Gates sugiere reconstruir la infancia a partir de espacios libres de pantallas.
REUTERS/Caitlin Ochs Bill Gates, cofundador de Microsoft, ha dado a conocer su posición sobre el uso de celulares en la infancia y la adolescencia, proponiendo alternativas a estos dispositivos y advirtiendo sobre los riesgos que implica su uso temprano. A través de su blog, donde analiza el libro ‘The Anxious Generation’ del psicólogo social Jonathan Haidt, el magnate expone cómo la presencia constante de smartphones en la vida de los menores puede estar interfiriendo en el desarrollo de habilidades fundamentales como la creatividad y el pensamiento crítico. PUBLICIDADApoyándose en su experiencia personal y en el análisis de Haidt, Gates sugiere reconstruir la infancia a partir de espacios libres de pantallas y coordinar esfuerzos sociales para crear entornos más saludables para los menores.Bill Gates expone cómo la presencia constante de smartphones en la vida de los menores puede estar interfiriendo en el desarrollo de habilidades fundamentales.
(Imagen Ilustrativa Infobae)En su reflexión publicada en su blog, Bill Gates plantea una preocupación central: el uso continuo de teléfonos inteligentes durante la niñez podría estar obstaculizando el desarrollo de capacidades esenciales. PUBLICIDADHace énfasis en que las oportunidades para fomentar la creatividad y el pensamiento crítico surgen, en gran medida, en momentos de ocio o aburrimiento, instancias que actualmente suelen ser absorbidas por el uso ininterrumpido de aplicaciones móviles. El empresario comparte su perspectiva personal, recordando que creció en lo que Jonathan Haidt define como una “infancia basada en el juego”, en contraste con la niñez actual, dominada por la tecnología móvil. Gates destaca que su habilidad para concentrarse y aprender profundamente, aspectos clave en su trayectoria profesional, probablemente no se habría fortalecido si hubiera tenido acceso a un celular durante su infancia. PUBLICIDADEl empresario comparte su perspectiva personal, recordando que creció en lo que Jonathan Haidt define como una “infancia basada en el juego”.











