El economista John Maynard Keynes decía que él cambiaba de opinión cuando las circunstancias también habían cambiado. La frase no viene del todo bien al caso porque en la situación de Mango no se trata tanto de eso como de no persistir en el error. Así, cuando tu vicepresidente es portada del Financial Times, esposado, acusado de haber asesinado al fundador de tu compañía, Isak Andic, en diciembre de 2024, es el momento de rectificar. La voluntad de Mango manifestada en octubre del año pasado de que Jonathan Andic siguiese en esa posición resulta cada vez más difícil de sostener en el tiempo. La marcha del negocio no se ha visto afectada hasta ahora, pero el sentido común también ha de tenerse en cuenta a la hora de manejarse en este tipo de situaciones. La publicación del auto que decreta la libertad bajo fianza de Jonathan Andic no afecta a su derecho a la presunción de inocencia. Hasta que haya una condena en firme, si llega a haberla, Jonathan Andic es inocente. Además, el auto apunta que las pruebas son muy escasas —las huellas de últimas pisadas del empresario fallecido—, igual que los indicios aportados por los Mossos son muy numerosos y algunos de ellos resultan inquietantes. Sin embargo, estos últimos no pasan de pruebas circunstanciales. En este momento, Jonathan Andic carece de funciones ejecutivas en la compañía. Pero su papel resulta relevante. Tras la muerte de su padre en extrañas circunstancias, él y sus hermanas controlan el 95% del grupo de moda. Desde enero de 2025 es vicepresidente de Mango. Además, también preside la instrumental Mango MNG Holding y la patrimonial de la familia Punta Na Holding. Su presencia en estas patrimoniales podría continuar sin problemas, pero en Mango MNG SA, que es la sociedad bajo la que opera la marca Mango, sí que cuesta justificar su presencia ante la sociedad. La alternativa que ha apuntado la compañía como globo sonda, tal y como publica La Vanguardia, de que dejará de participar en las reuniones, resulta del todo insuficiente. Más bien ahonda en el error, ya que no parece lo más inteligente que mantenga el cargo... y el sueldo. Y más en un año en que los tres hijos se reparten 210 millones de euros en dividendo y el auto de la jueza acusa a Jonathan de "estar obsesionado con el dinero". Portavoces de Mango han declinado comentar cómo valora el comité de 'compliance' de la empresa la situación de su vicepresidente. Tampoco han querido explicar el rol del bufete Uría Menéndez, que, según fuentes jurídicas en Barcelona, les está asesorando sobre cuál ha de ser el rol del heredero de la fortuna de Isak Andic en el nuevo contexto, que, además, desembocará en un juicio mediático. Isabel Llauger Ribas, experta en relaciones institucionales y crisis reputacional, valora que, "en un caso como este, una gran compañía como Mango tiene la obligación de actuar a partir de un doble principio: el respeto absoluto a la presunción de inocencia y, al mismo tiempo, la protección institucional y reputacional de la empresa. Por eso, la verdadera responsabilidad corporativa consiste en garantizar que la institución quede preservada, que la gobernanza funcione con normalidad y que la empresa transmita estabilidad, profesionalidad y transparencia en un momento de enorme exposición pública. Por lo tanto, se debe huir siempre de un planteamiento de confrontación entre la reputación de la compañía y la de una persona concreta". Silencio absoluto Llauger recomienda huir de una posición de "silencio absoluto" que podría provocar "sensación de desconexión institucional" y apunta que "en una empresa como Mango, con un Código Ético que pone el foco en la transparencia, el cumplimiento, la responsabilidad y el buen gobierno corporativo, la respuesta reputacional no puede limitarse únicamente al ámbito jurídico. También debe existir una mirada institucional y ética sobre cómo proteger a la organización, a sus trabajadores y a la propia marca en un contexto de máxima exposición pública". Mango dispone de un Código Ético, pero el mismo no señala nada sobre cómo actuar en una situación de encausamiento penal de sus cuadros de dirección. Eso no exime a la compañía que preside Toni Ruiz de aplicar un mínimo sentido común, sin menoscabo del principio básico de la presunción de inocencia. Un caso así era impensable. Que el código ético no lo recoja no puede ser una excusa para la inacción en la que parece instalada la compañía. Que el código ético no recoja un caso así no puede servir de excusa para la inacción Mango, además, es una empresa estratégica para la economía catalana y española. La única empresa que ha podido replicar, a menor escala, el modelo de Inditex, con una imagen internacional muy fuerte vinculada a Barcelona, presencia en 120 países y que da empleo a 18.000 personas en todo el mundo, de las que un 80% son mujeres. La consellera de Economía de la Generalitat, Alicia Romero, declaró que la Generalitat seguía atentamente la evolución de la compañía en este momento de crisis. Hay dos hijas La solución más obvia es que Jonathan Andic deje la vicepresidencia de Mango y también el consejo de administración de manera provisional hasta que se celebre el juicio y haya una sentencia firme. Podría mantener sin problemas la presidencia en las dos patrimoniales. En Mango MNG SA le podría sustituir sin mayor inconveniente una de sus dos hermanas, Sarah o Judith, con lo que la mayoría del capital de Mango se encontraría plenamente representado hasta que se despejase el horizonte legal de Jonathan. De hecho, el principal problema es que esta medida se tenía que haber tomado en marzo de 2025, cuando se reabrió la investigación sobre la muerte del padre de Jonathan. Ahora llegaría tarde. Pero, como dice el refrán, más vale tarde que nunca. Y para decidir algo así, tampoco hace falta que te lo diga Uría. El economista John Maynard Keynes decía que él cambiaba de opinión cuando las circunstancias también habían cambiado. La frase no viene del todo bien al caso porque en la situación de Mango no se trata tanto de eso como de no persistir en el error. Así, cuando tu vicepresidente es portada del Financial Times, esposado, acusado de haber asesinado al fundador de tu compañía, Isak Andic, en diciembre de 2024, es el momento de rectificar. La voluntad de Mango manifestada en octubre del año pasado de que Jonathan Andic siguiese en esa posición resulta cada vez más difícil de sostener en el tiempo. La marcha del negocio no se ha visto afectada hasta ahora, pero el sentido común también ha de tenerse en cuenta a la hora de manejarse en este tipo de situaciones.
El error de Mango manteniendo a Jonathan Andic de vicepresidente
Que el hijo de Isak Andic siga en la vicepresidencia del grupo que heredó pone por delante la reputación de su accionista en lugar de dar prioridad al buen nombre de la empresa










