No es solo una deriva autoritaria, explica Javier Cavanilles, “es un golpe de estado, aunque algunos prefieran utilizar eufemismos”. Este periodista valenciano, experto y amante de las conspiraciones, explica en su último libro, El Golpe (Akal), el largo proceso que llevó a Trump a convertirse en presidente de Estados Unidos y como sus dos primeros años de mandato son un ataque directo a la democracia del país, siguiendo el plan ideado por el think tank Heritage Foundation y plasmado en un documento conocido como Proyecto 2025. Según él, el trumpismo no desaparecerá con el actual presidente y, en los próximos años, EEUU se parecerá más a la Hungría de Orbán que al país democrático que en su día fue.Habla directamente de un golpe de estado en EEUU. ¿No es un poco exagerado?Podemos perder todo el tiempo que queramos con matices, pero yo creo que la mejor forma de definir lo que está ocurriendo en Estados Unidos es un golpe de Estado. Evidentemente, no será como en Chile o Argentina, con tanques en las calles, pero el movimiento que está en marcha es acabar con el proceso democrático y dejar todo el poder político en manos de unas élites políticas y económicas. Algunos, más finos, prefieren hablar de deriva autoritaria, como lo que ocurrió en Hungría, pero lo que pasa en EEUU afecta a todo el mundo; Hungría es una nota a pie de página a nivel internacional.La clave, dice usted, está en el Proyecto 2025 y en la Heritage Foundation.Sí. La Heritage Foundation es uno de los think tanks más importantes de Estados Unidos, y logró sumar casi un centenar más de asociaciones similares para publicar antes de las pasadas elecciones un documento titulado Proyecto 2025. La diferencia con otros documentos similares que se habían publicado en vísperas de anteriores campañas electorales es que, en esta ocasión, ponía negro sobre blanco la necesidad de reformar la administración de arriba abajo para ponerla al servicio de la Casa Blanca, borrar del mapa a las organizaciones independientes y reformar el sistema de acceso para reducir el número de funcionarios de carrera y sustituirlos por afines al partido Republicano.El periodista Javier Cavanilles con su nuevo libro.LVEn el libro, dedica mucho espacio a la Corte Suprema.El golpe de Trump no es un punto de inflexión, es el resultado de una estrategia política que lleva muchos años en marcha. El poder judicial, a través de la Corte Suprema, está en manos de auténticos ultraderechistas que, desde hace años, defienden una visión presidencialista de Estados Unidos, todo lo contrario de lo que pretendieron imponer los padres fundadores. Esa transición se ha hecho a base de sentencias. Por ejemplo, en 2020, fallaron que un presidente no puede ser perseguido por lo que haga como presidente, algo así como el rey en España, lo que supone dar un poder desmedido al ejecutivo y reducir a la mínima expresión los controles democráticos. Es la Teoría Unitaria del Poder Ejecutivo que, de facto, supone que el poder ejecutivo está por encima del legislativo y del judicial.Es el resultado de lo que llama el ‘Originalismo’.Sí es una doctrina jurídica que nació como un delirio ultra en la Sociedad Federalista, que decía que la Constitución hay que interpretarla como lo hubieran hecho los padres fundadores. Pero como es imposible saber qué hubieran pensado hoy, 250 años después, pues cualquier dislate se justifica así. Un dato, en 1857, con la sentencia Dred Scott v. Sandford, el Tribunal Supremo falló que la esclavitud era legal. Esa es la mentalidad que impera en la institución, imagínate lo que puede salir de ahí.¿Tiene que ver con la reciente sentencia que permite a Alabama eliminar un distrito de mayoría negra?Sí, es el mayor golpe a la Ley de Derechos Civiles desde que se aprobó en 1964. Para garantizar que la población afroamericana estuviera representada en el Congreso, se permitió que hubiera distritos electorales en los que tuvieran mayoría. Eso se ha acabado. De momento, la resolución de la Corte Suprema no se puede aplicar a otros estados, pero una vez sacas la pasta de dientes del tubo, es imposible volverla a meter. Habrá más fallos así, y alguno tendrá aplicación en todo el país.