Aunque correr suele asociarse a una mejor salud y a un menor riesgo de enfermedades crónicas, un nuevo estudio generó sorpresa entre médicos e investigadores.Los corredores de maratones y ultramaratones podrían presentar una mayor presencia de pólipos precancerosos en el colon, según informó The Washington Post.La investigación, publicada en la revista Cancer Epidemiology, analizó a 94 corredores extremos de entre 35 y 50 años que habían completado al menos cinco maratones o dos ultramaratones. Por qué las maratones podrían estar relacionadas con el cáncer de colon, según un estudio. Foto: Jonnathan Oyarzun/Photosport JONNATHAN OYARZUN/PHOTOSPORT ¿Qué mostraron los resultados?Los resultados sorprendieron a los investigadores: casi la mitad presentaba pólipos en el colon y un 15% tenía adenomas avanzados, lesiones consideradas una etapa más riesgosa dentro del desarrollo del cáncer colorrectal.El estudio nació a partir de una observación clínica del oncólogo Timothy Cannon, codirector del programa de cáncer gastrointestinal de Inova Schar Cancer en Virginia, Estados Unidos. En 2019, el especialista atendió en pocos meses a tres pacientes jóvenes con cáncer de colon avanzado, curiosamente todos eran corredores de largas distancias.“Parece que algo raro está pasando aquí con los corredores extremos”, afirmó Cannon a The Washington Post.Imagen referencial del cáncer de colon. Foto: Istock. Tharakorn ¿Por qué pasaría esto?La hipótesis de los investigadores apunta a los efectos físicos que generan las carreras de larga distancia sobre el sistema digestivo. Durante esfuerzos prolongados, el cuerpo redirige gran parte del flujo sanguíneo hacia los músculos, especialmente las piernas, disminuyendo la irrigación del intestino.Según Cannon, esto puede provocar muerte celular, inflamación y alteraciones en la mucosa intestinal. “Posteriormente, durante la reparación de los tejidos, las células intestinales pueden comenzar a replicarse de forma acelerada, lo que aumenta las probabilidades de mutaciones y, a largo plazo, de posibles pólipos y cáncer”, explicó Cannon.El síntoma al que hay que poner ojoLos síntomas gastrointestinales no son extraños entre corredores de alto rendimiento. Náuseas, diarrea, calambres e incluso sangrado rectal suelen reportarse durante entrenamientos intensos o competencias extensas. Para los especialistas, ese último síntoma merece especial atención.“No permitas que nadie te diga que el sangrado rectal es normal en los corredores. Hazte revisar”, advirtió Cannon, recomendando consultar a un médico y realizarse colonoscopías en caso de molestias persistentes.Por qué las maratones podrían estar relacionadas con el cáncer de colon, según un estudio. Foto: Jonnathan Oyarzun/Photosport JONNATHAN OYARZUN/PHOTOSPORT “Los corredores no deberían alarmarse”Sin embargo, expertos externos al estudio llaman a interpretar los resultados con cautela. Amy S. Oxentenko, gastroenteróloga de la Clínica Mayo y corredora de maratón, subrayó que el trabajo aún es preliminar.“Es un estudio sumamente interesante”, señaló la doctora. Pero agregó: “Los corredores no deberían alarmarse. Todavía queda mucho por aprender”.Uno de los principales cuestionamientos es que el estudio no incluyó un grupo de control de personas no corredoras, por lo que aún no es posible determinar si el running extremo realmente incrementa el riesgo de pólipos o si los hallazgos fueron circunstanciales.Además, la evidencia científica acumulada durante décadas apunta en sentido contrario: el ejercicio regular reduce el riesgo de cáncer colorrectal y de múltiples enfermedades. Un estudio publicado en JAMA Internal Medicine en 2016 concluyó que las personas físicamente activas tenían hasta un 20% menos probabilidades de desarrollar cáncer de colon que las sedentarias.Sara Campbell, investigadora de la Universidad de Rutgers especializada en ejercicio y salud intestinal, insistió en que “el peor resultado de este estudio sería que la gente empezara a pensar que correr es malo para la salud”.“Correr es bueno para la salud y, en la mayoría de los casos, bueno para el intestino”, sostuvo Campbell.Ahora, el equipo de Cannon planea ampliar la investigación con cerca de 300 corredores y un grupo de control similar. También buscarán analizar factores como genética, dieta, microbiota intestinal y género para comprender mejor si existe una relación real entre el ejercicio extremo y el cáncer de colon.Por ahora, los propios investigadores coinciden en un mensaje: seguir corriendo, pero prestando atención a las señales del cuerpo.