Cuando fue elegido papa, y de alguna manera lo reiteró al presentar su encíclica Magnifica humanitas, Robert Prevost explicó la elección de su nombre en relación a León XIII, el fundador de la moderna doctrina social de las Iglesia a partir de su histórica encíclica Rerum novarum (De las cosas nuevas) del año 1891. El papa León XIV estaba marcando con ese único gesto una triple continuidad.Por una parte, con el Pontífice que había denunciado en dicho documento una grave situación de injusticia conocida como la “cuestión social”, así como el error de pretender superarla con el socialismo. Al mismo tiempo, el propio León XIII señalaba desde una perspectiva ética la necesidad de un criterio de justicia -la justicia social- en las relaciones laborales emergentes de la revolución industrial.Esta ilustración muestra la encíclica “Magnifica Humanitas” del Papa León XIV, centrada en el auge de la inteligencia artificialALBERTO PIZZOLI - AFPRecordó también el Papa que ahora nos encontrábamos ante una nueva revolución: la revolución tecnológica, igualmente necesitada de un marco que asegurara una condición humana de “las nuevas cosas” del presente, como la transformación digital y la inteligencia artificial. Estaba preanunciando no sólo esta encíclica sino el tono de toda su labor pastoral.Aunque ha corrido mucha agua bajo el puente, y el socialismo ya no representa más que una ilusión frustrada, continúan sin embargo vigentes muchos de los principios que motivaron la intervención de León XIII, fundamentalmente el criterio de que la política, pero sobre todo la economía y las finanzas, por su naturaleza técnica, deben estar exentas de cualquier juicio moral.La segunda continuidad del papa Prevost es con toda la doctrina social, pero hay una tercera con el papa Francisco, con quien -aunque con un propio estilo- se identifica en sus planteamientos doctrinales. Es éste un dato que se evidenció tempranamente con su primera exhortación apostólica Dilexi te y se prolonga en el nuevo texto magisterial. La participación del cardenal Víctor Manuel Fernández en la presentación así parece confirmarlo.Esta ilustración muestra la encíclica “Magnifica Humanitas” del Papa León XIV, centrada en el auge de la inteligencia artificialALBERTO PIZZOLI - AFPComo sucedió con Francisco, con León XIII hubo quienes pensaron que el Papa incurría en una injerencia en ámbitos ajenos a su misión, e incluso se había vuelto comunista, como producto de una lectura ideológica que desconoce la esencia del magisterio, fincada en una visión integral de la persona humana.Los pontífices que sucedieron a León XIII desarrollaron los criterios sentados en Rerum novarum actualizándolos a cada momento histórico. Benedicto XVI dijo que la encíclica Populorum progressio de Pablo VI era la Rerum novarum de los tiempos contemporáneos, pero fue Juan Pablo II quien produjo un verdadero relanzamiento de los criterios leonianos al cumplirse los cien años de la promulgación del documento.Los sucesivos papas han reivindicado que la misión de la Iglesia no puede desentenderse de la vida humana en el mundo ni le es indiferente la idea de la dignidad de la persona, que es central en el Evangelio. Juan Pablo II definió algunos conceptos claves como que la doctrina social forma parte de la evangelización y que ella es una sección de la teología moral, y Francisco la situó en un lugar central del mensaje cristiano, encendiendo nuevas polémicas.A menudo se ha confundido esta preocupación de la Iglesia con una oscura pretensión de poder, pero no estamos aquí ante una intención de controlar la sociedad por medio de un conglomerado ideológico, sino de resguardar la integridad de todos los seres humanos, en especial de los más débiles, lo cual la constituye en una garantía del más auténtico humanismo.El papa León XIV asiste a la presentación de su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, centrada en el auge de la inteligencia artificial