La cruz de la torre de Jesucristo corona desde el pasado mes de febrero la Sagrada Familia, la monumental basílica concebida por Antonio Gaudí y cuya edificación comenzó en 1882. El templo está lejos de terminarse y la previsión de los arquitectos es que la construcción se demore durante una década más, aunque todos celebran la colocación de uno de los elementos arquitectónicos más esperados, aquel con el que casi se toca el cielo de Barcelona.
Pese a llevar semanas en lo alto de la Sagrada Familia, el patronato no da la torre de Jesucristo por inaugurada ni bendecida. Es una tarea pendiente, de la que se encargará el papa León XIV, que visitará la capital condal durante el mes de junio, en el marco de su viaje programado a España, en el que también hará parada en Madrid y Canarias.
El día escogido para la bendición del papa León XIV: 10 de junio. Ese día se celebrará multitudinaria misa en la Sagrada Familia y se inaugurará la torre de Jesucristo con un acto solemne, según explican desde el patronato. Por último, la cruz se iluminará, en lo que se ha concebido como “un homenaje visual a la creatividad y la visión” de Gaudí.
Una cruz al estilo Gaudí
La torre de Jesucristo de la Sagrada Familia es el corazón del proyecto de Gaudí. Y este estaba incompleto, al menos hasta este año, cuando ha sido rematada con la colocación de la cruz. Hablamos de un enorme elemento arquitectónico de 29 metros, con dos partes diferenciadas: un terminal bajo de 12 metros y una gran cruz tridimensional de cuatro brazos, similar a las que podemos ver en otras obras del arquitecto como la Casa Batlló o la Torre Bellesguard.









