“La sentencia de muerte por 'rebelión', dictada en marzo de 1940, se ejecutó a las seis de la tarde del 24 de mayo de 1941. El doctor Juan Bautista Peset Aleixandre moría por los disparos de un pelotón de fusilamiento en el tristemente conocido como “paredón” de Paterna, València”. Así iniciaba este redactor hace cinco años un texto, en plena crisis de la Covid, para rememorar la memoria de un científico valenciano que fue pionero en Europa en la lucha contra los virus y las bacterias. “Por la mañana había operado a un compañero de prisión de una hernia. Con su ejecución, el franquismo se libraba de otro hombre leal a la República que no había cometido ningún delito. Pero con su muerte, con tan sólo 55 años, desaparecía uno de los médicos y científicos más reputados de Europa en la lucha contra las pandemias”.Es decir, mañana domingo se cumplirán 85 años de su ejecución. Una efeméride que no ha pasado desapercibida para la Universitat de València, que ha organizado multitud de actividades para recordar al insigne científico, ni tampoco para el profesor y escritor valenciano Martí Domínguez, quien justamente ha publicado recientemente una obra “Ingrata Pàtria” (Proa, 2025) en la que explica, fruto de una intensa investigación, las últimas horas del doctor Joan Baptista Peset antes de ser asesinado. “Peset no es solo un nombre más en la larga lista de víctimas del franquismo. Es un símbolo, o quizás, debería serlo. Encarna una resistencia que va más allá de lo político; es una resistencia intelectual, de dignidad humana. Aquí teníamos a un hombre que era la antítesis de la oscuridad que se cernía sobre España” explicaba el profesor en una reciente entrevista en este diario.Encarna una resistencia que va más allá de lo político; es una resistencia intelectual, de dignidad humanMartí DomínguezEscritor y profesorDomínguez publicará en breve un texto titulado “La conferencia de Peset y su condena a muerte” en la obra En defensa de la cultura: diálogos entre ayer y hoy, Socorro Venegas y Teresa Ferrer, eds., Publicacions de la Universitat de València, PUV, i Publicaciones y Fomento Editorial UNAM, 2026. En este texto detalla que “En un primer consejo de guerra fue condenado a muerte, aunque se propuso conmutar la pena por treinta años. Cuatro denunciantes recurrieron y aportaron como prueba incriminatoria una conferencia suya. En un segundo consejo, se ratificó la pena capital y se desaconsejó su conmutación”.La conferencia fue clave, subraya Domínguez: “La conferencia, que llevaba por título Las individualidades y la situación en las conductas actuales, fue impartida en un aula de la Facultad de Ciencias, el 27 de abril de 1937. El principal denunciante, José Rosa Meca, odontólogo y Jefe Provincial de Falange, se había tomado la molestia de marcar hasta siete párrafos que le resultaban especialmente incriminatorios y que mostraban la culpabilidad del condenado. En estos se animaba a los estudiantes y profesores a unirse a la defensa de la República, con afirmaciones tan rotundas como: “Porque rendición, no la esperéis. Encontraréis cadáveres, pero no haréis prisioneros”.Antes de ofrecer algún detalle más del texto inédito de Domínguez es importante subrayar aspectos importantes del personaje. El doctor Peset fue una de las figuras más brillantes de la medicina y la salud pública españolas del siglo XX. Licenciado en Medicina en València con tan solo 22 años, pertenecía a una familia de larga tradición médica y se definía a sí mismo como “un hombre de laboratorio”. Su vocación científica le llevó a mantenerse atento a los avances europeos en la lucha contra las epidemias que, a comienzos del siglo pasado, castigaban de manera recurrente a la población debido a las deficientes condiciones higiénicas y sanitarias.El doctor Peset fue una de las figuras más brillantes de la medicina y la salud pública españolas del siglo XXUna de sus principales preocupaciones fue la lucha contra la fiebre tifoidea. Cuando ejercía como jefe del laboratorio bacteriológico de Sevilla y ya era catedrático de Medicina Legal y Toxicología, fue enviado a París para estudiar la vacuna desarrollada por Hyacinthe Vincent. A su regreso comenzó a elaborarla en Andalucía e impulsó algunas de las primeras campañas de vacunación en la provincia. Años después, ya como catedrático en la Universitat de València, continuó esa labor investigadora y desempeñó un papel decisivo durante los brotes epidémicos de Cheste y Torrent, entre 1916 y 1917.Peset también destacó durante la pandemia de gripe de 1918. Sus investigaciones sobre el pneumococo, responsable de muchas de las complicaciones respiratorias más graves, le permitieron desarrollar una vacuna que fue muy valorada por la comunidad científica. Prestigiosos médicos de la época consideraron que sus estudios sobre la gripe eran los más rigurosos realizados en España. Sus artículos se publicaron además en algunas de las revistas científicas más importantes de Europa y fueron citados en manuales de referencia internacionales.Junto a su prestigio científico, Peset mantuvo una intensa actividad política vinculada al republicanismo. Militó en Acción Republicana e Izquierda Republicana, los partidos de Manuel Azaña, y fue elegido diputado del Frente Popular en las elecciones de 1936. Durante la República fue rector de la Universitat de València y, en plena Guerra Civil, desarrolló una importante labor humanitaria, ayudando incluso a perseguidos en zona republicana, a algunos de los cuales llegó a esconder en su propia casa.Junto a su prestigio científico, Peset mantuvo una intensa actividad política vinculada al republicanismoTras la victoria franquista fue depurado y expulsado de su cátedra. Sometido a dos consejos de guerra, fue acusado de “auxilio a la rebelión” y condenado a muerte. Aunque en un primer momento se recomendó la conmutación de la pena, un segundo juicio eliminó cualquier posibilidad de indulto. A pesar de la amplia campaña internacional en su favor, en la que participaron científicos europeos e incluso el arzobispo de València, Francisco Franco no evitó la ejecución. Con su muerte, el franquismo acabó con una de las grandes figuras de la ciencia y la investigación epidemiológica españolas.Pero volvamos al instante que narra Martí Dominguez en su artículo sobre aquella famosa conferencia que fue utilizada para su condena a muerte: “En la conferencia, planteaba una orientación de psicología aplicada destinada a examinar críticamente las conductas personales ocurridas durante la guerra. Su enfoque no se centraba en una valoración moral inmediata, sino en una interpretación científica del comportamiento humano como resultado del conflicto entre la individualidad y la situación histórica vivida, con referencias a primeras figuras de la psicología, como Klages, Stern, Roback, etc”.No vamos a destripar más el texto de Domínguez, que ofrece aún más luz sobre uno de los sucesos más trágicos provocados por el franquismo contra la ciencia, la cultura y contra el humanismo. Como señala el profesor valenciano: “El fusilamiento del doctor Peset fue un magnicidio intelectual”. Han pasado 85 años de aquella tarde en el ‘paredón’ de Paterna, pero la figura del doctor Peset sigue interpelando a la ciencia, a la universidad y a la memoria democrática.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991
85 años de la ejecución franquista del doctor Peset en Paterna
La UV y escritores como Martí Domínguez recuerdan la figura del médico e investigador valenciano, de prestigio internacional, pionero en la lucha contra las epidemias, fusilado por el franquismo el 24 de mayo de 1941








