La comisión de nombramientos de Indra se ha reunido en la tarde de este lunes para cerrar su propuesta de candidatos a consejero delegado, la cual se votará en el consejo de administración del martes. Según apuntan a EL PAÍS fuentes cercanas al proceso interno de la compañía, uno de los principales candidatos a ocupar la silla que deja José Vicente de los Mozos es otro hombre que, como el actual CEO, proviene de Renault: Josep Maria Recasens, actual máximo directivo de Renault España y presidente de Anfac, la patronal nacional de automovilísticas. En la terna de candidatos también se encuentra la actual consejera delegada de la empresa aeronáutica ITP Aero, Eva Azoulay, aunque las fuentes consultadas apuntan a que el favorito sería Recasens.Este directivo catalán, que a su vez es director de estrategia, producto y programas del grupo francés en el mundo, continuaría la línea de Indra de apostar por grandes directivos del automóvil, como hizo en su momento con De los Mozos o con Frank Torres, ex Nissan y actual director de la división de vehículos militares terrestres de Indra. Las distintas fuentes consultadas conocedoras del proceso de selección apuntan a que habría un tercer nombre en la lista corta de candidatos finales, y que este estaría ligado a Gamesa.En las quinielas a sustituto de De los Mozos también ha sonado en los últimos días Raül Blanco, expresidente de Renfe y actual encargado de estrategia de la firma vasca Sapa, un fabricante de grupos motopropulsores que hoy es el principal accionista privado de Indra tras la salida de Escribano a principios de mayo, con un 7,94% de los títulos. Sin embargo, diversas fuentes consultadas lo descartan como candidato, aunque reconocen que sí lo fue cuando su nombre apareció en medios como posible nuevo presidente antes de la llegada de Ángel Simón. En ese entonces, el enfrentamiento entre Sapa y el expresidente de Indra, sumado a que hubiese supuesto un nuevo conflicto de intereses para la tecnológica cotizada en el Ibex 35—la operación entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) cayó, precisamente, por el conflicto que suponía tener a los Escribano en la parte compradora y vendedora—, hicieron que quedase descartado.Otro nombre aparecido en medios es el de Manuel Cermerón, director de crecimiento y transformación de Veolia, aunque tampoco estará entre los elegidos para que vote el consejo de administración, según las fuentes empresariales consultadas.Los retos del nuevo CEOMás allá del nombre elegido para sustituir a De los Mozos, la nueva cabeza ejecutiva de la compañía tendrá un desafío claro: cumplir con el mandato del Gobierno de convertir a Indra en la empresa de referencia en la industria militar terrestre y dar respuesta a los grandes contratos que le ha asignado el Estado. Entre ellos están los contratos para la fabricación de la nueva artillería sobre ruedas y cadenas, que en conjunto suponen unos 7.240 millones; la fabricación de los blindados anfibios para la Infantería de Marina; el lanzapuentes, o desatascar, de una vez por todas, el proyecto del blindado de tierra sobre ruedas 8x8 Dragón, hecho por la unión temporal de empresas (UTE) Tess Defence, en la que Indra tiene hoy la mayoría del capital. Además, tendrá que dar un impulso a otros proyectos paralizados, como el Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC), que todavía no está firmado y del que también se encarga Tess.Para estos dos últimos contratos, el CEO tendrá que entenderse con sus socios en la UTE: Escribano, Sapa y Santa Bárbara. Con los dos últimos, las relaciones habían quedado muy tocadas durante la presidencia de Escribano, algo que De los Mozos intentó reparar durante sus últimas semanas como CEO, tal y como contó CincoDías. Por su parte, con EM&E, ahora no hay conflictos de intereses que puedan echar la operación abajo, por lo que el Gobierno y los hermanos Escribano podrían reactivar de un momento a otro las negociaciones. Si estas se producen, como se especula, con un canje de acciones, la familia volvería a ser el principal accionista privado de la empresa, aunque siempre por detrás del 28% que ostenta el Estado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).Además, habrá que ver si, finalmente, el actual presidente de Indra, Ángel Simón, termina teniendo poderes ejecutivos en la compañía, tal y como intentó en un primer momento La Moncloa en la votación que el consejo de Indra tuvo en la madrugada del miércoles santo al jueves santo. En ese entonces, el Gobierno solo logró la mayoría simple de los votos, una cantidad insuficiente para hacer a Simón presidente ejecutivo.