Las autoridades del este de Libia han detenido a varios activistas, entre ellos una española, que cruzaban el país rumbo a Gaza como parte de la Caravana Global Sumud, según ha informado la propia organización. La detención de los diez activistas, que salían de Mauritania y cruzaban todo el norte de África, se produjo cuando negociaban el paso del convoy en un control cercano a la ciudad de Sirte. Hamza Smoud, representante del comité legal del convoy, ha confirmado a El Confidencial que entre los detenidos se encuentra la periodista española, Alicia Armesto Núñez, además de los activistas la polaca Laura Kwoczala, la estadounidense Jenelle Jones, los argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, el uruguayo Matías Álvarez Rodríguez, la portuguesa Ana Margarida França Santana Baptista, el tunecino Ashraf Joya y los italianos Domenico Centrone y Leonarda Alberizia. "Los voluntarios de la Caravana Global Sumud Land se han acercado al puesto de control de Sirte para negociar el paso. Hace casi dos horas. No hemos sabido nada de ellos desde entonces", ha informado el grupo en un mensaje difundido en redes sociales a media tarde del domingo. "Según la información de la que disponemos, los detenidos son civiles, incluidos voluntarios y personas que participaban en una misión humanitaria pacífica", señaló, y añadió que la organización está "siguiendo de cerca la situación" y coordinándose con las autoridades legales y diplomáticas pertinentes para "garantizar su seguridad y sus derechos". El portavoz añadió que no existe información confirmada sobre el destino de los arrestados, aunque indicó que "hay indicios de que podrían ser deportados". En el grupo principal de unas 200 personas viajaban cuatro españoles. Una de ellas se adelantó para negociar el paso con las autoridades de las fuerzas del mariscal Jalifa Haftar, el gobierno de facto que controla el este de Libia. "Si eres ciudadano de uno de estos países, llama a tu Ministerio de Asuntos Exteriores. Pregunta qué están haciendo para proteger a sus ciudadanos que forman parte de un convoy humanitario en Libia", concluye el comunicado de Global Sumud. El convoy había informado previamente de que las negociaciones con las autoridades del este de Libia para garantizar un paso seguro se habían estancado. "Las reiteradas peticiones de reunión para finalizar los detalles de la recepción y entrega de la ayuda humanitaria, junto a los especialistas que viajan a bordo, no han recibido ninguna respuesta concreta", explicaba el grupo en un comunicado anterior. Consideran que "el genocidio y el bloqueo de Gaza continúan y el pueblo palestino no puede esperar a que se resuelva este absurdo burocrático para recibir socorro y ayuda". El convoy incluye diez camiones con ayuda humanitaria, siete ambulancias y más de 200 participantes, incluidos expertos en medicina, ingeniería, logística y derecho humanitario. La iniciativa partió desde Mauritania hace aproximadamente un mes. "Cada artículo a bordo está meticulosamente documentado. Todos los participantes están comprometidos con la acción civil y no violenta. Cada paso se da de acuerdo con el derecho internacional", explicó la organización. El grupo recuerda, además, la reciente intercepción de 50 barcos de la Global Sumud Flotilla y la "detención brutal e ilegal" de 328 participantes en aguas internacionales cuando se dirigían a Gaza. "El derecho del pueblo palestino a recibir ayuda y controlar sus propias fronteras no es una petición: es una obligación legal y moral de todos los estados e instituciones que afirman defender los derechos humanos", remachó. Las autoridades del este de Libia han detenido a varios activistas, entre ellos una española, que cruzaban el país rumbo a Gaza como parte de la Caravana Global Sumud, según ha informado la propia organización. La detención de los diez activistas, que salían de Mauritania y cruzaban todo el norte de África, se produjo cuando negociaban el paso del convoy en un control cercano a la ciudad de Sirte.
Las autoridades de Libia detienen a una española de la Caravana Global Sumud que se dirigía a Gaza
En el grupo principal de unas 200 personas viajaban cuatro personas de nacionalidad española, una de las cuales se adelantó junto a las otras nueve para negociar el paso con las autoridades












