“A un tío hace ocho años se le ocurrió mezclar techno con marchas de Semana Santa y ahora Adelante tiene ocho escaños en el Parlamento Andaluz”. Con este retuit, José Ignacio García, el líder de Adelante Andalucía, trataba de explicar —sobre todo a los analistas más allá de Despeñaperros— las razones que explican su despegue, de 2 a 8 escaños. Sus resultados fueron la sorpresa de la noche electoral gracias a una movilización que dejó a Juan Manuel Moreno al borde de la mayoría absoluta. Sin desvelar si concurrirá a las generales solo o en una coalición que no será en la que esté Sumar —“porque ha formado parte del Gobierno”—, ahora llega lo más complicado para la coalición andalucista: demostrar que pueden ofrecer soluciones a sus votantes y no correr el riesgo de otras formaciones que también experimentaron una subida espectacular, para caer en la irrelevancia con la misma rapidez. “No queremos una subida fulgurante sin los pies en la tierra”, advierte.Pregunta. Los politólogos siguen analizando las causas del crecimiento de Adelante. ¿Qué conclusiones han sacado ustedes?Respuesta. A la gente que no nos ha visto desde fuera de Andalucía puede parecerle como muy rompedor, pero hemos hecho una campaña muy coherente con la legislatura y hemos visto los frutos. Hay elementos que hemos destacado siempre: el andalucismo, la reivindicación de Andalucía; el ser una izquierda independiente del PSOE. Y el estilo de Adelante, el de una izquierda que no echa la bronca, que reivindica cuestiones como la alegría, la diversión… Estamos contentos porque hemos ganado, pero la derecha va a seguir gobernando, aunque hoy se han puesto las bases para que deje de gobernar algún día.P. ¿Es injusto que se diga que parte del éxito viene de la inercia de otras izquierdas nacionalistas como la CHA o el Bloque?R. Todo influye, pero esto no es una campaña de 15 días ni es una moda mediática. Esto es un trabajo de hormiguitas. Hemos estado aquí picando piedra, construyendo, tanto fuera del Parlamento como dentro. P. Han movido una bolsa muy importante de abstencionismo. ¿Es más un voto de castigo o de esperanza?R. Es claramente un voto de esperanza. Hemos sacado a la gente de la desafección. Hay un descontento enorme entre la clase trabajadora relacionado con los problemas de la sanidad, con los salarios bajos y precarios, con el precio de la vivienda… que no se está leyendo bien. La extrema derecha ha llegado a ese descontento para intentar canalizarlo hacia el odio y nosotros, en vez de juzgar a la gente, lo que hemos hecho es escucharla y canalizarlo por más derechos, más comunidad, disparando a los verdaderos culpables de la situación: los fondos de inversión o las empresas sanitarias. P. A esas personas que han visto que Adelante ponía voz a sus problemas. ¿Cómo les van a dar soluciones?R. Vamos a hacer un trabajo parlamentario, como el que hemos hecho ahora, pero más, porque tendremos más voces, más fuerza y más capacidad. Vamos a hacer una oposición muy contundente, pero a la vez vamos a traer propuestas y, en la estela de las gafas gratuitas, vendrán otras cosas. Y vamos a estar en cada conflicto, en cada lucha, en cada problema que haya en Andalucía e intentar que haya movilización. Y que eso se traduzca en ir minando la hegemonía del PP. P. En la anterior entrevista en EL PAÍS dijo que no calificaba el andalucismo de Adelante como nacionalista. ¿Es soberanista? ¿Hay alguna diferencia?R. Sí, no es una cuestión teórica. Cuando se habla de nacionalismo, mucha gente entiende un nacionalismo excluyente, que prima la pertenencia por encima de las clases, y por eso no utilizamos la palabra nacionalista. Me gusta la palabra soberanista, porque soberanismo significa ampliar la democracia, la capacidad de decidir de la gente, más allá de las urnas cada cuatro años… Y ahí no hablo de banderas o de