La escena del ministro Itamar Ben Gvir humillando a los activistas internacionales de la Flotilla Global Sumud le podría salir cara al gobierno israelí. En la Unión Europea, que poco a poco está endureciendo su opinión respecto a la actitud del Ejecutivo de Beniamin Netanyahu, han escandalizado las imágenes de civiles extranjeros maniatados y arrodillados entre las carcajadas del titular de Seguridad Nacional israelí.A principios de mes, el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE logró un acuerdo político para imponer nuevas sanciones contra colonos israelíes violentos, una medida bastante tibia que pudo salir adelante gracias al cambio político en Hungría. Sin embargo, entonces los diplomáticos europeos enfriaban las posibilidades de ir más allá y tomar represalias contra los dos ministros más extremistas de la coalición de Netanyahu, tanto Ben Gvir como el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, tal y como había propuesto Bruselas. España es uno de los países que ha prohibido la entrada a ambos desde hace meses.La propuesta requiere unanimidad y hasta ahora los Veintisiete se han mostrado divididosEsto podría cambiar porque Italia, uno de los países que hasta ahora se resistía a tomar medidas de mayor envergadura contra Israel, ha pedido formalmente a la UE adoptar sanciones contra Ben Gvir. Fue el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, quien aseguró que pondrá esta idea encima de la mesa de la próxima discusión de ministros de Exteriores por las “acciones inaceptables” del dirigente ultranacionalista israelí contra los activista de la Flotilla. Pero sus comentarios llegaron un día después de que la primera ministra, Giorgia Meloni, exigiera personalmente una disculpa por parte de Israel por un comportamiento que ha tenido una amplia repercusión mediática en el país.La opinión pública italiana está forzando a Roma a redirigir su postura con Israel. Ya fue notorio la suspensión de la renovación automática del Acuerdo de Defensa con Israel, algo que provocó tensiones diplomáticas. Pero hasta ahora, Italia ha sido junto a Alemania el principal opositor a suspender los aspectos comerciales del acuerdo de Asociación de la UE con Israel, algo que solo requiere la mayoría cualificada de los Veintisiete.España e Irlanda, dos de los países más duros con Tel Aviv, abogan por la entera suspensión y también se suman a las peticiones de Tajani. Polonia, otro país nada sospechoso de ser demasiado cercano a Tel Aviv, ha prohibido la entrada al país durante cinco años al ministro de Seguridad Nacional, al igual que Francia, anunció este fin de semana su ministro de Exteriores, Jean Noel Barrot, pese a criticar “el acercamiento de la flotilla, que no produce efectos útiles e impone una carga añadida a los servicios consulares”.Lee tambiénEl presidente del Consejo Europeo, António Costa, tachó de “completamente inaceptable” el trato dado a los activistas por el ministro Ben Gvir y pidió su liberación inmediata, opinión compartida por la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, quien ahora tiene la sartén por el mango y podría decidir llevar la cuestión para tantear el terreno durante el próximo encuentro de ministros que se celebrará en Chipre de forma informal. En cambio, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mantiene silencio.No va a ser fácil que la UE se mueva. Hasta ahora, Bruselas ha actuado con pies de plomo frente a Israel, pese a las muchas críticas recibidas. Antes de estas imágenes, Kallas ya habló de esta cuestión la semana pasada en una comparecencia ante la Eurocámara asegurando que aunque en un primer momento las sanciones sobre Smotrich y Ben Gvir estaban en el mismo paquete que el de los colonos, al final se decidió separar el asunto porque “el problema” es que “los Estados miembros no aceptaron sancionarlos”.La Comisión Europea no se pronuncia sobre si el video de la humillación a los activistas de la flotilla puede cambiar algo, pero sí recuerda que las sanciones de la UE son adoptadas por unanimidad por los Veintisiete Estados miembros, por lo que, por mucho que Italia se haya subido al barco, falta que el resto de países reticentes también lo hagan. “Una cosa son las peticiones públicas y otra las discusiones entre ministros, es diferente”, recuerda el portavoz comunitario de Exteriores, Anouar el Anouni.Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).
Los abusos a la flotilla abren una nueva brecha entre Europa e Israel
Italia, un gran aliado de Netanyahu, pide que la UE sancione al ministro Ben Gvir










