El mayor monumento megalítico del mundo, o al menos el más famoso, es el complejo de Stonehenge, en Salisbury (Reino Unido). Gran parte de su fama se debe a los dos grandes misterios que lleva aparejados: cuál era su propósito y cómo fue erigido. Ahora, un experto arroja luz sobre este misterio.Win Scutt, conservador del monumento, sostiene que el impulso primario de la humanidad por competir puede haber desempeñado un papel clave en la erección del monumento."Creo que traer estas piedras hasta aquí podría haber tenido su lado deportivo", dice. "Equipos de personas, un poco de competencia, un desafío", agrega el experto."Cuando observamos las sociedades humanas en otras partes del mundo, hay una buena posibilidad de que algo competitivo o performativo pueda estar ocurriendo aquí también", prosigue."Si se logra aprovechar el espíritu competitivo innato de la humanidad, entonces cuando las personas transportan piedras muy grandes, ya sea desde los bosques cercanos o incluso desde Gales, no es difícil imaginar que haya existido cierto grado de competencia", asegura Scutt.En declaraciones recogidas por el Daily Mail, el arqueólogo Luke Winter apoya la teoría: "La competencia es algo inherente a la humanidad; nos gusta competir entre nosotros. Tiene que existir ese elemento"."Siempre pienso que si estuvieras aquí hace 4.500 años y alguien nos dijera: 'Tenemos esta idea, vamos a necesitar 75 piedras que pesen hasta 45 toneladas, y me gustaría que vinieran de una distancia de hasta 800 kilómetros'... dirías, '¿en serio?", explica Winter."Pero alguien dijo eso, y la gente dijo que sí. Durante años hemos hablado de que eso sucedió de forma natural, con buena voluntad, pero también se podría argumentar que hubo que pedirles a las personas que lo hicieran por alguna razón. No se trata solo de un grupo de amigos que se reúnen. Si hay un poco de competitividad, eso va a ayudar", sostiene el arqueólogo.