En 2024-2025 terminó de implantarse la nueva Ley de Formación Profesional (FP), con la extensión de la dual obligatoria —que intensifica la práctica en la empresa— a todos los ciclos y, al menos en teoría, la introducción de cinco módulos transversales en el Grado Medio y Superior; entre ellos, y como novedad, uno sobre sostenibilidad y otro sobre digitalización. El modelo, que busca mejorar la empleabilidad, está siendo aplicado a distintas velocidades, según la comunidad autónoma. “Hay grados superiores que siguen funcionando con la normativa anterior”, advierte Miguel Ariza, socio fundador de la empresa de consultoría y formación educativa Conecta 13. Los docentes demandan formación y disponer de más horas para aterrizarlo con garantías, según la reclamación de Luis García, presidente de la asociación de centros de Formación Profesional FPEmpresas.Los cinco nuevos módulos transversales son: itinerario personal para la empleabilidad, sustituto de la antigua FOL (Formación y Orientación Laboral), que orienta al alumno en inserción laboral, emprendimiento y desarrollo de competencias profesionales; digitalización; sostenibilidad; inglés profesional, y proyecto intermodular, en lugar del anterior trabajo fin de grado. La mayoría comienza ya en el primer curso; el proyecto intermodular suele arrancar en 2º. “Cada comunidad autónoma lo está resolviendo de manera diferente, pero la filosofía es, en todos los casos, ofrecer una base común”, explica Carlos Ruano, gestor de Proyectos en la Fundación CaixaBank Dualiza, dedicada a promocionar la FP. “Con la nueva Ley, la formación se hace muy modular y flexible; los módulos transversales cumplen la función de articular un lenguaje común para todos los ciclos, lo que evita el riesgo de fragmentación”, añade.El flamante módulo de inglés profesional (50-70 horas al año) viene a regularizar la enseñanza del idioma dentro del aula, haciéndola más uniforme para todos los títulos y territorios. Sostenibilidad y digitalización tienen el mismo número de horas (de base, 30 anuales), independientemente del ciclo. A García le parece que pueden ser suficientes en algunos casos y escasas en otros. Un “café para todos” que obvia las particularidades de los más de 300 títulos, diversos y heterogéneos, englobados en estas enseñanzas.Por el momento, este y otros flecos que señala García son más bien sensaciones, no sustentadas en datos; el recorrido del nuevo modelo es aún demasiado corto. “Se ha dado el banderazo de salida; lo interesante será ver cómo se va asentando de manera diferente en cada familia”, argumenta. Cómo, y por dónde, la sostenibilidad y la digitalización irán permeando ciclos variopintos sobre deporte, agricultura, comercio y marketing, electricidad y electrónica, edificación, hostelería y turismo, imagen y sonido o sanidad. Ambos módulos “responden directamente al corazón de los cambios en el sistema productivo”, enfatiza Miguel Sánchez, responsable de comunicación de Caixabank Dualiza, convencido de que su introducción será un espaldarazo para la empleabilidad.Según un reciente estudio de su fundación, junto con Orkestra–Instituto Vasco de Competitividad, la industria manufacturera española se enfrenta a un gran reto de relevo generacional. Necesita cubrir millón y medio de puestos de trabajo de aquí a 2035. El análisis constata que, pese al fuerte crecimiento global de titulados, la FP vinculada a la industria avanza a un ritmo menor y pierde peso relativo dentro del sistema, lo que reduce la capacidad de respuesta del sector ante sus necesidades de cualificación. El déficit se ve reforzado por una fuerte concentración del alumnado en solo tres familias profesionales: Electricidad y Electrónica, Transporte y Mantenimiento de Vehículos y Fabricación Mecánica. Identifica un cuello de botella específicamente en el Grado Medio.