El país líder en crecimiento de la Unión Europea, e incluso del conjunto de la OCDE, sigue mostrando una llamativa debilidad en lo que se refiere al desarrollo de su industria, especialmente en comparación con sus homólogos comunitarios. Las cifras recientemente actualizadas por Eurostat evidencian que el sector manufacturero español inició el año 2025 con una aportación del 11,8% del total del Valor Añadido Bruto (VAB) propio de la economía de nuestro país y menos del 10% de la creación de empleos (según el cómputo homologado entre países del mercado de trabajo). Ambos porcentajes suponen niveles mínimos para nuestro país en lo que llevamos del siglo XXI. La situación carece de visos de mejora en 2026, si se analizan las cifras más recientes de inversión, actividad y productividad, en las que un nuevo enemigo –la inestabilidad geopolítica causa por el conflicto en Oriente Próximo– muestra ya su alcance.En lo que respecta a la aportación al VAB, la cota actual supone situarse más de ocho puntos por debajo del objetivo del 20%, marcado por la Comisión Europea, para todos los países miembro. Ese resultado, además, se halla casi cuatro puntos por debajo del promedio comunitario en el periodo citado.