en marzo. Pero eso permitió a los organizadores dar un toque de brillo a una noche que, aunque deslumbrante, careció de la emoción y los récords que habían pronosticado.

Por supuesto, el récord de Gkolomeev no contará oficialmente, dado que llevaba un traje especial prohibido en el deporte de élite y, además, se dopó. Pero eso no impidió que el director ejecutivo de Enhanced Games, Maximilian Martin, se inclinara aliviado a los pies de Gkolomeev y proclamara la victoria sobre los escépticos.

“Hemos llegado a la cultura dominante”, afirmó Martin. “Estamos aquí para quedarnos. Esta noche hemos cambiado el mundo”. Los organizadores han hecho varias afirmaciones grandilocuentes desde que se lanzaron los Enhanced Games en 2023. Esta, sin embargo, debe considerarse sin duda la más descabellada.