En 2013, la prestigiosa compañía de danza belga Les Ballets C de la B, con Alain Platel al frente y junto a los coreógrafos Hildegard De Vuyst, Koen Augustijnen y Rosalba Torres Guerrero, estrenó Badke, un espectáculo interpretado por bailarines palestinos sustentado en el dabke, la danza tradicional del levante árabe. Doce años después, bajo el nombre de Badke (remix), la pieza ha sido revisitada y coreografiada por Amir Sabra y Ata Khatab, bailarines de aquella primera versión. La obra, que cobra nuevos sentidos con la masacre israelí en Gaza, cierra este 26 de mayo el Festival 10 Sentidos de Valencia. Encarcelado durante 11 meses por Israel (2021-2022), Khatab no ha obtenido el permiso para viajar a España y permanece en Ramala, desde donde sigue al equipo por streaming.El dabke, cuya presencia está aumentando en las escuelas de Occidente y en redes sociales como espacio para la denuncia, es un baile tradicional en el que los pies, que golpean el suelo fuertemente, son los protagonistas. En este Body (remix), el estilo convive con la danza contemporánea, el break dance y la capoeira. “Como creador y bailarín palestino que soy, mi danza es una declaración política porque el dabke forma parte de nuestra identidad cultural”, declara Khatab por videollamada a EL PAÍS. “Coreografiar Badke (remix) junto a Amir [Sabra] es una manera de enseñarla. No es un manifiesto, pero sí una danza de la resistencia y la muestra de un país marcado por el genocidio. Al mismo tiempo, se intenta mostrar la belleza de un pueblo”. Su compañero Sabra participa en la videollamada desde Irlanda, donde reside. “Está siendo muy duro que Ata no viaje con nosotros”, lamenta. “La logística es complicada, pero al mismo tiempo es muy especial reunir a diez bailarines palestinos en un mismo escenario, en un mismo lugar, y compartir desde ahí nuestra realidad con el mundo. Tener esta voz es realmente importante para nosotros”.Alain Platel, que estuvo al frente de la primera versión de Badke, es uno de los coreógrafos más relevantes de la danza contemporánea internacional. Y un creador libre y comprometido con la escena y con la vida. Sus trabajos al frente de los desaparecidos Les Ballets C de la B, colectivo que ha visitado España en numerosas ocasiones, hoy transformado en la plataforma dancística La Geste, desprenden una voz clara sobre temas de nuestro tiempo. Piezas como VSPRS (2006), Pitié! (2008), Out Of Context – for Pina (2010) o C(h)oeurs (2011), esta última en colaboración con el Teatro Real bajo la dirección de Gerard Mortier, reflejan esa preocupación de corte humanista y social que sitúa la danza como arte que también denuncia y se posiciona. “Presencié los ensayos de la nueva versión de Badke y comprendí rápidamente que no solo se trata de una representación de danza potente y hermosa, sino también de una declaración (política) única e importante, teniendo en cuenta lo que sucede en los territorios ocupados. ¡Una clara muestra de resiliencia y esperanza!”, cuenta Platel desde Gante a este periódico. El coreógrafo recuerda que fue en el año 2000 cuando empezó a viajar a “territorios ocupados”, invitado por el IETM (International Network for Contemporary Performing Arts), para posibilitar la colaboración con bailarines y coreógrafos palestinos, arrinconados por la historia. Desde entonces, su apoyo público a favor de Palestina y la condena a las masacres de Israel se extiende y visibiliza de manera contundente dentro y fuera del escenario. Desde 2005 pertenece a la plataforma internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), que ejerce la presión cultural, económica y política sobre Israel y aliados para que se cumpla el derecho internacional. Y ha prohibido que sus trabajos, en cualquier formato, se muestren en Israel; desde 1999, ni él ni sus creaciones pisan el país. “Cuando hace unos años nuestro documental Why We Fight (2021) fue seleccionado para el Festival de Cine de Tel Aviv, prohibimos su proyección. Por el contrario, continuamos el diálogo y la colaboración con artistas judíos en Gante”, puntualiza Platel, que dirigió este estremecedor documento visual sobre la violencia junto a Mirjam Devriendt. Meritxell Barberá, directora del Festival 10 Sentidos junto a Inma García, las dos también al frente de la compañía Taiat Dansa, explica que la muestra entiende “el arte como transformador social y generador de pensamiento crítico, y no entendemos que no exista un posicionamiento público como creadoras y como ciudadanas ante esta y otras masacres”. Cuenta Barberá que esperan que los espectadores se acerquen con una conciencia doble, “la de estar ante un espectáculo formidable en lo artístico y de denuncia, ante lo que sufre Palestina”. Esa conciencia artística y social, global y doméstica, es la que atraviesa todo el discurso de Platel. Preguntado sobre si le consta o le preocupa que su nombre se incluya en listas negras, como declaró recientemente el actor Javier Bardem, Platel responde: “He sido censurado y cancelado. Me han humillado y he recibido muchas amenazas (una de ellas de muerte). Esto nunca me ha impedido seguir comprometido con este tema y siempre he defendido la importancia de un boicot cultural mundial. Y me alegra mucho que organizaciones judías también se hayan unido a nuestra batalla”. El coreógrafo denuncia la hipocresía con la que muchas veces se lanzan las denuncias. “¡Es vergonzoso! El mundo de la danza y la cultura en general expresa su compromiso (político) a bombo y platillo, con palabras rimbombantes en revistas de lujo, pero al final reacciona con cobardía cuando debe tomar decisiones firmes respecto a la situación. Un boicot cultural claro y mundial, y actuar en consecuencia, es lo mínimo que podríamos hacer. Pero somos tan astutos que se inventan un sinfín de excusas para no hacerlo”.
La danza palestina como resistencia: “Mi baile es una declaración política”
El Festival 10 Sentidos de Valencia se clausura con un espectáculo basado en el dabke, estilo tradicional del levante árabe, creado originalmente al amparo del belga Alain Platel








