A poner todos de nuestra parte, para apaciguar los posibles efectos del vendaval.21 de mayo, 2026 - 00h01El país sabe lo que significa el fenómeno del Niño. Lo ha vivido ya varias veces. Lo ha sufrido la mayoría de esas veces. Y, si algo se aprendió de esas experiencias, ninguna medida de contingencia está de más o es alarmista, porque las dimensiones de inviernos como el que se cree que va a venir son fatales para la vida y las economías familiar y nacional.Inocar toma muestras en la costa ecuatoriana para monitorear las condiciones asociadas a la posible ocurrencia del NiñoEn ese marco, y basados en los informes que registran las instituciones que monitorean el clima desde adentro y desde afuera del Ecuador, creemos oportuna la alerta amarilla de precaución que se acaba de disponer en virtud de que los estudios revelan que el océano frente a las costas ecuatorianas ya se está calentando y, de seguir así (lo que es altamente probable), tan cerca como en el mes de agosto podría ya soportarse el exceso de lluvias que años atrás han generado destrucción de infraestructuras importantes, han desbordado ríos y arrasado con poblaciones rurales; así como condenan a estar bajo el agua a producciones agrícolas que no requieren eso, tirando al traste cosechas que son el sustento de muchas familias y de las principales divisas que logra el país con las exportaciones.Cantones enteros inundados, cementerios con sus tumbas bajo el agua, escuelas a las que resulta muy difícil llegar son las primeras imágenes que se nos vienen a la memoria cuando se habla del fenómeno del Niño. Un Niño cada vez más prematuro, porque debe su nombre a que coincidía con la llegada del Niño Jesús, en la época de la Navidad.PublicidadFenómeno del Niño tiene un 95 % de probabilidad de consolidarse en agosto de 2026 con impactos fuertes, según especialista en hidrometereologíaLas medidas preventivas son una buena noticia, desde esa perspectiva histórica, más aún si los rasgos climáticos van configurando como cierto el pronóstico de que el que se viene será un Meganiño, de poder devastador. Pero esas medidas serán efectivas si cuentan con la colaboración ciudadana, al no taponar desfogues ni asentarse en lechos de ríos que ahora están secos pero pueden transformarse con pocas horas de intensas lluvias. A poner todos de nuestra parte, para apaciguar los posibles efectos del vendaval. (O)Publicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?