Para Javier Milei, afecto a las hipérboles, nunca antes en la historia hubo una brecha tan grande entre lo que está ocurriendo en la economía argentina y lo que se dice de ella en la esfera pública. Este jueves repasó frente al auditorio empresarial del Latam Economic Forum, en Buenos Aires, una selección de números auspiciosos de su gestión y, al igual que su ministro de Economía minutos antes, auguró que esa distorsión quedará en evidencia en las próximas elecciones presidenciales, previstas para 2027. La economía, aseguran en el Gobierno, se impondrá a la política y el pueblo le dará a La Libertad Avanza otros cuatro años en la Casa Rosada.“Podemos tener un poquito de zigzag en los indicadores, pero la tendencia es clara: Argentina va hacia un escenario de menor inflación y mayor crecimiento", resumió el presidente, que fue recibido con aplausos de pie por alrededor de 300 empresarios y, antes de dar su discurso, recibió de manos de un rabino una piedra traída de Jerusalén y una bendición. “Argentina se viene expandiendo a un ritmo del 5% anual, quintuplicando la tasa a la que veníamos creciendo”, precisó, y agregó que “sacó a 14 millones de la pobreza”, dos millones más de los que había dicho su ministro de Economía, Luis Caputo.Esos datos conviven con la sensación de personas, reflejada en encuestas, que aseguran que su presente no se condice con los éxitos que ensalza el Gobierno. El cortocircuito es señalado por periodistas pero también por referentes de la ortodoxia económica, afines a sus políticas, lo que deja en evidencia que los datos oficiales son promedios que no alcanzan a describir una realidad socioeconómica desigual y fragmentada. Y que conviven con otros que tienen gran incidencia en la vida de las personas, como por ejemplo la caída del poder de compra de los salarios o las jubilaciones. Antes que el presidente, el ministro Caputo enumeró una larga lista de datos como una estrategia confesa de “combatir el relato”. Entre otras cosas, mencionó que la inflación vuelve a estar en descenso después de diez meses de aceleración y adelantó que en mayo será inferior a la última publicada, el 2,6% de abril. Caputo ―con quien Milei tiene una “relación simbiótica”, según sus propias palabras― habló de un récord de exportaciones de bienes en abril, por casi 9.000 millones de dólares, y proyectó que este año se alcanzarán 100.000 millones de dólares en exportaciones totales, con la agroindustria aportando 17.000 millones de dólares en el primer cuatrimestre del año. Caputo incluso se sonrojó por los halagos que dijo haber recibido de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, que lo felicitó y puso a Argentina de ejemplo en una reunión del G20 por ser el país que mejor ha navegado el shock externo generado con la guerra; el único que registra con superávit fiscal y energético. También celebró los 16 proyectos de inversión que fueron cerrados en el marco del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero admitió lo difícil que resulta atraer capitales privados al país. De hecho, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el país registró el nivel más bajo de Inversión Extranjera Directa (IED) entre las principales economías de América Latina en 2025. “No nos dejemos psicopatear más con lo que se escucha y con lo que se ve”, insistió el ministro, apuntando sus dardos contra los medios. En la misma línea que el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, que esta semana se mostró ofuscado por no ser aplaudido en una acto público, Caputo dijo que lo “actitudinal” es fundamental. “Si la gente se come el cuento y se deprime porque los diarios dicen que está todo mal uno se va a retraer, cuando en realidad los datos muestran que hemos hecho un cambio histórico y que el rumbo es el adecuado”, apuntó. En las elecciones de medio término de 2024, Milei ganó con más del 40% de los votos, lo que generó sorpresa por el apoyo que recibió cuando la sociedad se encontraba experimentando por primera vez la virulencia de su motosierra contra el gasto. El Gobierno confía en que en las próximas elecciones presidenciales suceda algo similar. “Muchos esperan un año electoral clásico en Argentina, pero déjenme decirles mi opinión: va a ser lo opuesto a lo que dicen los periodistas, a lo que cree el mercado. Va a ser un año electoral absolutamente atípico porque la economía por primera vez se va a llevar puesta a la política”, redondeó Caputo. Para el ministro, no será efectiva la estrategia de “generar ruido” para desestabilizar. “Con shock interno, externo, internas —dijo en referencia a las peleas dentro del gabinete— la economía está bien”, dijo el ministro. “La gente no es tonta, se da cuenta”.En primera fila del auditorio se encontraban la secretaria de la presidencia, Karina Milei, a quien el organizador del evento, el asesor financiero Darío Epstein, definió como parte inescindible del propio presidente. “No hay Javier si no hay Karina. Son lo mismo”, dijo antes de presentarlo. También estuvo presente el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que el presidente mantiene en su cargo a pesar de las revelaciones que lo pusieron bajo la lupa de la justicia por supuesto enriquecimiento ilícito.
El Gobierno de Milei confía en imponer la economía sobre la política para ganar las elecciones
La Libertad Avanza comenzó a delinear su estrategia para los comicios presidenciales de 2027 y apuntó contra un supuesto relato falso de los resultados de su gestión











