La prensa internacional ha sido pródiga en información sobre el fenómeno del Niño. Las predicciones de su intensidad varían desde moderadas hasta las más tremendistas. En el primer caso sería como un invierno fuerte, fuera de época. Pero en la exagerada podría ser un evento megadesastroso, asimilado al acontecido en el planeta en los años 1877 y 1878 con secuela de millones de fallecidos y pérdidas materiales indescriptibles. Sea como fuese, demanda un intenso trabajo de preparación y mitigación, razón para que el régimen haya desempolvado el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) como máxima y adecuada instancia para enfrentarlo.El referido comité está presidido por el jefe de Estado o su delegado, habiendo designado al ministro de Transporte para que lo subrogue. Lo conforman varios ministros en las áreas de obras públicas, finanzas, producción, agricultura, salud y ambiente. Esa estructura lo convierte en un organismo de alta responsabilidad política, sujeto a fiscalización de la Asamblea Nacional. En nuestra preocupación por la agricultura siempre aspiramos a que algunos temas sean tratados en ese organismo con capacidad de dar soluciones prácticas en el aspecto económico, porque la experiencia ha demostrado que las buenas intenciones podrían esfumarse si no cuentan con un blindaje financiero inmediato y sostenible. El Ministerio de Finanzas y los organismos multilaterales deben garantizar un flujo de recursos hacia los Gobiernos autónomos descentralizados (GAD) para obras críticas de las comunidades. El COE asesorará al presidente en la declaratoria de emergencia ya determinada como amarilla e incitar a los municipios, consejos provinciales y parroquiales a intervenir sin esperar que esa emergencia cambie al terrorífico color rojo. Revisar a fondo los estudios realizados por la CAF respecto a los daños que dejó en el país el desastroso Niño de los años 1997 y 1998, documento que es una valiosa guía para identificar los sitios en riesgo, las avenidas de agua que por años estuvieron secas, despertaron con gran potencia. Mantener la marcha del creciente comercio exterior, tanto de los productos agrícolas que se exportan como de los insumos, maquinarias y equipos para su producción que se importan, será vital. Los puertos privados y también los públicos concesionados se vuelven esenciales para cubrir emergencias. Las navieras los utilizan para carga y descarga de mercancías, proceso que debe ser dinámico y fluido y, sobre todo, competitivo, razón para continuar con la profundización del canal de acceso a Guayaquil, por donde sale y entra la mayor cantidad de productos que nutren las cifras del comercio exterior, superando las limitaciones de calado y transiten buques de mayor carguío. Esa obra ejecutada parcialmente por una coalición público-privada, sin costo para el Estado, aún espera culmine la lenta tramitología estatal, especialmente la municipal, para concluirla. Hay que activar los COE provinciales y cantonales y sus planes de contingencia, ubicar los sitios de socorro; en lo agrícola sembrar en zonas altas, apertrecharse con raciones alimenticias no perecederas y dotar a los centros de salud de suficientes medicinas. (O)
Alfredo Saltos Guale: El COE ante el Niño | Columnistas | Opinión
Hay que activar los COE provinciales y cantonales y sus planes de contingencia, ubicar los sitios de socorro...









