En el Gobierno asumen por estas horas que el devenir del proyecto libertario y, por ende, el desempeño electoral del oficialismo en 2027 están más que nunca atados a la mejora del rumbo económico. Sobre todo después de la parálisis en la gestión por las revelaciones sobre el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y por las internas en lo más alto del poder entre el estratega Santiago Caputo y los primos Menen (o sea, Karina Milei), y también -con menos ruido- entre el karinismo y Patricia Bullrich.A medida que avanzaron las polémicas y vieron caer la imagen presidencial, en sectores del Gobierno que observan la política también se empezó a escuchar -siempre en voz baja- la preocupación sobre el futuro del voto en las zonas urbanas e industriales del centro del país afectadas por el ajuste y por las características del programa, y asimismo las de mayor caudal electoral.“Esperamos buenas noticias de la economía para llegar más competitivos a la elección. Si no, no hay chances. A nivel político y de gestión son todos quilombos”, analizaba un personaje del oficialismo esta semana, en pleno bullicio interno; mientras que otro, con algunas dudas, acotaba: “El programa tiene impacto positivo en provincias con pocos votantes”. Es decir, la economía y la política tienen resultados que están descalzados.En el Gobierno asumen que este es un fenómeno que se analiza en los despachos dedicados a establecer el camino político de Milei. “Hay provincias con pocos electores donde la economía crece sustancialmente. La zona de Vaca Muerta, por ejemplo. Pero en Neuquén, cuando van a votar, entran en un colectivo”, resumía, de manera gráfica y sin muchos tapujos, una de las fuentes que habló con LA NACION.Neuquén muestra números en verde con el impulso de Vaca MuertaSobrevolando Patagonia - ShutterstockEn la Casa Rosada siempre estuvo claro que el modelo económico iría contra un sector pyme que, según el Gobierno, “estuvo subsidiado y que no se moderniza”, sobre todo en el conurbano. Una voz que camina junto al oficialismo comenta: “En el Gobierno están viendo esta afectación del desempeño de Milei en los centros urbanos e industriales; tienen claro que es así. Te puede ir bien en Neuquén, o en otras provincias. Pero después, ¿qué hacemos?”.A nivel económico, el informe de marzo del IAE Business School presenta un mapa de variación del empleo 2023-2025, con las tendencias de crecimiento por provincia. Allí la zona centro del país (que alberga la mayor parte de la actividad fabril) -con Buenos Aires, la Ciudad, Córdoba, Santa Fe y La Pampa- presenta un estancamiento generalizado en ese período. La provincia de Buenos Aires avanza apenas 0,26%, y la industria manufacturera, la obra pública y el comercio están dentro de los sectores perdedores. La agroindustria de las zonas rurales, clave en esa zona, dentro de los ganadores.En las elecciones legislativas de 2025 hubo 35.987.634 electores en total en la Argentina. Buenos Aires aportó 13.353.974, Capital Federal 2.520.249, Córdoba 3.120.707 y Santa Fe 2.846.454. La Pampa, menos: 304.693. Entre todas suman 21.146.077, o sea, 59% del total. Allí se juega la partida electoral principal.En ese informe de marzo del IAE, Héctor Rocha (doctorado en la London Business School), creador del mapa, plantea: “Energía, minería y economía del conocimiento exhiben mayor resiliencia relativa; en cambio, construcción ligada a obra pública, manufacturas de baja productividad y servicios urbanos sensibles al consumo absorben buena parte del costo del ajuste”. Rocha habla también de una “economía partida” donde recursos y conocimiento están por un lado; e industria, comercio y construcción se hallan bajo mayor presión. “Las Pymes manufactureras dependientes del consumo se contrajeron por crédito escaso y caída del poder adquisitivo; la construcción vinculada a obra pública cayó con fuerza; y los servicios urbanos comenzaron a reflejar más informalidad”, plantea. Es decir, que además de una fragmentación por sectores, también hay una segmentación geográfica, que es lo que preocupa al Gobierno en materia electoral.Informe del IAE de marzo de 2026Esta semana, en el Gobierno celebraron una batería de buenas noticias, entre ellas el dato de marzo del Estimador mensual de la actividad económica (EMAE). No solo porque marcó 3,5% mensual de crecimiento de la economía y 5,5% interanual, sino sobre todo porque 14 de los 15 sectores de actividad mostraron subas. En el detalle, además, uno de los aportantes al crecimiento fue la industria manufacturera, que venía con ocho períodos precedentes en rojo. Comercio mayorista, minorista y reparaciones también dio para arriba, tras cuatro periodos consecutivos anteriores en baja. “Sabíamos que el primer trimestre no era bueno y Milei se hizo cargo. Pero estábamos seguros de que en el segundo trimestre empezaba a mejorar. Esta semana dio un respiro”, analizó el viernes una alta fuente de la Casa Rosada, también tras conocerse el superávit récord de abril, la segunda mayor compra de reservas del año y una nueva aprobación del FMI. El libreto libertario se apoya ahora en que la cosecha del campo ayudará a mover la economía en el centro del país y, a futuro, confía en que la baja de inflación, de las tasas y del riesgo país, sumados a un dólar estable sin perspectiva de devaluación, harán que el plan camine y dé sus frutos políticos en zonas del país no impulsadas por la pesca, la agricultura o la minería, estrellas de la era Milei.De momento, la prudencia de los analistas por la irregularidad de la tendencia y hacia dónde derivará contrasta con la “convicción total” del Presidente y de su ministro de Economía, Luis Caputo, de que las supuestas bondades del programa impactarán de forma positiva sobre el humor social. La última semana, Milei presentó su primer paquete de medidas con tinte electoral y dirigido al centro del país: una baja de retenciones con la promesa de que, de ser reelecto, esas reducciones se profundizarán.En medio de ese optimismo oficialista, la comparación entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 arrojó 24.437 empleadores o unidades productivas menos en todo el país, una caída de 4,8% del total, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). La Encuesta de Tendencia de Negocios de la Industria Manufacturera hecha por el Indec, con las expectativas para mayo-julio de 2026, revela además que 72,2% de los industriales percibe que la situación empresarial durante los próximos tres meses será igual; 15,2% que será peor; y una minoría de 12,6% que será mejor. Asimismo, 79% de los industriales cree que el número de empleados durante los próximos tres meses no variará, pero 17,7% considera que disminuirá y solo 3,3%, que aumentará. El balance da -14,4%. Encuesta de Tendencia de Negocios.
En el Gobierno observan con preocupación el impacto del plan económico en los centros urbanos con más votantes
Las dificultades en la industria, el comercio y la construcción golpean fuertemente en los polos más poblados del centro del país; apuestan a una recuperación a partir de mayo














