El alcalde de Manchester, Andy Burnham, suele llevar un pin de una abeja en la solapa. Es el símbolo de la ciudad por su pasado industrial y la laboriosidad en equipo de sus vecinos. Bee (abeja, en inglés) también es el nombre de la red de transporte de la que más presume el alcalde.

A diferencia de lo que pasa en casi toda Inglaterra, Manchester y sus afueras tienen una red de autobuses y tranvías que está en manos públicas y gestionada por una sola empresa. La ciudad dio marcha atrás al plan de privatización de Margaret Thatcher por el que ahora la mayoría de los lugares tienen varias empresas de autobuses, que no admiten un solo billete y ofrecen un servicio escaso, caro y poco coordinado. La otra ciudad que tiene una empresa unificada es Londres, a menudo la villana en las conversaciones fuera de la capital como el polo rico que concentra los recursos del país.