El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha conseguido abrir una crisis diplomática internacional y otra dentro del propio Gobierno israelí con un solo vídeo. El líder ultraderechista difundió este miércoles unas imágenes en las que aparecía burlándose de los activistas de la Flotilla Global Sumud detenidos por Israel cuando intentaban llegar a Gaza con ayuda humanitaria. En la grabación, los detenidos aparecen esposados, arrodillados y hacinados en el suelo, mientras el ministro les acusa de ser “partidarios del terrorismo” y presume de la forma en la que han sido recibidos por las autoridades israelíes. La escena provocó una reacción inmediata del Gobierno italiano. La primera ministra, Giorgia Meloni, y el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, condenaron las imágenes y anunciaron la convocatoria del embajador de Israel en Roma para pedir explicaciones formales. “Es inaceptable que estos manifestantes, muchos de ellos ciudadanos italianos, sean sometidos a un trato que vulnera su dignidad humana”, publicó Meloni en X. La líder exigió además disculpas al Gobierno israelí y anunció gestiones “al más alto nivel institucional” para lograr la liberación de sus nacionales detenidos. El caso afecta directamente a Roma porque entre los arrestados hay alrededor de una treintena de italianos. Según la organización de la flotilla, Israel se ha hecho con el control de las 50 embarcaciones que formaban el convoy, en el que viajaban 428 personas de 44 países. La expedición había partido desde Marmaris, en Turquía, con el objetivo de llevar ayuda humanitaria a Gaza y denunciar el bloqueo impuesto por Israel sobre la Franja desde 2007. Las autoridades israelíes sostienen que la misión era una provocación política vinculada a Hamás. Los activistas y varias organizaciones de apoyo denuncian, en cambio, que fueron interceptados en aguas internacionales. Los detenidos fueron trasladados al puerto israelí de Ashdod. Allí apareció Ben Gvir, sonriente, con una bandera israelí y rodeado de activistas reducidos en el suelo mientras sonaba el himno nacional. “Así recibimos a los partidarios del terrorismo”, escribió el ministro al publicar las imágenes en X. En otro vídeo, el responsable de Seguridad Nacional pidió al primer ministro Benjamin Netanyahu que dejara a los activistas bajo su autoridad durante más tiempo y aseguró que los enviaría a “prisiones de terroristas”. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, calificó el vídeo de “vergonzosa actuación” y acusó a Ben Gvir de haber dañado deliberadamente la imagen del Estado. “Usted causó daño a nuestro Estado a sabiendas con esta vergonzosa actuación, y no es la primera vez”, escribió Saar en X. Después añadió una frase dirigida directamente a su compañero de Gobierno: “No, usted no representa a Israel”. Lejos de amedrentarse por la crítica, Ben Gvir redobló su apuesta. El ministro ultranacionalista defendió su vídeo y cargó contra quienes, dentro del Ejecutivo, todavía no habrían entendido “cómo hay que comportarse con los partidarios del terrorismo”. También lanzó un mensaje a Saar: Israel, dijo, ha dejado de ser “un niño al que se le pueden dar bofetadas”. “Quien venga a nuestro territorio a apoyar el terrorismo e identificarse con Hamás se llevará un golpe y no le daremos la otra mejilla”, añadió. ¿Un acto de campaña? El choque revela una tensión cada vez más visible dentro del Gobierno israelí en plena cuenta atrás electoral. La Knéset (parlamento israelí) aprobó este miércoles en lectura preliminar su disolución, un paso que acerca al país a unas elecciones anticipadas que podrían celebrarse antes del 27 de octubre. En ese contexto, Ben Gvir habla cada vez más a su propio electorado, el sector más duro de la derecha israelí, incluso cuando sus gestos provocan crisis diplomáticas o incomodan a otros miembros del Ejecutivo. El pasado 14 de mayo, con motivo de la conmemoración de la toma de Jerusalén Este en 1967, el ministro entró en el recinto de Al Aqsa levantado una bandera israelí y bailado junto a activistas nacionalistas. No es la primera vez que el ministro utiliza a los activistas de las flotillas como escenario político. En octubre, ya acudió a la prisión del desierto del Néguev a la que fueron enviados cerca de 400 participantes de otra misión rumbo a Gaza después de que denunciaran sus condiciones de detención. Entonces dijo que “cualquiera que apoye el terrorismo es un terrorista y merece condiciones terroristas”. También añadió que, si alguno esperaba “una alfombra roja y trompetas”, se había equivocado. En aquella ocasión, varios activistas deportados a Turquía denunciaron que habían permanecido entre 36 y 40 horas con las manos atadas a la espalda y sin acceso a agua ni alimentos. Ahora, la ONG israelí Adalah, que presta asistencia legal a los participantes de la flotilla, ha anunciado que impugnará la legalidad de las detenciones y exigirá la liberación inmediata de todos los arrestados. Según los testimonios recogidos por medios italianos, algunos detenidos fueron atados con bridas, empujados al suelo y obligados a permanecer arrodillados con la cabeza baja. El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha conseguido abrir una crisis diplomática internacional y otra dentro del propio Gobierno israelí con un solo vídeo.
Meloni estalla contra Israel por el maltrato a los activistas de la flotilla: "Es inaceptable"
Roma convoca al embajador israelí después de que el ministro ultraderechista Itamar Ben Gvir difundiera un vídeo de los detenidos esposados, arrodillados y hacinados en el suelo