“Estamos en proceso”El IES Renacimiento de Carabanchel (Madrid) ha creado aulas virtuales en las que los docentes comparten materiales e información para adaptar los nuevos contenidos a la realidad de sus familias de Sanidad, Servicios Socioculturales y a la Comunidad, Electricidad, Madera y Administración y Gestión. “En unas el encaje resulta más complicado que en otras”, reconoce su directora, Marta González. Le parece que el anterior modelo ha funcionado bien, pero que la evolución de las necesidades sociales y laborales requerían de una revisión. “El espíritu de la Ley es ayudar; creo que necesitábamos un avance, una actualización; pero ahora hay que aplicarla y aún estamos muy verdes”, declara. “Estamos en proceso”, zanja.Las empresas trabajan (o deberían) la digitalización y la sostenibilidad de manera integrada, no como algo aislado; de la misma manera, los IES han de abordar estas competencias como transversales y no como píldoras sueltas, según opina Núria Ferré, jefa de Departamento y profesora en el Institut d’Horticultura i Jardineria de Reus (Tarragona). El cambio de modelo, dice, ayudará a “despertar miradas que antes no estaban”, y pone como ejemplo el papel de la IA en la atención socio-comunitaria. También reconocerá y dará marchamo oficial al “aprender haciendo” que su centro lleva años desarrollando. Con esto último se refiere, sobre todo, al papel que jugará el nuevo proyecto intermodular, concebido como una suerte de pegamento que une los conocimientos de los distintos módulos de un ciclo formativo y los aplica a una situación concreta del mundo laboral. Algo así como el estudio de caso con el que trabajan algunas escuelas de negocios.González reconoce sin ambages que es “lo que más guerra nos está dando”. Para Ruano, supone un “giro radical”, porque significa pasar de un trabajo académico a la demostración de que los estudiantes ya son mecánicos, camareros o cocineros. Del escrito que se entrega al final del ciclo a la práctica real y sostenida. “Está pensado para que el alumno tenga un pie en el puesto de trabajo”, completa Ariza. González recuerda, orgullosa, que a día de hoy sus alumnos son capaces de proponer soluciones tecnológicas y de sostenibilidad en los negocios en las que se forman. “Es una oportunidad para innovar”, insiste.Como contrapartida, resulta mucho más complejo de manejar y requiere una colaboración entre el profesorado de los distintos módulos. “Esta forma de trabajar implica un mayor intercambio de información, y diseñar y evaluar conjuntamente”, refrenda García. No a todo el profesorado le gusta trabajar así. Y luego aparece uno de esos flecos a los que se refería antes, que solo se ven a pie de aula: ¿quién se hace cargo de él?, ¿cómo se ponen los docentes de los distintos módulos implicados a trabajar de manera colaborativa?, ¿de qué manera se evalúa el proceso? En general, para llevar adelante un módulo cualquiera hay que encontrar a alguien del claustro dispuesto a coordinarlo. Pero la normativa no deja claro a quién corresponde esa tarea, según apunta Ruano. “¿Profesores más técnicos, o los de las asignaturas más transversales?”, plantea.Mientras que unos IES y familias profesionales saludan a esta nueva FP como oportunidad, otros la observan con recelo y ciertas resistencias, porque no le ven la necesidad o porque les supone un cambio metodológico que no siempre resulta fácil, concede el presidente de FPEmpresa. “El desarrollo de estos módulos conlleva la aplicación de nuevas metodologías; es especialmente evidente en el caso del proyecto intermodular”, manifiesta Ruano. Se abren posibilidades para la gamificación o el design thinking, sugiere Ariza. O el Aprendizaje Basado en Proyectos y el Aprendizaje Basado en Retos, como recoge la serie de MOOC (en español Curso Online Masivo y Abierto) que Conecta 13 ha diseñado para Caixabank Dualiza con el objetivo de formar a los docentes de FP sobre los nuevos módulos transversales.Ferré estima que la estabilidad del claustro es clave para darle continuidad al proceso. “Es importante que conozcan el centro y el tejido productivo que lo rodea”, remacha. Defiende que cambios de tanto calado no pueden producirse de un día para otro. Y anima a las comunidades docentes a evaluar exhaustivamente cómo ha ido el curso —“Estamos aprendiendo, hay mucho de ensayo-error”—, compartiendo lo que va bien y “siendo sinceros con lo que no”.