Pocas cosas son más barcelonesas que inaugurar la semana intelectosocial más glotona de ¿todos? los tiempos con una explosión de gravedad centroeuropea y de melancolía en toda regla. ¿Qué tal un Mahler? ¿Una Primera sinfonía para el penúltimo lunes de mayo mientras la ciudad se prepara para Bad Bunny , su casita, sus amigos y todas sus novias, je, sí, que tiene muchas novias, en su esperadísima vuelta al ruedo europeo del viernes? Así fue. Así ha sido.Porque renovando nuestro voto de desconfianza a la felicidad explícita (que aquí, en Barcelona, esquivamos más que los cruceros con pulsera) y cerrando el ciclo de Ibercamera, el lunes anochecía con el Titán en el Auditori para goce de un Eduardo Mendoza literalmente harto de la lucha que se ha inventado con dragones y caballeros y religiosamente centrado en la intensidad latina de Andrés Orozco-Estrada frente a la orquesta Gürzenich de Colonia.Ernest Urtasun, Jaume Collboni, Albert Dalmau y Alícia Romero perrearon con Bad BunnyAtendiendo (y entendiendo) esas cacofonías, disonancias y fermatas por las que los listos de la época tildaron de mediocre la pieza maestra de Mahler hace 137 años, en la Pau Casals los habituales sacerdotes de la emoción culta –un pelotón de señores, señoras y señoros que seguramente sabrían decirte más del austrohúngaro que de sus parientes más cercanos– se reconocían mucho más tranquilos. Natàlia Garriga y Josep Oliu y Xavier Bru de Sala y Josep Cuní casi lloraban con esa Primera sinfonía que se perdió la delegación de presuntos melómanos igualmente interesados en la composición posromántica enviada a Sant Felip Neri por el estreno, sí, otro, del órgano de Montserrat Torrent . Aunque el rugido del bicho monumental tan góticamente esperado (¡por seis décadas!) no convenció por igual a la comunidad de expertísimos, ¡lástima!, valió para la foto de familia de Salvador Illa , Jaume Collboni y Sònia Hernández , que como buenos políticos saben bien que en ciertos momentos no hay mejor filtro que la cultura.Y entonces llegó el martes y llegó Verdi. Y llegó el Palau de la Música. Ah, el Palau. En las entrañas de ese delirio modernista que Domènech i Montaner trazó como si se hubiera liado en una larga cata de lo que sea con el más desatado joyero veneciano, Daniele Gatti convirtió la noche en algo mucho más escandaloso que una pira funeraria. Con el Dies irae cayendo con una sensacional violencia operística sobre las viejas puertas modernistas y su presidente Joaquim Uriach ejerciendo como el perfecto anfitrión que es, al palco solo le quedó contener largamente la respiración. Por una hora y treinta minutos en que (otra vez) Sònia Hernández, clavada de emoción en su silla vip junto a ­Joan Oller, Lluís Domènech y Emili Ros, se perdió la intensidad teatrera con que Joan Francesc Marco encajaba los “libera me” que imploraba la soprano. Y, ah, el Palau, que está que se sale, vibró en aplauso unánime para Gatti. Y para Eleonora Buratto, Elina Garanca y Benjamin Bernheim y, aunque también, pero no tanto, para Riccardo Zanellato, y más y sobre todo, para Xavi Puig y ese Orfeó suyo en total estado de gracia. Albert Guinovart, Oriol Aguilà, Miquel Martí e Ingrid Viñals. E Ignacio García Nieto, Xavier Ayén, David Uclés (de tanto calor humano ya había perdido la boina en el Liber scriptus ), Jaume Ripoll, Justo Barranco y Nacho Feijoo se desgañitaron en oles y palmoteos tras ese riguroso directo emitido para Mezzo y Medici.tv. Rollo final de Champions.En la casita a petar de tanto Barça, Lamine Yamal y su novia Inés brillaron en modo estrellaNacho Vera“Libera me”, había suplicado la soprano, pero en Barcelona nadie quiere ser realmente liberado de sus pecados. Ni siquiera les exige buena acústica. Que se lo digan a Benito Antonio , que, ay, ya rondaba por aquí el jueves en que el Lliure desplegaba trágicamente Contra Antígona ante todo nuestro quién es quién teatrero (Julio Manrique, Carme Portaceli, Anna Barrachina y Abel Folk) que aplaudió el valor de los 14 voluntarios, Magí Camps uno de ellos, que se atrevieron a subirse al escenario para el coro.Pasaba mientras Agustí Barnadas presidía la cena solidaria de la Fundación Kalida y el alcalde, que como Barcelona nunca para, homenajeaba en el Saló de Cent la ochentera revolución culinaria de Rosa Esteva a base de mordiscos y puñaladas. Día de locos en que, además, Rabat Casa Codina (en acto privado de Jordi Rabat para Vacheron Constantin) y Bulgari reunían una selección de esa gente suya más que guapa que sabe cómo hacer para que le retiren la copa antes de tener que pedir otra.Y de ahí, por fin, los ya más que más que guapos y mucho más que más que vips cerraron la semana en el Estadi perdiendo (o ganando) toda intelectualidad a caderazos ante un Bad Bunny vestido primero en modoso Zara, luego en Adidas peleón y finalmente de profeta posmoderno en expedición ártica, para conmover (ya van ¿tres?) a Collboni y al ministro Ernest Urtasun . Y a Albert Dalmau, Alícia Romero, Mónica Martínez, Toni Aira, Jordi Basté, Eugènia Gay, Jordi Martí, Jess González, Pau González, Janet Sanz, Albert Ortas... y Pino Sagliocco, un fijo en el palco, claro, además de las bailonas Antonia Dell’Atte y Elena Font, que no perdían ojo de la casita badbunner a a petar de tanto Barça. Ahí Yamal y su novia Inés brillaron en modo estrella, y Marc Giró se puso sensacional en su papel de sorpresa de última hora y alto voltaje previo a la aparición no menos estelar de Bad Gyal.Locuraaaaaaa. Sí señor. Las chicas son caninas y la rentrée de Benito Antonio y su “bicho cabrón” de Nueva Yol no pudo ser más atómica. Sus perreos nos pusieron tontorrones a todos (hasta propuesta de matrimonio hubo en el palco) y auparon el anillo olímpico ya para siempre como capital universal de la música. Es el centro global. El Arena de los Arenas. Sí. Bad Bunny tiene muchas novias. Je. Sí. Tiene muchas novias. Hoy tiene una, mañana otra. Pero a Barcelona le ha reservado sus dos primeras noches europeas en un planazo más que posromántico. Je. Sí. Muchas novias.Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado