La Real Academia Española describe que la fraternidad es la amistad o el afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales. Pero ¿cómo se vive ese apoyo en la actualidad y por qué se dice que no ha perdido vigencia y, por el contrario, es importante fortalecer el vínculo de unión, afecto y solidaridad entre las personas?

Un artículo de The Washington Post destaca que las conexiones sociales sólidas, especialmente las de alta calidad, se asocian con beneficios psicológicos y fisiológicos. Las amistades pueden reducir el riesgo de problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión, e influir en la respuesta al estrés y ayudarnos a ver las cosas desde una perspectiva diferente, según investigaciones.

Un estudio reveló que las personas que imaginaron a un amigo antes de calcular la pendiente de una colina la percibieron menos inclinada que quienes imaginaron a una persona neutral o a alguien que les disgustaba, lo que sugiere que el apoyo social puede hacer que los desafíos en nuestro entorno físico parezcan menos abrumadores.

En su investigación, Holt-Lunstad y sus colegas descubrieron que las relaciones ambivalentes —en las que se pueden experimentar sentimientos tanto positivos como negativos, como los que provoca un amigo divertido, pero poco fiable— se relacionaban con una presión arterial más alta en los participantes cuando conversaban con esas personas sobre acontecimientos negativos de la vida. Esto sugiere que este tipo de amistades podría no ser tan útil en momentos de estrés como las amistades más estables.