“Nuestra sensación es que la normativa establece las bases y el profesorado está buscando la definición concreta”, determina Ruano. La clave está en el profesorado, que asume una importante carga de trabajo adicional, remachan, en conversación por videollamada, él y Ariza. El primer MOOC de Conecta 13 para Caixabank Dualiza, de sostenibilidad, superó los 2.000 inscritos; el segundo, de digitalización, los 1.400; el tercero, de proyecto intermodular, llegó a los 3.000. “Hay interés, profesionalidad y compromiso con el alumnado”, valora Ariza, que cree que los docentes son receptivos al cambio, pero piden ejemplos reales en los que inspirarse y un mejor acompañamiento. “Todo esto se hace desde su implicación directa con la formación de sus estudiantes”, insiste Sánchez.El presidente de FPEmpresa insiste mucho en que los profesores deberían ser liberados de parte de su carga lectiva, con objeto de pilotar con garantías este cambio metodológico. “Hay que coordinar, evaluar, programar, contactar y hablar con las empresas… Las jornadas de trabajo son las que son; tenemos unas ratios excesivas, especialmente sangrantes en el grado básico y medio”, denuncia. No es el mejor contexto, viene a decir, para darle una vuelta semejante al calcetín de la FP.Quien tiene un grado superior industrial tiene un tesoro (laboral)La Formación Profesional (FP) superó en España el millón de estudiantes en el curso 2021-2022. En 2025-2026, suma más de 1.200.000 alumnos, según las cifras provisionales del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. La población extranjera crece entre ellos a un ritmo superior al de todo el conjunto, y en 2022-2023 se acercaba ya a las 95.000 personas, un 47,3% más que en 2018-2019, según un informe de CaixaBank Dualiza.La fundación revela, citando a Infoempleo-Adecco, que un tercio (un 33,03%) de las ofertas de empleo lanzadas en 2024 fueron para titulaciones de FP de Grado Superior, lo que supone 9,55 puntos más respecto a 2019. En 2020, un 70,4% de titulados en Grado Superior se encontraban en situación de alta laboral en la Seguridad Social cuatro años después de terminar sus estudios.Aunque no todos los ciclos profesionales tienen la misma empleabilidad, puntualizan los expertos. Por regla general, las familias profesionales que albergan los ciclos con mejores salarios son también las que registran las tasas de inserción laboral más elevadas al año de obtener la titulación.“Las cinco familias con mayores salarios iniciales en el Grado Superior son de carácter industrial, tienen alta inserción laboral, pero solo aglutinan al 8% de los titulados”, alertaba un estudio de CaixaBank Dualiza sobre la inserción laboral y los salarios medios en la Formación Profesional, publicado en 2024.Los investigadores observaron un desequilibrio entre los títulos más demandados y aquellos que proporcionan unos salarios más altos. En 2020-2021, solo el 0,5% de todos los egresados habían elegido Química Industrial y Fabricación de Productos Farmacéuticos, cuyos salarios se acercan a los 30.000 euros al año de titular. Situaciones parecidas se daban en el Grado Superior de Coordinación de Emergencias y Protección Civil (con un salario de 27.000 euros) y Programación de la Producción en Fabricación Mecánica (24.500 euros), elegidos solo por el 0,2% y el 1,3% de los titulados, respectivamente. Otros ciclos destacados por sus salarios son Mecatrónica Industrial (24.288 euros) y Audiología Protésica (24.247 euros).En el otro extremo, los 10 ciclos de Grado Superior con salarios más bajos agrupan al 27% de todos los estudiantes titulados. Pone como ejemplos Estética Integral y Bienestar (15.832 euros al año de la titulación), Prótesis Dentales (16.669 euros) y Administración y Finanzas (17.216 euros), en los que, “con los peores salarios”, se titulan más personas (un 13,5% del total) que en los 10 con mejores sueldos.CaixaBank Dualiza detecta otra paradoja al comparar la Formación Profesional española con sus equivalentes en el resto de la Unión Europea: se encuentra mal situada en cuanto a población con estudios de FP (algo más del 20%, frente al 40% de la UE), y en el pelotón de cola en las enseñanzas de nivel medio, cuyo promedio está 10 puntos por debajo del europeo en la inserción laboral respecto a las personas con menor cualificación (medida en una tasa de ocupación más alta). Sin embargo, se sitúa a la cabeza en Grado Superior, que es un nivel poco desarrollado en la Europa de los Veintisiete