El pasado fin de semana, Bad Bunny conquistó el estadio Lluis Companys de Barcelona con un concierto que no dejó indiferente a nadie. Sin embargo, los asistentes que pagaron un precio más elevado por una entrada VIP no vivieron la experiencia que esperaban.Así lo hizo saber, a través de sus redes sociales, el influencer Jordi Fernández, que grabó la situación en la que se encontraba, aplastado contra una de las vallas. Fruto del agobio, el joven pidió a los vigilantes de seguridad que lo sacaran, pero se lo impidieron y, ante esto, decidió salir por sí mismo.Este lunes, Jordi ha conectado en directo con Espejo Público, desde donde ha comentado cómo vivió estos momentos de tensión durante el espectáculo del cantante puertorriqueño: "Fue bastante agobiante. No teníamos espacio para nada y prácticamente ni podíamos respirar"."Como no había separación con la gente que tenía la entrada general, cuando ellos entraron, nos aplastaron contra la valla y no se podía disfrutar del concierto. Nosotros queríamos bailar y perrear, pero no se pudo. Nos gastamos ese dineral porque queríamos verlo y disfrutarlo y la realidad ha sido que nos hemos topado con todo esto", ha agregado el joven.Además, Jordi ha apuntado que pusieron en conocimiento del equipo de seguridad la situación que estaban viviendo: "Nos quejamos a la seguridad que había. Queríamos salir de allí porque no aguantábamos más y no podíamos respirar. Nos dijeron que era lo que había. Al final, les dijimos que íbamos a saltar y salir y que si nos tenían que pegar o tirar al suelo, pues daba igual. Nosotros, ahí dentro, no podíamos disfrutar ni hacer nada".