Los fontaneros siempre han tenido un simbolismo importante en política. Así se llama a las figuras en la sombra encargadas de resolver entuertos, negociar en la trastienda, evitar filtraciones o espiar al rival. En la campaña del referéndum de la Constitución europea en Francia y en la del Brexit en Inglaterra, el “ fontanero polaco” representó la llegada de mano de obra barata de la Europa del Este y la competencia laboral. En los Estados Unidos de los setenta, los “ fontaneros ” de la Casa Blanca fueron encargados por el presidente Nixon de realizar una serie de operaciones encubiertas que concluyeron con el allanamiento de las oficinas demócratas en el Watergate y un escándalo que le costó el cargo.Ahora, en el Reino Unido, los fontaneros han dado un salto cualitativo y ya no están entre bambalinas, cerrando unas fugas de agua y abriendo otras, sino que se han metido directamente en política. Hannah Spencer ganó el escaño de Gorton and Denton para los Verdes hace unos meses, en un duro golpe al Labour, y ahora Robert Kenyon ha sido elegido por Reform UK (ultraderecha) para frenar en seco a Andy Burnham en Makerfield e impedir su llegada a Downing Street, un desenlace de gran calado para la política británica y tal vez europea.Kenyon, de 41 años, casado y con dos hijos, criado en una familia monoparental, es un exingeniero reservista del ejército que fue el top gun (número uno) en el cursillo de formación, trabajador autónomo que se mueve con una camioneta blanca instalando sistemas de calefacción, con raíces familiares en la zona que se remontan a hace doscientos años. Su gran pasión aparte de la política es el rugby a trece, comentando los partidos de los Wigan Warriors en prensa y televisión.Pero también tiene un lado oscuro, que es su conexión en las redes sociales con personajes neofascistas, la identificación que hace de los inmigrantes con criminales (su partido propugna deportaciones en masa al estilo Trump, incluso de los nacidos en el país), y su admiración sin complejos por el presidente republicano. “Estados Unidos y el mundo están salvados”, escribió cuando ganó a Kamala Harris en el 2024.Trabajador autónomo, va por la región con su camioneta blanca instalando sistemas de calefacción en las casasKenyon ha tenido amplios contactos con Gary Raikes, un antiguo organizador del Partido Nacional Británico, creado a la imagen y semejanza de la Unión Británica de Fascistas de Oswald Mosley en los años treinta, que aboga por una “revolución de las camisas negras”, aunque matiza que “legal y pacífica”. A la sanidad pública del Reino Unido la ridiculiza como “medicina universal”, pero no porque sea gratis para todos, sino porque “gentes de todo el mundo se aprovechan de ella sin pagar un duro”.Su padre era un laborista ferviente, pero él decidió cambiar por completo de dirección, enfadado con la llegada masiva de inmigrantes de la Europa del Este en la administración de Tony Blair, la guerra de Irak, y la polémica decisión de Gordon Brown de vender buena parte de las reservas de oro del Banco de Inglaterra antes de la crisis financiera.Como el propio Farage y tantos seguidores de Reform UK, no se considera de ultraderecha a pesar de las conexiones con organizaciones neofascistas, sino incluso de izquierdas en cuestiones como subir los impuestos a los ricos y nacionalizar servicios básicos como el agua, los ferrocarriles, la electricidad y el gas (en lo cual coincide con su rival Andy Burnham). Su radicalismo es sobre todo cultural, centrado en “la necesidad de controlar las fronteras e impedir que entren los criminales como Pedro por su casa”.Presenta la batalla como David contra Goliat, el candidato local que conoce a los vecinos frente al político profesional (Burnham) para quien Makerfield es solo una plataforma para llegar a Downing Street. “Nuestras calles están llenas de socavones, nuestros hospitales no dan abasto, los jóvenes no se pueden comprar un piso, no hay aprendizajes, las drogas circulan como una barra libre, apesta a marihuana por todas partes, los pubs están cerrando, los pensionistas se mueren de frío y la gente tiene que trabajar cuarenta horas a la semana simplemente para ir tirando”, señalan sus panfletos.Ha estado conectado en las redes sociales con figuras radicales que propugnan una “revolución fascista”La elección parcial de Makerfield ha sido definida como la más importante en la historia de Gran Bretaña. Si triunfa Burnham, habrá demostrado cómo se puede ganar a la extrema derecha. Si gana el fontanero de Reform UK, vía libre para los ultras.Abogado y periodista. Corresponsal de 'La Vanguardia' en Washington entre 1977 y 1994, y en Londres desde 1994.
De la ‘fontanera’ verde al ‘fontanero’ ultra
Robert Kenyon, candidato de Reform UK en Makerfield, puede cerrar el paso a Andy Burnham y condenar al Labour














