El Niño es el nombre que reciben los potentes cambios en los vientos y las temperaturas del océano Pacífico que pueden transformar drásticamente los patrones meteorológicos globales. A lo largo de los siglos, estos patrones naturales han desencadenado sequías y olas de calor épicas, e intensificado las epidemias.Algunos académicos afirman incluso ver las huellas de El Niño en las crisis políticas y económicas del antiguo Egipto o en la caída de la civilización moche en el actual Perú hace más de mil años. En 1877 y 1878, una hambruna alimentada por El Niño mató a millones de personas en los trópicos, endureciendo las desigualdades que, como dice un artículo de investigación, “más tarde se caracterizarían como el primer mundo y el tercer mundo”.Ahora mismo, el mundo está entrando en una nueva fase de El Niño. Los investigadores advierten que podría ser una de las más fuertes jamás registradas e invocan esta historia como advertencia de que las fuerzas naturales, cuando alcanzan su máxima magnitud, pueden provocar penurias y una profunda volatilidad.Por supuesto, El Niño actual se encuentra en las primeras fases de formación y podría no estar a la altura de las expectativas, pero si las previsiones resultan exactas, sería un fenómeno extraordinario y sus consecuencias se extenderían por un mundo que se ha vuelto mucho más resistente, pero que también presenta nuevas vulnerabilidades.En comparación con aquellos primeros tiempos, hoy en día los países siguen los fenómenos con medidores oceánicos y sistemas de alerta temprana. La agricultura es mucho más sofisticada, y muchos países vulnerables a las crisis alimentarias poseen reservas estratégicas de cereales. Nadie predice una hambruna a gran escala.Pero los expertos dicen que El Niño añadiría presión a un sistema mundial ya precario. La escasez de fertilizantes provocada por el cierre efectivo del estrecho de Ormuz está poniendo a prueba a los agricultores. El aumento de los precios de la energía, como consecuencia de las guerras en Ucrania e Irán, está mermando los presupuestos de los países. Y una red de seguridad de larga data se ha debilitado debido a los recortes en la ayuda exterior a los países más pobres por parte de Estados Unidos y otras naciones.Existe la posibilidad de que se produzca “una tormenta perfecta de factores —aseguró Laurie Laybourn, quien dirige la Iniciativa de Riesgos Climáticos Estratégicos, un grupo de reflexión con sede en el Reino Unido—. Podrías ver un aumento de la pobreza, la desnutrición, los conflictos, el endeudamiento y todos los efectos dominó que se derivan de ello”.Gran sequíaSi la historia ofrece lecciones, una es que los fenómenos fuertes de El Niño, como el que empezó en 1877, exacerban las debilidades existentes. Aquel El Niño provocó una sequía inclemente en todo el mundo, incluidos Brasil, el sur de África y China.Pocos lugares se vieron más afectados que el sur de India. Los relatos de la época describen a personas delgadas como palos que intentaban sobrevivir a base de raíces y que incluso vendían a los niños que no podían cuidar.A pesar de todo el poder de la naturaleza, es muy probable que los factores provocados por el hombre elevaran el número de muertos, que finalmente ascendió a decenas de millones de personas. En aquella época, India estaba bajo dominio colonial británico, y el historiador Mike Davis, en su libro de 2001 Late Victorian Holocausts, retrata a un Reino Unido que daba prioridad a sus intereses imperiales, manteniendo enormes exportaciones de grano de India incluso mientras los indios morían de hambre.“En efecto, los londinenses se estaban comiendo el pan de India”, escribió Davis.La gente de la época no tenía ni idea de por qué habían fallado las lluvias monzónicas. Los científicos del siglo XIX teorizaron sobre una relación con el debilitamiento de la actividad de las manchas solares.En los 60, Jacob Bjerknes, meteorólogo de la Universidad de California en Los Ángeles, se hizo una idea mucho más clara de las consecuencias globales de la retroalimentación entre el océano y la atmósfera en el Pacífico.
Científicos alertan por un fenómeno de 'El Niño' sin precedentes
Científicos y organismos como la NOAA advierten que el actual fenómeno de El Niño podría ser el más intenso registrado, empujando las temperaturas a récords.












