Si se te abre una puerta, vete. Si se te cierra una puerta, debes crearla. 25 de mayo, 2026 - 10h00La vida laboral es una enmarañada jungla de pequeñas batallas, en la que constantemente los egos chocan: unas veces por atención, otras por búsqueda de aprobación y, de vez en cuando, por rencillas personales y temas sentimentales.Sin duda, la dinámica en una oficina es un caso de estudio muy curioso: un grupo de personas que conviven más tiempo entre ellas que con sus parejas o hijos.Lograr separar el trabajo del hogar es, muchas veces, una línea irrisoria. Muchos noviazgos y matrimonios han fracasado por no poder establecer límites.PublicidadSin embargo, el estrés, la ansiedad, la sobrecarga de tareas y la adicción por lograr metas inalcanzables cada vez merman más la salud mental, física y emocional de los colaboradores de las instituciones. En estos días escuché una frase que fue la idea seminal de este humilde escrito: “Si se me abre una puerta, me voy”. Y es una frase brillante y breve, a mi parecer.¿Cuántas puertas se te han abierto y no te has ido por comodidad, por confort o por costumbre? ¿Cuántas veces te has negado el desarrollo profesional por agradar a un superior? ¿Cuántas veces has puesto en riesgo tu hogar por una aventura laboral? PublicidadPublicidadSi se te abre una puerta, vete. Si se te cierra una puerta, debes crearla. El mundo es más grande que tu oficina actual. No toda puerta de oro vale su precio. (O)Borys Leonardo Arteaga Zambrano, MantaPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?