El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, visitó este miércoles a los activistas de la Flotilla Global Sumud secuestrados ilegalmente en el puerto de Ashdod (sur), y difundió un vídeo en el que aparecían maniatados y hacinados en el suelo mientras el ministro se burla de ellos.Publicidad"¡Bienvenidos a Israel!", dice sonriente el ministro mientras ondea una bandera nacional y, a sus pies, se ve a decenas de activistas arrodillados, con las manos esposadas a la espalda y la cabeza apoyada en el suelo. Las imágenes también muestran a cientos de secuestrados hacinados bajo el sol mientras un altavoz emite el himno nacional."Así es como aceptamos a los partidarios del terrorismo", escribe Ben Gvir en el texto que acompaña a las imágenes que ha difundido a través de X. Con este mensaje reitera la postura del Gobierno israelí, según la cual la misión para entregar ayuda humanitaria a la población de Gaza y romper el bloqueo marítimo que Israel impone desde 2007 constituye una posición de apoyo al grupo islamista Hamás.El centro legal israelí encargado de la defensa de los activistas, Adalah, denunció en un comunicado lo que califica como una "política criminal de abuso y humillación contra los activistas"."Estos eventos se han producido después de que Adalah documentara patrones similares de maltrato contra activistas de las anteriores misiones de la Flotilla, sin que Israel asumiera responsabilidades", continúa el texto, con el que Adalah llamó a la comunidad internacional a tomar medidas.PublicidadAgarrados por el cuello con las manos atadas a la espalda, los activistas caminan en las imágenes guiados por policías israelíes que se cubren la cara.También al inicio del vídeo, uno de estos agentes reduce y agarra de la cabeza a una mujer que grita "¡Palestina libre!" al pasar ante ella el titular de Seguridad Nacional y la empuja hacia el suelo.Los en torno a 430 activistas secuestrados por Israel en aguas internacionales se encuentran en el puerto de Ashdod, desde donde podrán ser directamente deportados a sus respectivos países o bien trasladados a prisiones israelíes como la de Ketziot, en el desierto del Néguev.