Las elecciones presidenciales francesas tendrán lugar en febrero del próximo año. Rassemblement National encabeza los sondeos a mucha distancia el resto de contendientes. Su líder, Marine Le Pen está inhabilitada durante cinco años para ejercer un cargo público, por lo que no puede presentarse a los comicios. La sentencia definitiva se conocerá en julio de este año y si, como parece, se ratifica la condena, será Jordan Bardella el candidato. Son unas elecciones vitales, ya que el segundo país de la UE ha conformado el eje que ha dirigido los destinos continentales en las últimas décadas, el francoalemán (aun cuando Berlín aportase la parte dominante). La llegada de Trump al poder introdujo tensión en Europa, que se ha visto multiplicada en su segundo mandato. La UE se dirige hacia un nuevo lugar, que está todavía por definir. Jordan Bardella concurrirá a las elecciones con un respaldo del que no gozó Marine Le Pen El papel de Bardella en ese cambio puede ser crucial, ya que es el líder de la derecha trumpista más importante en número de Europa y puede ser el presidente del segundo país europeo. Si gana las elecciones, la UE entrará en un escenario muy diferente. Bardella está llevando a cabo una campaña de normalización de su partido que incide en el camino tomado por Le Pen. Son frecuentes sus reuniones con ámbitos empresariales y con distintos sectores de la sociedad francesa, ha logrado que la animadversión en los medios de comunicación de derechas sea bastante menor que la sufrida años atrás y los electores están perdiendo el miedo a que gobierne RN. Bardella se está convirtiendo en el candidato preferido no de las clases populares de las antiguas zonas industriales o de sectores amplios de la Francia interior, sino de parte de las élites galas. Concurrirá a las elecciones con un respaldo del que no gozó Marine Le Pen. Por eso es imprescindible conocer su programa, ya que en él aparecen las líneas maestras de la nueva derecha europea, pero también apunta los cambios que puede sufrir la Unión si es elegido. En una entrevista con Le Point, el candidato de RN apuntó algunos elementos muy interesantes, tanto en el plano ideológico como en el territorial. Energía barata para los franceses El primero de ellos es el que atañe a la energía. Bardella rechaza la actual fórmula de fijación de precios europea, que cobra toda la energía proporcionada al precio de la más cara, ya que “perjudica la competitividad de Francia e infla artificialmente las facturas de las clases medias y de las trabajadoras”. El país galo cuenta con más de 50 centrales nucleares, lo que le permite producir electricidad en abundancia que también exporta, principalmente a países como Alemania, Italia, Bélgica o Reino Unido, y en menor medida a España. Bardella no quiere que Francia se vea sometida al actual esquema de precios, y promete que suministrará electricidad a sus ciudadanos y sus empresas a un precio cercano al coste, lo que ayudará a rebajar la factura de los hogares e impulsará el crecimiento. "Cuando los alemanes quieren defender sus intereses, lo consiguen pase lo que pase. Es el momento de que lo consiga Francia" Apunta el líder de RN que Alemania está subvencionando el precio de la electricidad a sus empresas industriales, por lo que parte con ventaja. Un modo de equilibrar el terreno de juego sería que las compañías francesas pudieran beneficiarse de los precios baratos que su país puede proporcionar. Eso no significa que Francia quiera cambiar el esquema general de precios, y seguirá exportando conforme a él, pero en lo que atañe al interior del país, las reglas del cambiarán. Habrá excepción francesa. Por eso, si gana las elecciones, el primer viaje será a Bruselas para comunicarle a la Comisión que habrá nuevos precios en Francia. Esta no es la clase de acción que la UE autoriza, pero Bardella está seguro de conseguir el visto bueno de la Comisión: “Cuando los alemanes quieren defender sus intereses, lo consiguen pase lo que pase”. Ahora es el momento de que lo consiga también Francia. El presupuesto y la deuda El segundo asunto espinoso atañe al Banco Central Europeo. La elevada deuda francesa complica la financiación en los mercados, y París