El tango sigue vigente, no es un género que quedó resguardado en tocadiscos ni tampoco algo que pueda encerrarse entre los límites de la Ciudad de Buenos Aires. De eso sabe Cristian F. Mas, escritor, tanguero y matancero, hijo de un profesor de baile que en su momento giró por Europa con el bailarín Pepito Avellaneda.Hoy, ese niño que creció entre milongas en su hogar de San Justo se prepara para el próximo 29 de mayo, fecha en que presentará en Bien Bohemio (Sánchez de Loria 695) un repertorio dedicado exclusivamente a la "trinidad de oro" del canto nacional: Carlos Gardel, Ignacio Corsini y Agustín Magaldi.Tocará junto al guitarrista Nazareno Altamirano y con el cantor invitado Martín Priesta. Las entradas al show se consiguen por el número de teléfono del espacio: 15-6545-5150La idea de hacer un espectáculo que uniera a Gardel con Magaldi y Corsini es un proyecto que Cristian viene pensando hace tiempo y nace con la idea de rescatar un repertorio en vías de extinción.“Hay un furor por el tango. Veo una movida muy fuerte en Buenos Aires, hay cada vez más gente joven tocando en orquestas o como solistas, pero no están tocando canciones de estos artistas”, expresa el cantante en diálogo con Clarín.El escenario actual parece darle la razón y señala que espacios como El Boliche de Roberto, en Boedo, con sus 130 años de historia se han convertido en epicentros de una nueva bohemia donde convergen músicos, escritores y jóvenes que buscan una amplia experiencia cultural.Entre sus artistas preferidos, Cristian menciona a Raúl Berón, “el gran cantor de Orquestas” además de Anibal Troilo, Enrique Mario Franzini y por supuesto, el trío que va a presentar a finales de mayo.“Reunir a los tres es reunir un tipo de canto que es un producto del contacto entre Argentina y la inmigración”, destaca.“Son cantantes que tenían en su modo de cantar la tradición italiana y que además estudiaron canto lírico, incorporando los modos de la opera en los año 20 y 30. Sin ir más lejos, Ignacio Corsini era nacido en Italia y en Argentina vivió en el campo. Eso se escucha en su modo de cantar”, explica el escritor.Respecto a por qué cree que estos tangos no son tan populares como otros, Cristian opina: “Son canciones para sentarse y escuchar, no son de milonga y de baile”.“Hay letras de Corsini como de Magaldi que son como microcuentos. Básicamente tienen una perfección literaria que es una historia que tenés que contar y las tenés que cantar a la vez”, detalla.El show del matancero se dividirá en ejes, por un lado el imaginario del siglo XIX, con la dicotomía nacional entre unitarios y federales y también los conflictos sociopolíticos del siglo XX, en los años 20 y 30. Por otro lado, está el amor y el desamor, tema sobre el que tanto dijeron los cantores del Río de La Plata.De La Matanza al mundo y de vuelta al barrioPara Cristian, el amor por la música siempre estuvo en su vida, pero el tango se fue dando en su interior a fuego lento, a pesar de que ya estaba inscrito en su ADN.“Entré en la música por el lado del rock, después estudié canto lírico, pasé por el conservatorio, pero mi amor por el tango es muy loco”, recuerda.“Hay algo de lo genético que está dando vueltas y yo vengo de una familia de bailarines de tango. De grande me reencontré con esa poética”, señala el Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires.Al recordar su infancia entre San Justo y los bailes en la capital donde lo llevaban sus padres, Cristian cuenta: “Bailo desde chiquito. Se me viene a la memoria una final de la Copa América del año 93 que la vimos en una Milonga porque se enfrentaba Argentina con México”.Por otro lado, Cristian, que vive en Capital desde el 2020, menciona que es necesario que haya más lugares de tango en el Oeste, más siendo uno de los lugares donde tocó Gardel, precisamente San Justo.“No todos los músicos del tango son de capital. Es muy loco porque vos te ponés a hablar con gente que está ahí tocando en una milonga y le preguntas de dónde es y por prejuicio pensas que es un porteño, pero lo más probable es que sea del Conurbano como uno”, observa.También expresa que le encantaría tocar en sus pagos de la infancia y conocer a artistas de allí.“La Matanza es mi patria chica, quiero volver y quiero llevar el tango conmigo”, cierra.