El Gobierno español presenta medidas económicas ante las consecuencias de la guerra. Pero el presidente Sánchez no responde las preguntas más difíciles: cuáles serán, cuándo llegarán y cuánto durarán. Quizá nadie tenga esas respuestas ante una guerra iniciada por EE.UU. aún no se sabe bien por qué y sin planificación visible, liderada por Israel con el objetivo de salvar a Netanyahu de la condena por corrupción y acabar con los históricos enemigos y con un país gigantesco, Irán, que tiene la llave para martillear económicamente al mundo. Ernesto Mastrascusa / EfeMientras Trump empieza a aburrirse de un conflicto que no ha ganado en un periquete y ya tiene la vista puesta en Cuba, para satisfacer a sus patrocinadores de la construcción y el turismo extractivo, después de enriquecer a los del petróleo, su secretario de la Guerra y antigua estrella televisiva, Pete Hegseth, pide 200.000 millones de dólares para continuar la fiesta entre oraciones e invocaciones a Dios, algo extraño cuando quieres acabar con un Estado teocrático.Más allá de los efectos económicos de la guerra de Irán, hay un intangible aún más preocupantePero volvamos al dinero, al nuestro. Parece que el impacto tardará quizá algunas semanas en llegar, con la incertidumbre de saber qué habrá pasado en este tiempo y si todo empeora aún más. No les quiero desanimar, pero los de mi quinta quizá recordarán la crisis del petroleo de 1973 y su impacto en España. Afortunadamente, el país ya no es el mismo y, además, el paraguas de la UE puede mitigar el golpe. Pero no es un escudo milagroso.Más allá de las repercusiones que el alza de la gasolina y las incertidumbres del comercio internacional tendrán sobre los sectores económicos, hay un intangible que aún es más preocupante a medio y largo plazo. Desde los viajes que no se contratarán hasta los coches que no se renovarán. Ampliaciones empresariales o nuevas líneas de producción paradas. Plantillas que se recortarán o no crecerán. Bebés que no nacerán, o el estrés y las enfermedades mentales, porque el pesimismo impacta en todos los proyectos y la manera en que afrontamos el futuro.Los que me siguen saben que soy una optimista impenitente, intentado siempre hallar soluciones. Me gustaría seguir siéndolo y que la realidad no me desautorice totalmente.
Incertidumbre o pesimismo, por Glòria Serra
El Gobierno español presenta medidas económicas ante las consecuencias de la guerra. Pero el presidente Sánchez no responde las preguntas más difíciles: cuáles serán, cuándo llegarán y cuánto durarán. Quizá nadie tenga esas respuestas ante una guerra iniciada por EE.UU. aún no...