entiende que este es un momento en el que se necesita impulso para crecer. Bardella ya ha apuntado en varias ocasiones que, llegado el momento, el BCE deberá comprar deuda francesa. No quiere impugnar la independencia del BCE, pero entiende que un banco central no puede tener como único objetivo, en estos instantes, mantener los precios estables, sino que debe preocuparse por impulsar el crecimiento y la prosperidad económica, y ese punto debe figurar expresamente en su mandato. La carrera de China y EEUU por la conquista de la tecnología amenaza con dejar a Europa fuera del nuevo mundo, por lo que es el momento de utilizar otros enfoques que, además, vendrían bien a una Alemania paralizada por su relación comercial con China, la pérdida del gas ruso y la exigencia de rearmarse. Bardella quiere eliminar el déficit presupuestario de su país, pero también renegociar la aportación de Francia a la UE Antes de forzar en ese punto, el gobierno de Bardella planteará los ajustes presupuestarios precisos para equilibrar un presupuesto deficitario, con los que emitirá un mensaje promercados. Eso sí, París pretende renegociar su aportación a la UE, que entiende excesiva. Son puntos problemáticos y en varios de ellos tendrá a Alemania enfrente, pero Bardella confía en la capacidad negociadora de Francia para establecer nuevas reglas. El nuevo eje europeo El tercer punto es muy significativo. La frase elegida por Bardella para definir el futuro sirvió para titular la entrevista en Le Point: “Estoy a favor de cambiarlo todo sin romper nada”. Existe en la actualidad una alianza entre Alemania y la Italia liderada por Giorgia Meloni, que el líder de RN califica de muy sólida. Francia aspira a integrarse en esa sociedad, de modo que entre los tres dirijan Europa y la conduzcan hacia tres objetivos: “impulsar la prosperidad y el crecimiento, poner fin a la inflación regulatoria derivada del Pacto Verde y protegiera el continente de oleadas migratorias que apenas han comenzado”. Los tres principales países de Europa impulsarían un programa en el que las distintas derechas estarían de acuerdo En otras palabras, Bardella subraya que su partido no quiere romper la UE, sino integrarse en su dirección. En la medida en que esa alianza entre Alemania e Italia también cuenta con un componente político (Merz pertenece a la CDU, del Partido Popular Europeo, y Meloni a Fratelli d’Italia, que se integra en ECR), el camino para la coincidencia de objetivos entre los tres países quedaría facilitado. RN aportaría la otra familia importante de la derecha europea, Patriotas, a la que también pertenece Vox. Los tres principales países de Europa impulsarían un programa en el que la derecha sistémica y las populistas y extremas estarían de acuerdo. España, al fondo La política europea, como de costumbre, pero mucho más en los últimos tiempos, está atravesada por las diferencias entre la ideología y los intereses nacionales. Si Bardella llega al poder en Francia habrá puntos en los que el acuerdo entre los tres principales países sea fácil de lograr, como el freno a la inmigración, el relegamiento del pacto verde a un segundo plano o la complicada apuesta por el crecimiento al mismo tiempo que se tratan de ajustar presupuestos. Sin embargo, las pretensiones francesas sobre el papel del BCE, con el que puede coincidir con Italia, chocará con los intereses germanos, que tampoco ven bien que Francia reduzca su aportación a la UE. La excepción energética francesa será otro punto de confrontación. Esas tensiones ocurrirán si existe un gobierno de otro color en Francia. Y, en ese escenario, habría que preguntarse cómo encajaría un ejecutivo socialista español, y cuál sería su margen, en la nueva Europa, al igual que el papel que podría jugar un gobierno PP-Vox. Dependiendo de lo que ocurra en Francia, las preferencias europeas sobre el tinte ideológico del gobierno español pueden verse modificadas.
"Cambiarlo todo sin romper nada": el plan de las derechas para la Unión Europea
Las elecciones francesas serán cruciales en el futuro de la Unión. El plan que pretende desarrollar Jordan Bardella si es elegido presidente plantea muchas preguntas sobre el porvenir europeo











