Análisis de la Escuela de Gobierno de Los Andes sobre las propuestas educativas de los candidatos a la Presidencia (imagen de referencia).Foto: Mauricio Alvarado LozadaResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Hace unas semanas alertamos, en este espacio, sobre dos deudas inaplazables del sistema educativo colombiano: la deserción escolar y el bajo aprendizaje. Hoy queremos ir un paso más allá, revisar qué proponen los candidatos a la Presidencia frente a estos problemas y plantear lo que, a nuestro juicio, debería hacer quien llegue al cargo en agosto.Con apoyo de herramientas de inteligencia artificial, revisamos los planes de gobierno de Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Claudia López. Nos concentramos en la educación básica y media, de forma coherente con nuestra revisión de cifras del sector. El hallazgo más revelador no está en lo que proponen, sino en lo que omiten.Encuentre a su candidato presidencial aquí, en el Match Electoral de El EspectadorLa permanencia escolar —garantizar que los niños, niñas y jóvenes no abandonen el sistema educativo— es el gran ausente. Paloma Valencia es quien más se acerca, con la “Ruta 3E” y los bonos educativos, aunque estos mecanismos apuntan principalmente al acceso y a la elección escolar, no al seguimiento activo de las trayectorias educativas ni a las causas estructurales de la deserción. Claudia López y Sergio Fajardo mencionan modalidades flexibles para el reingreso, pero lo hacen de manera general, sin metas ni instrumentos definidos. Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda prácticamente no abordan el tema.En materia de aprendizaje, los candidatos hablan de calidad educativa, pero pocos responden al déficit más urgente: la pobreza de aprendizaje de los estudiantes colombianos. El síntoma más evidente de esta problemática es que casi la mitad de los estudiantes de primaria no comprende un texto simple. En matemáticas y otras áreas también persisten rezagos importantes.Más información: Problemas de siempre, ¿soluciones distintas?: propuestas para la Región Andina (análisis)Sergio Fajardo es quien más se acerca a una propuesta concreta, particularmente en matemáticas, aunque sin mencionar estrategias específicas para lectura y escritura. Paloma Valencia retoma el programa Todos a Aprender —uno de los pocos instrumentos con evidencia en el país—, aunque corre el riesgo de desviar el foco al priorizar su adaptación a la “revolución de la IA” por encima de déficits más fundamentales. Claudia López apuesta por competencias del siglo XXI, una propuesta valiosa en sí misma, pero más orientada a la modernización que a la recuperación de aprendizajes básicos. Abelardo de la Espriella centra su propuesta en la evaluación docente, sin articularla con políticas de mejoramiento pedagógico. Iván Cepeda, por su parte, no presenta instrumentos concretos en este frente y se limita a referencias generales sobre calidad educativa.Hay una paradoja recurrente. El mayor detalle y la mayor ambición se concentran en el acceso a la educación superior y en la articulación con el mercado laboral, mientras los cimientos —la permanencia en básica y media y la calidad de los aprendizajes fundamentales— quedan reducidos a enunciados generales. Sin resolver los problemas de base, la expansión de la educación posmedia seguirá beneficiando principalmente a quienes ya lograron llegar y no a quienes se quedaron en el camino.Es de su interés: ¿Qué piensan los candidatos sobre organización fiscal y programas sociales? (análisis)Frente a este panorama, proponemos cuatro prioridades concretas.La primera es una estrategia agresiva de permanencia escolar. Que ningún niño, niña o joven quede fuera del sistema debe convertirse en una prioridad explícita, particularmente en zonas afectadas por el conflicto —donde el reclutamiento de menores se ha normalizado— y en territorios urbanos de alta vulnerabilidad, donde la presión económica, el microtráfico y el crimen organizado empujan a los jóvenes fuera de las aulas.Esta estrategia debe incluir mecanismos de búsqueda activa, coordinación multisectorial con salud, seguridad y protección social, y garantías para que la escuela sea un lugar seguro al que valga la pena volver. También requiere medidas inmediatas, como programas de nivelación académica que hagan del reingreso una experiencia positiva, la recuperación de esquemas como Familias en Acción —que demostró efectos significativos en la reducción de la deserción y que hoy, bajo Renta Ciudadana, no llega a familias con hijos mayores de seis años— y la entrega universal y oportuna de la