¿Peligra el cuarto poder?Sí, hay varias tendencias que hacen temer por la libertad de prensa. Primero, el proceso de concentración de los medios se ha acelerado en los últimos años. El caso más conocido es el de la CBS, que ha pasado de ser una referencia de los progresistas americanos a tener que despedir a Stephen Colbert, una leyenda. Que Jeff Bezos comprara el Washington Post es otro elemento preocupante. Pero también hay que tener en cuenta el poder de las redes sociales, que influyen mucho más que la prensa tradicional: Meta y X están en manos de leales a Trump, y con la compra de la filial estadounidense de Tik Tok por parte de capital americano la cosa va a peor.Las encuestas, incluso las de la Fox, dicen que la popularidad de Trump está en mínimos históricos. ¿Podría perder las elecciones de noviembre?Es más complejo de lo que dicen las encuestas. Estados Unidos nunca ha estado tan polarizado y hay republicanos que se cortarían la mano antes que votar a un demócrata. La base MAGA (el movimiento Make America Great Again) es así. Pero la batalla no es en las urnas, sino en los parlamentos estatales que están modificando los mapas electorales para que, independientemente de lo que vote la gente, el partido republicano tenga más opciones de ganar. Empezó Texas, que con un cambio de distrito conseguirá cinco representantes republicanos más que hace cuatro años, pero California ha hecho lo mismo y sumará cinco demócratas. Entre Tennessee, Florida, Missouri y Carolina del Norte han ganado otros ocho antes de ir incluso a votar. La diferencia ahora en las dos cámaras es muy ajustada, y todos estos movimientos tendrán un impacto muy importante en el resultado final.El autor de 'El Golpe', Javier Cavanilles.LVPero Donald Trump también pierde popularidad entre los suyos.Es un dato absolutamente anecdótico; lo importante es el control del partido. Es verdad que Alex Jones, Candance Owens, Joe Rogan, Nick Fuentes…, que son los influencers que auparon, le han vuelto la espalda, pero eso al partido republicano no le afectará pues hará lo que diga su querido líder. Todos los MAGA, incluso los ‘pata negra’, que han mostrado alguna discrepancia con el presidente han ido cayendo. Liz Cheney, Nikki Haley, Lauren Boebert o Majorie Taylor Greene ya son historia. Este mes han caído Bill Cassidy en las primarias de Luisiana y Thomas Massie en las de Kentucky.¿En qué medida es importante el factor religioso?Mucho, primero porque te garantiza una masa de millones de votantes fanatizados. Trump, en esto como en otras cosas, es un oportunista y dudo que la religión le afecte mucho, pero el golpe tiene tintes teocráticos, está muy influido por el nacionalismo blanco, que es un movimiento integrista. -¿Habrá Trumpismo después de Trump?Sin duda, y va para largo. Es muy tranquilizador pensar que el problema es Trump, pero él es el resultado de un proceso en el que hay muchas fuerzas implicadas y con mucho dinero. Es un presidente de circunstancias, el más idóneo para llevar a cabo los cambios que proponía el Proyecto 2025, pero su ciclo se acaba en 2028. Creo que el que venga mantendrá la esencia, pero evitará los aspectos más histriónicos del personaje. Será un trumpismo con guante de seda, supongo, pero trumpismo al fin y al cabo.¿Hay motivos para el optimismo?Depende. Es muy posible que, con unos índices de aprobación que dan entre pena y miedo, Trump consiga no solo mantener la mayoría en las dos cámaras sino aumentarlas. Si crees en la democracia y eres americano, seguro que estás pensando en emigrar.Licenciado en Periodismo (2005) y Ciencias Políticas y de la Administración (2012). Redactor de La Vanguardia en la Comunidad Valenciana desde enero de 2021. Antes, en El Mundo. Ha participado en varios libros sobre la Comunidad Valenciana
Javier Cavanilles: “Lo que ocurre en EE.UU. es un golpe de Estado sin tanques en las calles”
El periodista valenciano analiza en 'El Golpe’ (Akal) la deriva autoritaria de la administración Trump y cómo la toma de poder podría consumarse en las elecciones de noviembre







