Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.(Ilustración: Giovanni Tazza) A fines de los años ochenta, cuando tenía catorce años, acompañé a mi abuelo en un viaje de investigación en el que seguía algunas de las teorías más ambiciosas de la época, como las supercuerdas, la posibilidad de una teoría del todo y los límites de lo que la ciencia podría explicar. Grande fue mi emoción al saber que, como parte del itinerario, se incluía una parada en Ithaca, donde Carl Sagan nos recibiría en su casa para almorzar.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.