La pregunta llevaba meses sobrevolando Mango, aunque no se había formulado en voz alta: ¿podía el heredero del imperio textil seguir en la vicepresidencia mientras avanzaba la investigación judicial por la muerte de su padre?El papel de Jonathan Andic en la estructura corporativa había sido objeto de debate público desde que el juzgado de Martorell reabriera la investigación por el fallecimiento de Isak Andic en marzo del año pasado. Pero nadie ni dentro ni fuera de la compañía le había pedido nunca dar un paso al lado.Lee tambiénDebía ser una decisión suya y de su círculo más cercano, si es que llegaba a suceder, pues la figura del primogénito genera un gran respeto en Mango, como heredero y propietario de la firma de moda.La renuncia, temporal, ha acabado ocurriendo esta semana dado el giro del caso. Con una acusación de presunto homicidio sobre la mesa, salir del gobierno corporativo de Mango “era necesario”, coinciden voces del entorno de la empresa consultadas.Se trata de un cortafuegos estratégico y legalmente asesorado que busca proteger el negocio del proceso judicial, tal y como ha hecho el grupo hasta la fecha, sostienen estas mismas fuentes.El papel del primogénito en el grupo ha sido objeto de debate, pero nadie le pidió dimitirCon Jonathan Andic en el cargo, cada novedad judicial amenazaba “con arrastrar el nombre de Mango”, continúan. Ahora, ese riesgo se ha minimizado. La regla de oro en el grupo todos estos meses ha sido la de separar la actividad empresarial de las diligencias policiales, y la desvinculación transitoria del hasta ahora vicepresidente ahonda en esta línea, aunque hay quien considera que debía haber llegado tiempo antes.La barrera actúa en diferentes niveles, señalan los consultados. Pese a que gran parte del foco social se ha puesto en la reacción de los consumidores, este es el punto que, en principio, menos preocupa.Lee tambiénMango ha logrado construir una propuesta “diferenciada y muy sólida”, y un asunto como el presente raramente acaba impactando en la decisión de compra. Muchos consumidores, sobre todo de fuera de España, no relacionan Mango con la familia Andic, añaden fuentes del sector.Como muestra, los resultados récord que la firma cosechó en el 2025, con casi 3.800 millones de euros. “Mango está en el mejor momento de su historia”, remarcó el presidente y consejero delegado, Toni Ruiz, en la carta que envió a los trabajadores tras la renuncia pública de Jonathan Andic. Las ventas de este año, en el que esperan alcanzar los 4.000 millones de euros, revelarán si se ha producido un impacto o no.La figura de Toni Ruiz adquiere mayor relevancia como el estabilizador institucionalAhora bien, existe otro nivel de exposición en el que colocar este dique de contención era prioritario: la relación con los bancos, proveedores, otros miembros del consejo de administración y agentes sociales.“El movimiento de apartarse temporalmente lanza un mensaje de tranquilidad y seguridad para todo este conjunto de stakeholders”, afirman en el mercado.También de cara a los trabajadores –prosiguen las voces contactadas– “en un momento en que la cultura, corporativamente, podría quedar tocada y cuando es importante preservar el talento interno y los valores que Isak impulsó”.La separación entre propiedad y gestión que inició el fundador es en estos momentos mayor que nunca, con Toni Ruiz como responsable máximo del rumbo empresarial.La firma de moda aspira a alcanzar unas ventas de 4.000 millones de euroseste añoEl presidente ejecutivo es definido por muchos como el estabilizador institucional de Mango. Desde que llegó como director financiero hace una década, ha pasado de gestor eficiente a consolidarse como un alto directivo muy respetado dentro y fuera de la empresa, continúan desde el entorno del grupo.El proceso de profesionalización de la compañía, iniciado hace seis años con el nombramiento de Ruiz como consejero delegado, con una estructura de gobierno y societaria equiparable a una cotizada, ha ayudado a preservar la empresa textil.Lee tambiénAhora la figura de Toni Ruiz y su equipo da un paso más: encarnan la continuidad profesional frente a la turbulencia familiar; son la prueba de que Mango tiene una estructura capaz de funcionar con independencia de los vaivenes de la propiedad, algo que los mercados y proveedores necesitan ver, insisten en el sector.Una vez se resuelva el proceso que pesa sobre Jonathan Andic, el camino que muchos señalan es una eventual salida a bolsa. Aunque desde la compañía niegan una y otra vez que cotizar sea un objetivo, el parqué delimitaría los equilibrios accionariales y daría un nuevo impulso a su actividad.Pero antes Mango tiene otra urgencia: evitar que la crisis altere el equilibrio entre familia, poder y empresa que Isak Andic construyó.Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales
La renuncia de Jonathan Andic: un cortafuegos necesario para Mango
El paso al lado temporal busca proteger la empresa de una crisis reputacional











