Mar�a SierraActualizado Lunes,
mayo
22:27"Dadle a una mujer el derecho a maquillarse y podr� conquistar el mundo". Charlotte Tilbury, autora de la frase, predica con su ejemplo. Maquilladora brit�nica de las super estrellas, fundadora y presidenta de su marca hom�nima de belleza y cosm�tica, ha frenado, con el peso de una participaci�n minoritaria en su propia compa��a, la m�s audaz operaci�n corporativa del sector de los �ltimos a�os, la proyectada fusi�n del grupo catal�n Puig y el gigante estadounidense Est�e Lauder. A sus 53 a�os, m�s de la mitad dedicados a emprender e innovar en el desarrollo de productos, t�cticas de venta, promoci�n y contacto con la clientela, la reina gur� del retoque facial est� acaparando el protagonismo del colapso del proceso de integraci�n de las legendarias firmas de perfumer�a y cosm�tica.Para saber m�sTilbury guardaba un as en la manga desde que su empresa, Charlotte Tilbury Beauty Limited, fue adquirida por Puig, en 2020. La fundadora preserva un paquete minoritario de acciones -del 21,5% en la actualidad- y el derecho a renegociar las condiciones estipuladas en el contrato original ante un cambio de control en la matriz del grupo espa�ol. El diario Expansi�n, que adelant� la noticia del inesperado escollo en las negociaciones entre ambas megafirmas de corte familiar, calcula que la intervenci�n de la brit�nica arriesgaba encarecer el coste de la fusi�n en unos 850 millones de euros.Est�e Lauder habr�a echado el freno al proceso de integraci�n, que sali� a la luz el pasado marzo. Hubiera creado un macro conglomerado conun valor estimado en casi 40.000 millones de d�lares y el control de parte del accionariado repartido entre los dos n�cleos familiares descendientes de Antonio Puig y la original Est�e Lauder. Ambas partes hablan de una ruptura amistosa y no se descarta que la conversaci�n se retome en el futuro, una vez consolidada la masiva reestructuraci�n de la marca estadounidense que incluye el despido del 15% de la plantilla.Mientras, Tilbury mantiene activa la comunicaci�n con las audiencias de sus redes sociales. "'Darlings', mi �ltima innovaci�n...", anuncia a sus m�s de siete millones de "queridos" que le siguen en Instagram. Los mensajes, que arrancan siempre con este cari�oso vocablo, promocionan barras de labios, correctores, cremas "m�gicas" o fijadores de maquillaje e incluyen consejos pr�cticos sobre el producto, trucos para asegurar un estilo favorecedor o "secretos" de la industria. "Puedes lanzarte a la piscina, 'darling', estar de fiesta toda la noche...", le dice a Jennifer Aniston sobre un "revolucionario" fijador cuyas cualidades comparte con la actriz en un video subido recientemente a la red.La reputada maquilladora -fue condecorada por la reina Isabel II por servicios a la industria- exprime el poder de la comunicaci�n digital desde incluso antes del lanzamiento de su marca comercial, en 2013. Tutoriales en YouTube, blog personal...Tilbury simplific� el mensaje de la cosm�tica e inspir� a la mujer y al resto de sus seguidores a experimentar y jugar con brochas, pinceles y sombras para crear 'looks' acordes con cada tribu urbana, desde "rebelde" a "bombazo", "sofisticada" o ingenua, entre otros. "La belleza", enfatiza la visionaria emprendedora, "no es un club exclusivo. No hay mujeres poco atractivas, simplemente desconocen que pueden ser hermosas".Tilbury descubri� el maquillaje de ni�a. Sus padres -el artista visual Lance y la productora Patsy Dodd- se mudaron de Londres a Ibiza a principios de los a�os 70 y la peque�a Charlotte creci� junto a su hermana Leah en un ambiente bohemio y hippy en la isla balear. Ha recordado en entrevistas un consejo crucial que le transmiti� su madre: "Mira, darling, todo el mundo necesita un tarro de crema de cara. La barra de labios es glamur instant�neo". Ella lo actualiz� con el paso del tiempo: "Todas las mujeres se merecen que un hombre arruine el barniz de sus labios".Con 13 a�os ingres� en un internado en Inglaterra y se matricul� despu�s en la reconocida Escuela de maquillaje de Glauca Rossi, en Londres. Se inici� de la mano de la maquilladora de la princesa Diana, Mary Greenwell, antes de establecerse como la profesional m�s reclamada en el mundo de la moda, publicidad y editoriales. Ha maquillado a todas las top models de los 90 -Kate Moss es, al parecer, madrina de sus dos hijos- y cuenta con Pen�lope Cruz, Kim Kardashian, Amal Clooney o Rihanna entre su larga lista de clientes.Su creativo y t�cnicamente magistral enfoque est� detr�s de artistas y celebridades fotografiados en las portadas de Vogue, Vanity Fair,Love y otras revistas de actualidad. Al mismo tiempo Prada, Miu Miu, Alexander Mc Queen, Chlo� y muchas m�s marcas de alta costura han requerido sus servicios en las pasarelas de Par�s, Nueva York o Mil�n. Mario Testino y Steve Meisel se citan entre los primeros fot�grafos que confiaron en la gur� brit�nica del maquillaje. "Llegu� a lo m�s alto de mi profesi�n como maquilladora, trabajando en todas las pasarelas -Nueva York, Par�s, Londres y Mil�n-, haciendo portadas para Vanity Fair y Vogue, y campa�as para marcas desde Burberry hasta Louis Vuitton. Trabaj� con pr�cticamente todas las celebridades con las que quer�a trabajar. Y vi que hab�a un vac�o en el mercado para lo que yo quer�a hacer", ha explicado entre las razones que le llevaron a montar su negocio en 2013.Charlotte Tilbury Beauty fue un �xito instant�neo. La marca naci� con unos 200 productos, canales de comunicaci�n digital y mostrador en Selfridges, los grandes almacenes m�s relevantes de Londres. La fundadora pronto cosech� premios a la firma y profesional emergentes y abri� tienda en Covent Garden. A�os despu�s aun menciona su infancia y posteriores estancias en Ibiza como fuente de inspiraci�n y creatividad. Tilbury es madre de dos hijos; el mayor Flyn, es fruto de su primer matrimonio con Charles Forbes, escritor y actor, del que se divorci� para casarse en 2014 con el productor de cine George Waud, con quien tuvo a su hijo Valent�n.














