Luego de que la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo de la Ciudad revocara por unanimidad la semana pasada la medida cautelar que regía sobre el proyecto de construcción del megatemplo de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días, PERFIL pudo averiguar que el diseño interior del futuro templo buscará combinar espiritualidad, privacidad y convivencia urbana. Tal como ocurre con la mayoría de las iglesias de la congregación, tanto en la Argentina como en el resto del mundo. Como se recordará, el templo se erigirá en un predio de la manzana delimitada por la avenida Córdoba y las calles Viamonte, Reconquista y San Martín. Es decir, en el mismo solar en el que se encuentra la histórica iglesia de Santa Catalina de Siena, construida en 1745 (ver aparte). Atento a esta situación, diferentes organizaciones patrimonialistas opusieron medidas cautelares a fin de evitar su construcción. “La mayoría de los templos tienen una similaridad. Puede variar un poco los materiales, los colores, pero básicamente el uso de las salas y los salones son todos parecidos”, explicaron desde la institución religiosa.

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