alimentación escolar.Consulte aquí: Delineando la política social para reducir informalidad y mejorar productividad (análisis)La segunda prioridad es poner el foco, con acciones concretas, en los aprendizajes. Jaime Saavedra, exministro de Educación de Perú y actual jefe de educación del Banco Mundial, plantea tres condiciones para superar la crisis de aprendizaje: maestros, método y materiales.En las condiciones actuales, el foco debe estar en lectura, escritura y matemáticas. En el contexto colombiano, esto implica docentes con competencias pedagógicas sólidas, metodologías de enseñanza respaldadas por evidencia y libros de texto que faciliten el aprendizaje. Es urgente que el Ministerio de Educación Nacional de Colombia y las secretarías de educación pongan a disposición de las instituciones herramientas concretas que los docentes puedan implementar y adaptar a sus contextos. Estas herramientas deben estar alineadas con los avances de las últimas dos décadas en ciencias del aprendizaje. Además, esta estrategia debe complementarse con una política sólida de textos escolares: no es posible aprender a leer sin libros.Encuentre en este enlace: Sistemas, asistencia y discursos: el cuidado en los planes de gobierno (análisis)La tercera prioridad es una política docente audaz e integral. Aunque el tema aparece en varias propuestas, suele presentarse subordinado a la agenda de calidad educativa y no como una política independiente. La propuesta de Sergio Fajardo es la excepción, pues combina formación continua, desarrollo profesional y bienestar docente.Los demás candidatos tienden a instrumentalizar la figura del docente sin abordar problemas estructurales de la profesión, como las condiciones laborales en zonas de difícil acceso, las brechas en formación inicial y continua y la necesidad de recuperar el reconocimiento social de la carrera docente. Ninguna transformación educativa será posible sin docentes que cuenten con condiciones adecuadas para enseñar y que sientan que su trabajo es valorado por la sociedad. Ninguna de las propuestas menciona la formación inicial docente, y ese es un error importante. Las licenciaturas también deben hacer parte de una política integral de fortalecimiento docente.Vea esto: Propuestas de campaña para un sistema de salud al borde del colapso (análisis)La cuarta prioridad es recuperar la capacidad de medir y monitorear. Nada de lo anterior será posible si el país continúa tomando decisiones a ciegas. Colombia cuenta con la capacidad técnica y el capital humano para hacerlo bien. En el pasado se avanzó en esa dirección, pero ese impulso se perdió hace cerca de diez años.Es necesario recuperar el rol técnico del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES) y del Ministerio de Educación para contar con datos confiables, oportunos y desagregados a nivel de colegio y municipio. No basta con las pruebas Saber 11; también se requieren evaluaciones en otros grados, como ocurría anteriormente con las pruebas Saber 3, 5 y 9. No es viable mejorar los aprendizajes ni garantizar la permanencia escolar sin saber con precisión quiénes están quedando atrás y en qué nivel se encuentran.En contexto: Superficiales, integrales e inexistentes: propuestas ambientales de candidatos (análisis)El diagnóstico es conocido. Las soluciones, aunque complejas, no son un misterio. Lo que ha faltado es la decisión política de poner estos temas en el centro de la agenda pública y sostenerlos más allá de un periodo de gobierno.En los últimos años, Colombia ha reclamado políticas orientadas a reducir la desigualdad. Sin embargo, una política enfocada exclusivamente en ampliar el acceso a la educación superior no reducirá esa desigualdad si no cambia quiénes logran llegar a ella y con qué aprendizajes lo hacen. Colombia no puede seguir aplazando lo que sus niños, niñas y jóvenes necesitan hoy.Sandra García, Stephanie Majerowicz y Darío Maldonado son profesores de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes.👁🗨 Conozca “Futuro en Pausa”, un proyecto multimedia de El Espectador sobre los relatos escondidos de la vida en seis regiones del país👉 Lea más sobre el Congreso, el gobierno Petro y otras noticias del mundo político.✉️ Si tiene interés en más temas políticos o información que considere oportuno compartirnos, por favor, escríbanos a cualquiera de estos correos: hvalero@elespectador.com; aosorio@elespectador.com; dortega@elespectador.com; mbarrios@elespectador.com; lmejia@elespectador.com; ntorres@elespectador.com o jsperez@elespectador.com.Conoce másTemas recomendados:
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