territorio. P. ¿Comparte entonces el tuit que Rufián publicó la noche electoral diciendo que el problema eran las izquierdas españolas y era el momento de las izquierdas soberanistas?R. No entro a valorar lo que dice Rufián porque no sé exactamente lo que piensa en ese sentido. La izquierda, en algunos momentos, tiene un enorme problema de credibilidad, de dar bandazos, de cómo se va a llamar hoy, cómo van a hacer mañana. Nosotros somos gente predecible y es un valor. Vamos a seguir siendo una fuerza soberanista andaluza, una fuerza de izquierda independiente del PSOE, que quiere una transformación mucho más profunda y que hace las cosas con alegría y conecta con los movimientos sociales. Vamos a presentarnos a las próximas elecciones generales y municipales y vamos a hacer todo nuestro trabajo siendo lo que somos. No va a haber un bandazo rarísimo que haga a la gente desconfiar.P. ¿A qué se refiere cuando dice que no todas las izquierdas pueden ser regionalistas?R. Nosotros somos una izquierda que no tiene una directriz que vaya a supeditar su línea política por lo que me mande un partido lejos de aquí. A mí el andalucismo me da libertad para reivindicar que Andalucía está maltratada en materia de trenes y de transporte y lo han hecho el PSOE y el PP. Y no porque esté en el PSOE o en el Gobierno me voy a callar. O que Andalucía tiene un problema de financiación autonómica y que la ordinalidad es de derechas, lo diga Montero, Junqueras o el sursuncorda.P. Sumar ha vuelto a hablar de unir a las izquierdas de cara a las generales. ¿Adelante concurrirá sola a esas elecciones?R. No vamos a ir en el marco de la coalición Sumar o como se cambie el nombre, porque somos una fuerza andalucista y no podemos ir con los que han formado parte del Gobierno del PSOE hasta ahora. Cuando lleguen las generales ya anunciaremos cómo nos presentamos y tendremos un debate propio.P. ¿Se integrarían en la confluencia que se ha postulado a encabezar Rufián?R. Desconocemos la propuesta concreta. No sé si es la unidad con IU, Sumar, Podemos u otro tipo de propuesta. Nosotros también estamos preocupados por la subida de la extrema derecha y por eso creemos que el andalucismo es la mejor herramienta contra ello, la más útil, una propuesta que canalice el malestar de la clase trabajadora hacia más derechos y más Andalucía. Por eso Adelante Andalucía irá a las generales siendo Adelante Andalucía: una fuerza andalucista y una izquierda independiente del Gobierno PSOE-Sumar que no se contente con ser subalterna. ¿No es hora ya de que haya voces andalucistas en el Congreso? Creo que eso es parte del mandato del 17M. Y tenemos una oportunidad histórica para ello.P. Han subido en la mayoría de los municipios andaluces. ¿Les preocupa que su falta de implantación territorial lastre sus posibilidades en las municipales o que se les suban al carro candidatos que no estén realmente identificados con el proyecto? R. Justamente ese es el trabajo que tenemos que hacer y que ya llevamos haciendo tiempo. Vamos a presentarnos con garantías, porque la historia política de la última década ha enseñado que lo que sube muy rápido baja también muy rápido. No queremos una subida fulgurante sin los pies en la tierra. No vamos a dar un salto a no sé cuántos liderazgos locales que después se nos van. Y si eso nos cuesta más tiempo para llegar al objetivo, no pasa nada.P. ¿Temen repetir la experiencia de Podemos? R. Exactamente. No quiero una subida hiperestratosférica que después me haga estar sin los pies en la tierra. No estamos construyendo un aparato comunicativo, estamos construyendo un partido, con sus cuadros, con sus militantes, con su asamblea… P. Han dicho que no se van a abstener en la investidura de Juan Manuel Moreno. ¿Se han planteado que quizás una abstención impediría que un partido con el 13% de representación, que