Mientras impulsa negociaciones con Irán y advierte sobre una posible escalada militar en Medio Oriente, el presidente de Donald Trump volvió a apostar por uno de los proyectos diplomáticos más ambiciosos de su presidencia: expandir los Acuerdos de Abraham hacia una coalición regional más amplia que incluya a países árabes y musulmanes.En un extenso mensaje publicado en Truth Social, Trump sostuvo que las conversaciones con Teherán “avanzan bien” y reclamó que varias naciones de la región formalicen su adhesión al pacto impulsado por Washington en 2020. El mandatario mencionó a Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Bahréin, además de Emiratos Árabes Unidos.PUBLICIDADPero la lista mezcló países que efectivamente firmaron los Acuerdos de Abraham, estados que ya mantenían relaciones diplomáticas con Israel desde hace décadas y otros que se incorporaron posteriormente al marco diplomático promovido por Washington.La declaración volvió a poner el foco sobre un acuerdo que transformó parte del mapa diplomático de Medio Oriente, aunque sin resolver el conflicto palestino-israelí ni las tensiones estratégicas que atraviesan la región.PUBLICIDADLos Acuerdos de Abraham fueron anunciados en 2020 bajo mediación de Estados Unidos como una serie de pactos para normalizar relaciones diplomáticas entre Israel y varios países árabes.El objetivo era abrir una nueva etapa de cooperación política, económica y de seguridad en Medio Oriente, rompiendo décadas de aislamiento regional hacia Israel.PUBLICIDADEmiratos Árabes Unidos y Bahréin fueron los primeros estados del Golfo en formalizar los Acuerdos de Abraham, abriendo nuevas rutas comerciales, tecnológicas y de defensa con Israel. (REUTERS/ARCHIVO)Durante años, gran parte del mundo árabe sostuvo que no habría reconocimiento formal del Estado israelí sin una solución previa para la cuestión palestina. Los Acuerdos de Abraham alteraron parcialmente ese paradigma al priorizar intereses estratégicos comunes, especialmente frente a la influencia regional de Irán.El nombre del pacto hace referencia a Abraham, figura compartida por el judaísmo, el cristianismo y el islam.PUBLICIDADAdemás de la normalización diplomática, los acuerdos habilitaron: apertura de embajadas; vuelos directos; cooperación militar; inversiones; acuerdos comerciales; proyectos tecnológicos y energéticos conjuntos.PUBLICIDADPara Washington, el proceso también buscó consolidar un eje regional alineado con Estados Unidos y fortalecer la integración entre Israel y varios aliados árabes.Fue el primer país árabe del Golfo en establecer relaciones diplomáticas plenas con Israel bajo el nuevo marco impulsado por Washington.PUBLICIDADLa firma, realizada en septiembre de 2020 en la Casa Blanca, abrió una rápida expansión de vínculos comerciales, tecnológicos y de seguridad entre ambos países.Bahrain firmó el acuerdo el mismo día que Emiratos Árabes Unidos.PUBLICIDADEl reino, cercano estratégica y militarmente a Estados Unidos y Arabia Saudita, avanzó desde entonces en cooperación diplomática y de defensa con Israel.Marruecos formalizó la normalización en diciembre de 2020.PUBLICIDADComo parte del entendimiento, Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, uno de los principales objetivos diplomáticos de Rabat.Sudán anunció su incorporación al proceso de normalización en 2020 y posteriormente avanzó en acuerdos iniciales con Israel.Sin embargo, la implementación plena quedó afectada por la crisis política y el conflicto interno sudanés, lo que frenó la consolidación definitiva de las relaciones diplomáticas.El reino petrolero más extenso sigue siendo el gran objetivo diplomático pendiente para Estados Unidos e Israel.Riad nunca formalizó su ingreso a los Acuerdos de Abraham, aunque durante 2023 existieron negociaciones avanzadas para una eventual normalización con Israel bajo mediación estadounidense.La guerra en Gaza, iniciada tras el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre de 2023, complicó seriamente ese proceso y elevó el costo político regional de cualquier acercamiento público hacia Israel.La relevancia saudita es central: es la mayor economía árabe, alberga los principales lugares sagrados del islam y ocupa una posición clave dentro del mundo sunita.Una eventual adhesión saudita modificaría de manera profunda el equilibrio diplomático regional.