Noticia Exclusivo suscriptores El camino que inicia el país es inédito por la cantidad de actores involucrados y la dispersión de los litigios judiciales en cortes internacionales. La capacidad real de pago de Venezuela está ligada a su capacidad de extracción de crudo. Foto: InternacionalCORRESPONSAL DE EL TIEMPO EN CARACAS24.05.2026 22:01 Actualizado: 24.05.2026 22:01

Tras casi una década sumida en el aislamiento financiero y un prolongado impago (default), Venezuela puso sobre la mesa un ambicioso anuncio: el inicio formal de un proceso "integral y ordenado" para reestructurar su deuda externa y la de su principal motor económico: la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). LEA TAMBIÉN Sin embargo, lo que en el papel se presenta como un paso indispensable para volver a conectar al país con los mercados globales, en la práctica representa un rompecabezas financiero complejo y desafiante.Incluso, los analistas coinciden en que las dimensiones del asunto son extraordinarias. LEA TAMBIÉN Firmas analíticas y consultoras internacionales como Oxford Economics estiman que las obligaciones acumuladas por el Estado venezolano se ubican en torno a los 160.000 y 170.000 millones de dólares. Esta cifra —que abarca unos 60.000 millones de dólares en bonos soberanos y de PDVSA impagos, millonarios préstamos bilaterales con aliados como China y Rusia, intereses caídos y cerca de 30.000 millones en laudos arbitrales por expropiaciones pasadas— representa cerca del 193 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).Y, bajo ese panorama, prevén que para que este proceso de renegociación pase de las declaraciones a los hechos, el país requiere sortear con éxito tres nudos críticos que condicionan su viabilidad a largo plazo. LEA TAMBIÉN 1. El fin de la asfixia política y las sanciones internacionalesEl primer gran escollo no se dirime en los despachos financieros de Caracas, sino en el tablero político global, fundamentalmente en Washington. Las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos prohíben a los ciudadanos y empresas estadounidenses negociar nuevos títulos de deuda venezolana o reestructurar los actuales.Sin un alivio definitivo o licencias específicas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), cualquier intento de acercamiento con los comités de acreedores —gran parte de ellos basados en Nueva York— es legalmente inviable. Donald Trump. Foto:Archivo EL TIEMPO/COLLAGELa reestructuración técnica requiere, de forma obligatoria, una normalización diplomática previa que otorgue seguridad jurídica a los tenedores de bonos.Sin embargo, el anuncio de Venezuela de reestructurar su deuda se dio luego de que la Ofac emitió la licencia 58 que autoriza al Gobierno de Venezuela y a Pdvsa a contratar servicios legales, financieros y de consultoría para preparar y estructurar técnicamente la renegociación de su deuda externa. LEA TAMBIÉN 2. Un programa macroeconómico avalado por el FMIHistóricamente, ninguna reestructuración de esta magnitud se ha completado con éxito sin el paraguas de un organismo multilateral. En ese sentido, Venezuela necesita diseñar y ejecutar un plan de estabilización macreoconómica riguroso que cuente con el respaldo formal del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, organismos que anunciaron recientemente su regreso al país.El aval del FMI no solo es indispensable para auditar las opacas cuentas públicas del Banco Central de Venezuela —que dejó de publicar datos sistemáticos de deuda en 2018—, sino para inyectar los fondos frescos necesarios que permitan implementar reformas estructurales y garantizar la sostenibilidad de los nuevos pagos pactados.A raíz de su retorno al FMI, el BCV ha comenzado a publicar cifras en su sitio web dando una muestra de confianza. LEA TAMBIÉN 3. La urgente recuperación de la producción petrolera en VenezuelaLa capacidad real de pago de Venezuela está ligada a su capacidad de extracción de crudo. Aunque la meta de los analistas más optimistas apunta a recuperar niveles de 1,5 a 2 millones de barriles diarios en el mediano plazo, la realidad operativa de la industria exige inversiones multimillonarias para revertir el colapso de la infraestructura en la Faja Petrolífera del Orinoco y Occidente.PDVSA es la empresa estatal encargada del petróleo en Venezuela. Foto:AFPPara convencer a los acreedores de una extensión de los plazos de vencimiento, el Estado debe demostrar que cuenta con un flujo de caja petrolero real, transparente y en crecimiento sostenido.Finalmente, el camino que inicia el país es inédito por la cantidad de actores involucrados y la dispersión de los litigios judiciales en cortes internacionales. Mientras los comités de acreedores evalúan los primeros pasos de Caracas, la economía nacional se enfrenta a su prueba de fuego definitiva: demostrar si cuenta con la disciplina fiscal y la estabilidad institucional necesarias para deconstruir un colapso financiero sin precedentes. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.