es Vox, imponga políticas opuestas a las que ustedes defienden? Con la abstención podrían condicionar las políticas sociales del PP…R. Vamos a votar que no porque somos oposición a Moreno Bonilla. Moreno no es reformable, no es un tipo simpático al que le podamos sacar cosas. Es el que dejó tiradas 2.000 mujeres con cáncer de mama, el privatizador de la universidad, de la sanidad. Con Moreno no tenemos ningún margen de acuerdo de investidura, porque Moreno y Vox tienen el mismo proyecto político. Lo que quiero es ganarle, no cambiar tres detallitos.P. Jesús Jurado, que acuñó el término generación mollete para identificarla con el nuevo andalucismo, siempre ha dicho que ese movimiento sociocultural estaba huérfano de un proyecto político. Con este resultado, ¿sienten que son el referente político de ese nuevo andalucismo? R. ¡Ojalá! Las grandes victorias políticas no se decretan, se demuestran. Sería arrogante por mi parte decir que somos ya un proyecto que representa eso. Estamos en el camino de ese proyecto que es el andalucismo del siglo XXI, el andalucismo feminista, antifascista, LGTBIQ, que describe muy bien Jesús en su libro. P. El Partido Andalucista en el siglo XX fue quien canalizó esa adhesión andalucista, pero su techo máximo fueron 10 diputados. ¿Temen repetir su historia y que al final esa simpatía no cristalice en más votos para este tipo de formaciones?R. Es que la simpatía y la ilusión hay que traducirla en organización y en militancia, pero no solo de partido, sino en que se llenen los sindicatos de inquilinos, el movimiento feminista, las ampas de los coles, la marea verde. Esa ola de simpatía ahora la tenemos que traducir en movilización.P. ¿Esa movilización es posible en una Andalucía que, de acuerdo con los últimos ciclos electorales, es de derechas?R. Andalucía no es más de derechas que ninguna otra comunidad autónoma. Ni menos. El PP está intentando instalar determinados principios y claves culturales neoliberales, que la gente se acostumbre a pagar un seguro privado de salud para tener un derecho que antes teníamos en el centro de salud… pero creo que la inmensa mayoría de los andaluces no está en eso. No creo que los andaluces sean de derechas, lo que falta es una alternativa política. P. La suma de las izquierdas ha subido en votos, pero el PP también. ¿El malestar por la sanidad se ha reflejado en las urnas?R. El PP ha perdido la mayoría absoluta. Moreno Bonilla el todopoderoso, el de la sonrisa Profident, el novio de Andalucía, ahora no va a ser tan amable, ahora va a pasar fatiguita, y eso es gracias a la movilización de la izquierda, que es gracias a Adelante. Hemos puesto la vivienda en el mismo foco que la sanidad y esto nos ha hecho conectar con mucha gente y ahí la izquierda en el Gobierno tiene un problema de credibilidad. P. De ocho diputados, cinco son mujeres. ¿En eso también son distintos? R. Ha sido una cosa natural que refleja que en Adelante intentamos aplicarnos a nosotros y a nosotras mismas el feminismo. Intentar corregir errores que tenemos los hombres y feministizar la organización.P. ¿Qué van a aportar al Parlamento? R. Son gente maravillosa. Estoy deseando ese momento de entrar en el Parlamento con los ocho diputados y decir: ‘¿Ahora qué?’. Son gente que combina las dos cosas: trabajadora, normal y corriente, pero que son brillantes en lo suyo. Y van a brillar muchísimo.P. Ahora le están llamando el Mamdani andaluz, antes el Rufián andaluz, El Gafa… ¿Para cuándo José Ignacio García, el líder de Adelante?R. Siempre digo lo mismo, ¿por qué a Mamdani no le llaman el José Ignacio de Nueva York? Y cuando se enteren de que a mí en realidad lo que me gusta es que me llamen José, imagínate. Son graciosas y no le damos ninguna importancia porque creo que otro de los éxitos que tenemos es aplicarnos mucho lo del liderazgo colectivo.