Más fácil parir, menos ser mamá

Es llamativo que Louise Brown solo tenga 47 años, dos más que nuestra edad media y que, antes de ella, millones de parejas no pudieran tener hijos mientras que después, gracias a la fecundación in vitro, catorce millones de familias en el mundo lo hayan logrado. Tras Brown, la maternidad se convirtió en una cuestión de voluntad para­ la mayoría, incluidas las parejas homosexuales. Este primer bebé probeta de la historia lo fue porque su equipo médico quiso que la madre no fuera de clase alta, sino –según la propia Brown– “gente corriente”. Hoy aquella pareja no sería elegible para recibir ese tratamiento por la sanidad pública británica. Y por muchas facili­dades que nos brinde la gi­necología, tener hijos es una opción cada vez menos elegida –basta mirar la demografía– porque es también cada vez más exigente.

¿Le aburre otra entrevista por ser el primer bebé probeta?

Estoy acostumbrada desde los 10 añitos. Y a veces me divierten.

¿Es ya una experta in vitro?